Terra y sus productos DeFi de diseño para crear valor perpetuo (parte 2)

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Continuando la parte anterior, nadie pareció prever qué sucedería en el caso que la demanda de $UST y de $LUNA cayera. La delicada situación financiera mundial tras la Pandemia y el impacto del cambio de la política monetaria de la Fed sirvieron de detonador, de esta bomba algorítmica que desangraron los mercados.

A esto se sumaron las perturbaciones de la invasión de Rusia a Ucrania, los temores de una ampliación del conflicto con la OTAN debido a la adhesión de Finlandia y Suecia, los retrasos en los puertos de Shanghái, así como la inflación generalizada a nivel mundial entre otros factores.

Esta serie de situaciones, aunado a su cadena de complejidades y variables, que venían afectando los mercados bursátiles y de criptoactivos incrementando la inestabilidad de los valores transables, derivaron en la salida de capital de los mercados a otros de menor volatilidad.

Los grandes tenedores de activos bursátiles y criptográficos, así como los medianos y pequeños inversores retiraron su dinero para direccionarlo a otros mecanismos de inversión y de refugio como el oro y otros valores más estables, ocasionando una importante caída del Market Cap de los mercados.

El valor de $LUNA fue impactado por la venta masiva del token, originada por la salida de inversionistas del mercado. Esto aumentó la oferta y desembocó en la caída abrupta de su precio hasta los $0,987 y con la caída del $UST al perder su paridad con el dólar estadounidense.

Dado que el mecanismo previsto para contener la paridad del UST con el dólar estadounidense a través del USD Terra, es emitir más tokens Luna, se terminó desbordando la oferta, desmoronando aún más el precio de $LUNA y arrastrando al $UST en consecuencia.

Los desarrolladores de Terraform Labs, previendo que pudieran afrontar una situación de crisis, habían creado la Luna Foundation Guard (LFG), para comprar criptoactivos que permitieran resguardar a largo plazo el mecanismo DeFi del ecosistema Terra.

La LFG, se utilizó para comprar miles de millones de dólares en BTC y otros criptoactivos para caso de emergencias, de manera que si caía el precio del token $LUNA, con la venta estos activos, los desarrolladores podrían recuperar valor del token.

Según el hilo de la cuenta oficial de Twitter de LFG, se usaron los colaterales que tenían a disposición para contener el desastre. Para el 7 de mayo de 2022 LFG, tenían disponibles reservas de 80.394 bitcoins (BTC), 39.914 BNB (BNB), 26.281.671 tether (USDT) y 23.555 USD coin (USDC), entre otros criptoactivos, para un total de más de 3.192 millones de dólares.

Si bien es cierto que la LFG de acuerdo a su explicación, intentó recuperar el valor del UST para volver al peg con el dólar estadounidense, esto no se pudo lograr. Ahora, miles de pequeños inversores han quedado sin nada y los desarrolladores de Terraform Labs y la LFG están analizando la forma de rescatar el valor del ecosistema.

Tras la pérdida de confianza en el ecosistema Terra, el sentimiento negativo de los tenedores junto a la caída de la cotización “en alrededor del 50%” desde los precios máximos en los principales índices de los criptoactivos, ahora todos temen la llegada del criptoinvierno.

El tan temido criptoinvierno, no es más que un periodo bajista prolongado (de aproximadamente 1 año o más), que está marcado por una baja constante de los precios en una espiral descendente que aumenta las pérdidas de los inversores, incrementando el sentimiento negativo de los tenedores de criptoactivos.

Ahora las estimaciones de los analistas más negativos, prevén que el precio del BTC, caiga hasta 23.000 dólares de aquí a diciembre en el mejor escenario. Mientras que en el peor, calculan que la principal criptomoneda toque niveles de 2017 al caer hasta los 17 o 18 mil dólares.

Sin embargo, es preciso aclarar, que esta no sería la primera vez que ocurre. En 13 años de historia de Bitcoin y el mercado de criptoactivos se han pasado por sus respectivos criptoinviernos y hasta ahora el mercado ha repuntado a largo plazo, generando enormes ganancias.

Tan sólo basta con recordar el criptoinvierno de finales de 2017 y principios de 2018, que tras lograr su ATH superior a los 20.000 dólares en una subida imparable desde los 6.000 dólares, el precio de bitcoin cayó un 80% hasta un mínimo de 3.100 dólares.

El caso del ecosistema DeFi del blockchain Terra, quizás sirva de advertencia para comprender que algunos mecanismos financieros, deberían ser sometidos a pruebas más rigurosas donde se valoren los peores escenarios posibles, a fin de tener en cuenta la integridad del mecanismo en sí, así como el dinero de los inversionistas.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"

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