Paul Atkins desmanteló el Muro Regulatorio y apuesta por la Tokenización

Paul Atkins desmanteló el Muro Regulatorio y apuesta por la Tokenización

Este martes, en el Club Económico de Washington D.C., un escenario donde cada palabra suele ser pesada y medida, el presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, «por sus siglas en inglés»), Paul S. Atkins, ofreció algo más que un discurso de aniversario, porque presentó el acta de defunción de la “regulación mediante la ejecución”.

Dicho discurso tenía contemplado destacar los logros clave durante su primer año al frente de la SEC y las prioridades principales de la agencia para el próximo año para posteriormente, participar en un debate con David Rubenstein, presidente de The Economic Club, sobre los esfuerzos de la SEC para fortalecer los mercados de capitales estadounidenses.

Como estaba previsto, Atkins no solo defendió su gestión, sino que delineó un futuro donde la cadena de bloques (blockchain) deja de ser una sospechosa habitual para convertirse en la infraestructura base del mercado de capitales estadounidense.

Bajo la atenta mirada de líderes empresariales y reguladores, Atkins estructuró su visión a través de la estrategia “ACT” (Avanzar, Aclarar, Transformar), un acrónimo que resume la ambición de la administración Trump por devolver a Estados Unidos el liderazgo tecnológico perdido frente a jurisdicciones más ágiles en el extranjero.

El presidente de la SEC, inició su intervención con una autocrítica institucional sin precedentes, cubriendo las décadas de servicio que tuvo en la SEC —desde los años 90 bajo Richard Breeden hasta su etapa como comisionado en los 2000—, haciendo que lamentara cómo la agencia se había transformado en un “obstáculo imponente”.

De acuerdo con Atkins, la SEC había caído en un “aventurismo regulatorio” que priorizaba intereses políticos y burocráticos sobre la misión estatutaria de proteger al inversor y facilitar la formación de capital.

Con el paso de los años, las normas de la SEC se han multiplicado más rápido que los problemas que pretendían —o supuestamente— resolver. Nuestros requisitos han tendido a aumentar en alcance sin una mejora proporcional en claridad o eficacia”, afirmó Atkins, señalando que el costo de esta complejidad fue la migración de una generación entera de innovadores hacia otros países.

Sin embargo, su mensaje principal fue de cierre de ciclo: “Es un nuevo día en la SEC” porque luego comenzó el punto álgido del discurso, y el que sin duda marcará el ritmo de los mercados en los próximos meses, cuando realizó el desglose del “Proyecto Crypto”.

 


Atkins confirmó que la SEC ya no ve al ecosistema como un bloque monolítico de “contratos de inversión”, porque haciendo referencia al comunicado conjunto con la CFTC del pasado 17 de marzo, el presidente validó una taxonomía de cinco categorías para los activos digitales.

Lo revolucionario de este anuncio es la admisión oficial de que cuatro de estas cinco categorías (productos básicos digitales, objetos de colección, herramientas digitales y stablecoins de pago) no son valores ni pueden ser considerados como tal.

Indudablemente, este cambio de postura elimina de un plumazo la incertidumbre jurídica que asfixiaba a proyectos de utilidad y plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi) pero Atkins fue más allá al mencionar la “Doctrina de Separación”, un concepto legal que permite que un token se desvincule de su contrato de inversión inicial una vez que el emisor ha cumplido sus obligaciones.

Básicamente, esto resuelve el dilema de los activos que nacen como una recaudación de fondos pero terminan funcionando como materias primas digitales, así que para aquellos que temen que la regulación siempre llegue tarde, Atkins anunció el lanzamiento inminente de la “Exención por Innovación”.

Este marco permitirá a los participantes del mercado negociar valores tokenizados directamente en la cadena de bloques bajo un régimen de cumplimiento simplificado porque se trata, en esencia, de un puerto seguro (Safe Harbor) que permitirá la experimentación controlada.

“Estamos a punto de lanzar lo que denomino una «exención por innovación», que proporcionará a los participantes del mercado un marco delimitado para comenzar a facilitar la negociación de valores tokenizados en la cadena de bloques de forma que cumpla con la normativa, mientras la Comisión trabaja en la definición de las normas a largo plazo”, dijo Atkins.

 


Esta medida busca no solo atraer a las startups de criptomonedas, sino incentivar a las instituciones financieras tradicionales a migrar activos del mundo real (RWA, «por sus siglas en inglés») a protocolos blockchain.

Sin embargo, más allá de las criptomonedas, el actual presidente de la SEC abordó la crisis de las empresas públicas en Estados Unidos, con una reducción del 40% en el número de empresas cotizadas desde mediados de los 90, el presidente de la SEC lanzó su agenda “Make IPOs Great Again”.

El plan incluye cuatro pilares para revitalizar Wall Street que comienzan con crear una “vía de acceso” regulatoria más sencilla para salir a bolsa, pasando luego por ampliar las facilidades de las empresas emergentes a corporaciones de mayor tamaño y de paso, facilitar el “registro en estantería” para un acceso rápido al capital.

Asimismo, el último de estos pilares busca ofrecer la opción de presentar informes trimestrales o semestrales, reduciendo la carga administrativa, ya que de acuerdo a lo que Atkins argumentó, cada salida a bolsa es una invitación para que el ciudadano promedio participe en la creación de riqueza nacional.

Al reducir las barreras, la SEC busca que ese 40% de estadounidenses que hoy no tienen exposición a acciones vuelvan a ser partícipes del éxito empresarial del país, por lo que hacia el final del discurso, el presidente de la SEC cerró con una nota patriótica y de largo plazo, vinculando la salud de los mercados de capitales con el próximo 250 aniversario de la nación.

Al armonizar criterios con la CFTC bajo el liderazgo de Mike Selig y reducir la fricción jurisdiccional, Atkins espera que Estados Unidos recupere su posición como la “capital mundial de las criptomonedas”.

La administración actual parece haber entendido que el control excesivo no produce seguridad, sino estancamiento, por lo que bajo el mando de Atkins frente a la SEC, esta agencia parece haber pasado de ser un policía de tránsito que bloquea todas las vías a ser un ingeniero que diseña una autopista más rápida, digital y, sobre todo, clara para todos los conductores.

Para los inversores y entusiastas del sector, el invierno regulatorio no solo ha terminado, sino que ha comenzado una primavera de tokenización institucional.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"