Las criptos perdieron la guerra contra el dinero fiduciario según Agustín Carstens

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Este miércoles, Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México y actual director del Banco de Pagos Internacionales (BPI), aseguró en una entrevista en Bloomberg TV, que las criptomonedas no pueden sustituir a las monedas soberanas emitidas por los bancos centrales.

De acuerdo con director del BIS, los acontecimientos de 2022 fueron más que claros y han demostrado que las criptomonedas han perdido la guerra contra el dinero fiduciario. “Esa batalla se ha ganado. Una tecnología no hace dinero fiable”, aseguró Carstens.

Para Carstens, el argumento acerca de que las criptomonedas son una alternativa a las monedas fiduciarias, quedó sin bases, luego de lo sucedido el año pasado, en el ecosistema de activos digitales, que terminó borrando a varios actores de la industria.

Como se recordará, bitcoin (BTC), la principal criptomoneda del mercado de activos digitales, ha caído en poco más de un año, alrededor de un 65% para situarse en 24.051 dólares desde un pico cercano a los 69.000 dólares en 2021, pero no es la única, pues todos los criptoactivos tuvieron caídas similares e incluso mayores.

De hecho, el colapso del precio de las criptomonedas sumado a una serie de quiebras de alto nivel, socavaron la confianza de los usuarios e inversores en los criptoactivos que eran utilizados como depósitos de valor, así como medios de intercambio de bienes y servicios.

De acuerdo a lo señalado por Carstens, las criptomonedas son una actividad financiera que solo pueden existir “bajo ciertas condiciones”. Además dijo que “lo que sostiene el dinero fiduciario no es la aplicación de tecnologías novedosas, sino todos los acuerdos institucionales y convenciones sociales que hay detrás” y ello conlleva “perder una parte importante del alma del dinero”.

Del mismo modo, Carstens también señaló que espera una “fuerte declaración de intenciones” del G20 o “Grupo de los Veinte”, el foro internacional de gobernantes y presidentes de bancos centrales, para fortalecer la regulación del sector de activos digitales.

El director del BPI, señaló que “Solo la infraestructura legal e histórica detrás de los bancos centrales puede dar una gran credibilidad al dinero”, algo que las criptomonedas hasta ahora no podrían ofrecer.

Carstens igualmente, este miércoles ofreció un discurso en la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS, «por sus siglas en inglés»), donde dijo que las monedas digitales del banco central (CBDC, «por sus siglas en inglés»), y los depósitos tokenizados pueden ayudar a la eficiencia.

Para el directivo, “en todo el mundo, los bancos centrales están explorando cómo dar nuevas capacidades al dinero. El BIS apoya gran parte de este trabajo, ya que incuba proyectos y cataliza nuevas ideas en el mundo de la banca central”.

Carstens dijo en su discurso, que esto incluye el trabajo sobre las CBDC tanto a nivel mayorista como minorista, así como también, los sistemas de pago rápido y sus interrelaciones transfronterizas.

De igual manera, dijo que los bancos centrales, están experimentando con la tokenización de diferentes activos, incluidos los depósitos tokenizados, pero el directivo propuso también, un modelo de una cadena de bloques unificada bajo una asociación público-privada donde un banco central sustenta la confianza en las CBDC.

Él habló que del potencial transformador de estas nuevas tecnologías financieras, las cuales deben ser unidas en un solo producto. Es por ello, que señaló lo prometedor que es desarrollar la idea de un “libro mayor unificado” para los bancos, con un entorno de programación común.

Carstens, propuso que “este libro mayor unificado tendría que ser operado a través de una asociación público-privada con una clara división de roles, y donde el banco central tenga la tarea de respaldar la confianza en el dinero”.

El director del BPI en su discurso señaló que ese libro mayor unificado con varios componentes, podría funcionar sin problemas, gracias a que “está habilitado por una arquitectura abierta que promueve la inclusión financiera y una mayor competencia”.

Además, ese libro mayor unificado, permitiría el uso de contratos inteligentes para facilitar la ejecución de comandos condicionales “si/entonces” y/o “mientras”, así como también la componibilidad que facilitaría que muchos contratos inteligentes, que cubren múltiples transacciones y situaciones, se puedan agrupar, como el “dinero lego”.

También el directivo del BPI, puso de ejemplo el proceso de depósito en garantía (escrow) para comprar una casa, dónde señaló que las cuentas de depósito en garantía generalmente son manejadas por un tercero, lo que implica la transferencia de fondos a través de diferentes cuentas, a menudo en diferentes bancos.

Pero Carstens, enfatizó que utilizando “un contrato inteligente, el proceso de depósito en garantía podría automatizarse bloqueando los fondos respectivos en la cuenta del comprador”, para que al concluir el proceso de depósito en garantía, el contrato inteligente transfiera el dinero al vendedor automáticamente liquidando todo de inmediato, “preservando la unicidad del dinero”.

Asimismo, Carstens criticó las stablecoins privados en su discurso ante el MAS, diciendo que los reguladores deben asegurarse de que estos tokens estables “no perjudiquen a los inversores y consumidores ni fragmenten el sistema monetario”.

Y es que para nadie es un secreto que el BPI desde hace años se ha opuesto a la masificación de las criptomonedas y su conexión con el sistema financiero global. En ese sentido, el BPI publicó una investigación a inicios de la semana, donde explica que millones de inversores ingresaron al criptomercado en los últimos años a pesar de la alta volatilidad de los precios de las criptomonedas.

El BPI detalló en esa investigación que, luego que los precios alcanzaran su punto máximo en noviembre de 2021, el aumento de las criptomonedas cambió de rumbo en 2022, cuando los precios de muchos criptoactivos colapsaron, enfatizando que se disolvieron más de 1,8 billones de dólares de valor criptográfico, tras la caída de los precios de las criptomonedas.

Y agregó que más de 450 mil millones de dólares se borraron del mercado durante la crisis que ocurrió al colapso de la stablecoin terraUSD (USDT) y el token luna (LUNA) solo en mayo de 2022, lo cual fue seguido de la pérdida de otros 200 mil millones de dólares tras la quiebra de FTX en noviembre de 2022.

En todo caso, lo dicho por Carstens en nombre del BPI, debe ser observado con cuidado, porque mientras por un lado critican las criptomonedas, hablan de sus deficiencias y sus carencias, por el otro, invierten en criptoactivos y se preparan para tenerlos como servicios, asociados.

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