SpaceX debutó en Wall Street con una valoración que duplicó el MarketCap de Bitcoin

SpaceX debutó en Wall Street con una valoración que duplicó el MarketCap de Bitcoin

La salida a bolsa de SpaceX (SPCX) el pasado viernes marcó un hito sin precedentes en los mercados financieros, luego que la compañía de Elon Musk recaudó un récord de 75.000 millones de dólares en su oferta pública inicial (IPO, «por sus siglas en inglés»), alcanzando una valoración que superó los 2,2 billones de dólares al cierre de su primer día en Nasdaq.

Los analistas coincidieron en que este evento no solo transformó la jerarquía de los activos globales, sino que también desplazó a Bitcoin a una posición secundaria en términos de capitalización de mercado.

La IPO de SpaceX fue la más grande de la historia, superando incluso la salida a bolsa de otros gigantes como Facebook y Alibaba, ya que la demanda fue tan intensa que la oferta fue sobresuscrita cuatro veces, lo que llevó a los bancos colocadores a activar la opción de sobreasignación, conocida como “green shoe”, por 83 millones de acciones adicionales.

Para entender esto, hay que señalar que SpaceX, ofreció inicialmente 555,6 millones de acciones al público, a un precio de 135 dólares cada una, pero la demanda superó esa oferta obligando a la sobreasignación, generando gracias a ese tramo extra que se lanzó, una recaudación total a 86.200 millones de dólares

No cabe dudas que el debut de SpaceX en Nasdaq fue explosivo, con un precio por acción que abrió a 150 dólares y cerró el primer día a 161 dólares, con un alza del 19%, durante la sesión del viernes.

De hecho, en esa misma jornada frenética, el precio alcanzó un máximo intradía de 176,52 dólares, con una cifra de más de 500 millones de acciones que cambiaron de manos, un volumen que se acercó al récord establecido por Facebook en 2012.

Varios analistas, señalaron que uno de los aspectos más destacados del debut fue la participación minorista y en ese mismo sentido, Citadel Securities, la empresa estadounidense de creación de mercado con sede en Miami, Florida, que proporciona liquidez y ejecución comercial a clientes minoristas e institucionales, reportó que la cotización de SpaceX atrajo la mayor actividad de órdenes de subasta de IPO de todos los tiempos entre inversionistas individuales.

Vanda, la firma de investigación independiente que ofrece análisis concisos de estrategias macroeconómicas y de inversión a inversores institucionales, en su plataforma VandaTrack, mostró que SpaceX fue la acción más comprada del viernes por el retail, con compras netas que superaron en más de 3,5 veces el nivel de Nvidia.

De hecho, el volumen minorista que se alcanzó en la IPO del ticker SPCX en Nasdaq, alcanzó los 453 millones de dólares durante la jornada, superando el récord de compra neta minorista del debut del criptointercambio Coinbase en 2021.

El otro lado que casi nadie ve, es que el éxito de la IPO de SpaceX elevó la fortuna personal de Musk hasta aproximadamente 1,1 billones de dólares, una cifra lo ubica en una liga patrimonial inédita, incluso para los estándares de las grandes fortunas tecnológicas porque ahora es trillonario.

Su riqueza personal combina participaciones en Tesla, Neuralink, The Boring Company y ahora una SpaceX cotizada en mercados públicos, por lo que la fortuna de Musk se ha quintuplicado en apenas cinco años y medio, reflejando tanto el desempeño de sus empresas como el entusiasmo del mercado por proyectos vinculados a innovación, infraestructura y tecnología avanzada.

De acuerdo a reportes especializados, donde se citaron declaraciones de economistas, que afirmaron que la riqueza de Musk equivale ahora a más del 3% del PIB de Estados Unidos, una comparación que sirve para dimensionar el nivel de concentración financiera alcanzado por el empresario.

Por lo tanto, estos mismos economistas indican que tal concentración financiera ha sido de una magnitud que no se veía desde el pico de influencia en Estados Unidos del magnate empresarial John D. Rockefeller en 1937.

La IPO de SpaceX no solo marcó un hito para los mercados de capitales, sino que también alteró la clasificación de los activos globales, porque la capitalización de mercado de SpaceX alcanzó los 2,2 billones de dólares, superando con amplio margen la capitalización total de Bitcoin, que se situaba el viernes en 1,3 billones de dólares.

Esta comparación es simbólicamente potente, ya que Bitcoin suele presentarse como una de las mayores reservas de valor del sistema financiero contemporáneo y un ecosistema donde las ganancias a corto plazo para los grandes capitales son casi seguras (dependiendo de cómo se invierta).

Si bien es cierto, que supera el Market Cap de Bitcoin en tamaño, SpaceX sigue siendo una compañía con exposición relevante a la criptomoneda, ya que en su presentación de IPO, la compañía reportó que mantenía 18.712 BTC en su balance.

Esta dualidad puede resultar importante para los observadores del mercado, ya que SpaceX conserva una posición que la vincula de forma directa con la tesis corporativa de acumulación de BTC, para su tesorería.

Ahora bien, el hecho de que Bitcoin haya quedado por debajo de SpaceX no altera sus fundamentos técnicos ni su diseño como red descentralizada, aunque ciertamente sí modifica la narrativa pública sobre escala y liderazgo financiero.

En momentos donde los mercados comparan activos globales como si compartieran una misma cancha, el salto de SpaceX puede influir en el tono del debate entre tecnología tradicional y criptoeconomía.

Sin embargo, no todo es descorchar la champaña y brindar de felicidad, porque más allá del éxito inicial, persisten cuestionamientos sobre las pérdidas acumuladas de SpaceX, que ascienden a 41,3 mil millones de dólares, y sobre su ambicioso negocio de IA que aún carece de un modelo de frontera competitivo con el resto del mercado.

Prácticamente, algunos analistas consideran que la valoración actual de la empresa es difícil de justificar, lo que podría generar volatilidad en el futuro, porque existe una desproporción entre sus ingresos actuales y sus expectativas de futuro que no puede determinarse a la ligera, por lo que advirtieron que dicha cifra dependía de un crecimiento utópico e incierto.

Se hicieron muchas críticas, como que había desconexión con los ingresos reales, dependencia de las promesas de IA, así como riesgos por concentración de poder de Musk en el desempeño diario de la empresa, por lo que si toma decisiones desacertadas, entre otras críticas, haciendo que pueda terminar mal y derrumbar los ingresos anuales estimados de unos 19.000 millones de dólares.

Obviamente, la salida a bolsa de SpaceX trascendió los hechos corporativos puntuales y estuvo basada más en una fuerte estrategia de venta que realizó Musk. De allí que la escala, de la sobredemanda registrada y el salto inmediato de valoración han convertido esta IPO en un evento con repercusiones para la forma en que se mide el poder económico en 2026.

También deja una imagen potente para los mercados globales, porque si una empresa que figura entre los mayores tenedores corporativos de Bitcoin terminó colocándose por encima del propio BTC en valor de mercado, ya esto es una hazaña clave.

Para muchos, esta IPO ha reforzado una tendencia clave de esta década, que explica que los grandes inversionistas ya no separan con rigidez el universo espacial, la inteligencia artificial, los vehículos eléctricos, las nuevas tecnologías, la energía o los activos digitales por separado.

Ahora, estos evalúan esos sectores dentro de una misma competencia por atención y capital, haciendo que una empresa como SpaceX, emerja como líder del mercado solo por su capacidad de absorber liquidez, narrativa y prestigio de mercado.

El debut de SpaceX en Nasdaq firmó un hito bursátil, elevó la fortuna de Musk a una nueva escala y dejó a Bitcoin dos escalones más abajo en una carrera donde el tamaño de mercado sigue siendo una señal poderosa, aunque no la única, para medir influencia global, porque es un indicador de cómo la economía tradicional y el universo cripto están cada vez más entrelazados.

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