El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, «por sus siglas en inglés»), informó en un comunicado, que presentó una demanda de decomiso civil por más de 225.3 millones de dólares en criptomonedas que están vinculadas al robo y lavado de fondos de víctimas de esquemas de fraude de inversión en criptomonedas a nivel mundial.
La investigación fue llevada a cabo por el Servicio Secreto de los Estados Unidos (USSS, «por sus siglas en inglés») y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, «por sus siglas en inglés»), junto con socios privados, aunque también contó con la participación de la empresa Tether, a la cual el DOJ agradeció su apoyo proactivo en el caso.
La demanda de decomiso civil presentada por la Fiscalía de los Estados Unidos ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia contra más de 225,3 millones de dólares en criptomonedas es la demanda de incautación más grande de criptomonedas en la historia del USSS.
La fiscalía y el DOJ afirman que las direcciones de criptomonedas que albergaban más de 225,3 millones de dólares en criptomonedas formaban parte de una sofisticada red de lavado de dinero basada en blockchain.
Según la demanda, dicha red ejecutaba cientos de miles de transacciones y se utilizaba para ocultar la naturaleza, el origen, el control y la propiedad de los ingresos derivados del fraude de inversión en criptomonedas.
De acuerdo a los términos de la demanda, el USSS y el FBI utilizaron sistemas de análisis de blockchain y otras técnicas de investigación para determinar que los activos digitales encontradas en esta red, están relacionadas con el robo y el blanqueo de fondos de víctimas de fraudes de inversión en criptomonedas, comúnmente conocidos como “estafas de confianza” en criptomonedas.
Esta acción civil de demanda de incautación ha sido anunciada por la fiscal estadounidense Jeanine Ferris Pirro, y el jefe de la División Criminal del DOJ, Matthew R. Galeotti. Junto a ellos, el agente especial a cargo del USSS, Shawn Bradstreet, de la Oficina de Campo de San Francisco, y el agente especial a cargo del FBI, Sanjay Virmani, también de la Oficina de Campo de San Francisco.

La demanda explica “que los estafadores distribuyeron los ingresos entre un amplio grupo de direcciones y cuentas de criptomonedas en la blockchain para ocultar el origen de los fondos obtenidos ilícitamente”.
Según el comunicado, “como parte de la investigación de la red de lavado de activos, se confirmó que decenas de víctimas en todo el país perdieron fondos creyendo que realizaban inversiones legítimas en criptomonedas, con más de 400 presuntas víctimas en todo el mundo. La denuncia menciona millones de dólares en pérdidas para las víctimas”.
La fiscal Pirro, dijo: “Bajo mi liderazgo, con el apoyo del presidente Trump y la fiscal general Bondi, la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia está asumiendo un papel de liderazgo en la lucha contra las estafas de criptoconfianza, asociándose con las fuerzas del orden de todo el país para incautar y confiscar fondos robados y arrebatárselos a delincuentes extranjeros, todo con el objetivo de reparar el daño a las víctimas”.
Por su parte, Galeotti como Jefe de la División Penal del DOJ, declaró: “La demanda de decomiso civil presentada hoy es la medida más reciente del Departamento para proteger al público estadounidense de los estafadores especializados en estafas con criptomonedas, y no será la última”.
“Estas estafas perjudican a las víctimas estadounidenses, les cuestan miles de millones de dólares cada año y socavan la confianza en el ecosistema de las criptomonedas. Nuestros investigadores y fiscales están persiguiendo sin descanso a estos estafadores y sus ganancias ilícitas, y lucharemos sin descanso por la recuperación de los fondos de las víctimas”, agregó Galeotti.
El DOJ, informó que de acuerdo al Informe de Delitos en Internet de 2024 del Centro de Denuncias de Delitos en Internet del FBI, el fraude en inversiones en criptomonedas causó más de 5.8 mil millones de dólares, en pérdidas reportadas solo durante el año pasado.
En cuanto a Tether, la empresa más grande de la industria de activos digitales, en un comunicado publicado en su sitio Web, afirmó que fue reconocida por el DOJ por su colaboración en esta acción legal que implicó la incautación de aproximadamente 225 millones de dólares en USD₮.
De acuerdo con Tether, los fondos estaban vinculados a una extensa operación fraudulenta de “matanza de cerdos” (o “pig butchering” en inglés, que proviene del término chino “shā zhū pán”) que fue dirigida a personas en múltiples jurisdicciones.
La “matanza de cerdos”, es un tipo de estafa de inversión muy sofisticada y de larga duración, que ha causado pérdidas millonarias a víctimas en todo el mundo. De hecho, el nombre característico para este fraude, se emplea porque hace referencia a la práctica de “engordar” a un cerdo antes de “sacrificarlo” para obtener su carne, simbolizando cómo los estafadores construyen una relación con la víctima antes de despojarlos de todo su dinero.
Su funcionamiento, por lo general comienza con un supuesto contacto inicial “accidental” que pasa por un contacto aparentemente inocente. Puede ser un mensaje de texto “equivocado” (como “Perdón, ¿eres Juan?”), un mensaje en una aplicación de citas, redes sociales, o incluso una llamada telefónica no solicitada.

En este contacto inesperado, el estafador busca iniciar una conversación casual, que pasa por algo trivial para luego, establecer una relación de comunicación con llamadas y mensajes a la misma hora. Dicho esquema, es casi generalizado en todos los contextos y regiones del mundo.
Y es que, en caso que la víctima responda, el estafador se disculpa y, de manera cortés, intenta entablar una conversación bajo cualquier excusa. Aquí es donde comienza la fase de “engorde”. Durante semanas o incluso meses, el estafador invierte tiempo y esfuerzo en construir una “relación de confianza” con la víctima.
Incluso, pueden fingir interés romántico (similar a las estafas románticas, a veces combinándose), amistad o incluso una conexión profesional. Comparten detalles personales (a menudo falsos), muestran un estilo de vida lujoso y se muestran como personas exitosas y confiables. El objetivo es ganarse la confianza de la víctima y bajar sus defensas.
Una vez que la relación está bien establecida y la confianza se ha ganado, el estafador introduce sutilmente una “oportunidad de inversión” lucrativa, generalmente en criptomonedas, forex o el mercado de oro. Afirman tener un “conocimiento privilegiado” o una “plataforma especial” que garantiza altos rendimientos con poco riesgo.
La víctima es dirigida a una plataforma de inversión o una aplicación falsa que parece legítima. Estas plataformas están diseñadas para imitar a las reales, mostrando ganancias impresionantes y un crecimiento constante de la inversión inicial.
Los estafadores manipulan los datos para que la víctima vea cómo su dinero “crece”, animándolos a invertir sumas cada vez mayores convirtiéndose en lo que se conoce como “estafas de confianza”.
Una vez que la víctima ha invertido una cantidad considerable de dinero (a menudo todos sus ahorros o incluso préstamos), y el estafador considera que ya no se le puede sacar más, la estafa llega a su fin.
Cuando la víctima intenta retirar sus “ganancias” o su capital, se encuentra con excusas, tarifas ocultas, o simplemente son bloqueados de la plataforma y el estafador desaparece con todo el dinero. Los fondos, al ser en criptomonedas, son difíciles de rastrear y recuperar.
Estas estafas se caracterizan por ser de larga duración, emplear técnicas de manipulación psicológica, gracias a ingeniería social y manipulación emocional de las víctimas, a los cuales les hacen promesas de altos rendimientos garantizados, con contactos frecuentes por aplicaciones de citas, redes sociales o mensajes de texto, WhatsApp, Telegram, Signal, entre otros.
Por último, se destacan por invitar a plataformas donde casi siempre es necesario utilizar criptomonedas como método preferido de pago por su anonimato, dificultad de rastreo e imposibilidad de reversar la operación.

