Desde que a finales de septiembre, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, visitó Gran Bretaña y participó junto a su séquito compuesto de representantes de las Big Tech y de Wall Street, en un banquete de Estado ofrecido en su honor por el Rey Carlos III de Inglaterra de anfitrión en el Castillo de Windsor, Reino Unido ha dado importantes señales en el ámbito cripto.
En las últimas semanas, Reino Unido ha intensificado su ambición de convertirse en un hub global para la tecnología de activos digitales, y los últimos movimientos regulatorios del Banco de Inglaterra (BoE), están siendo impulsados precisamente por ese diálogo político de alto nivel con Estados Unidos, que algunos describen como una inmersión profunda y estratégica en el futuro del dinero digital.
Lejos de una postura de prohibición, el enfoque británico se centra en la integración sistémica y la seguridad a ultranza de las stablecoins denominadas en libras esterlinas (GBP), lo que ya se ha llamado en algunos círculos como el nacimiento del “Giltcoin” (por Gilt, el apodo de la deuda pública británica).
La reciente publicación del Documento de Consulta (Consultation Paper) del Banco de Inglaterra sobre el régimen regulatorio propuesto para las stablecoins sistémicas es la piedra angular de esta estrategia.
El documento del BoE, no solo establece un marco claro para las stablecoins en GBP, sino que también revela la cautela con la que la autoridad monetaria busca gestionar los riesgos inherentes a estos activos de liquidación.
Sin embargo, el punto más debatido y crucial del documento de consulta es el régimen de respaldo para las stablecoins que alcancen un nivel de uso “sistémico”, es decir, aquellos cuyo fracaso podría amenazar la estabilidad financiera del Reino Unido.
Inicialmente, el BoE había propuesto un requisito de reserva del 100% en forma de depósitos en el propio banco central de Reino Unido. Sin embargo, tras una intensa retroalimentación de la industria, que argumentaba que este requisito sofocaría la viabilidad comercial y crearía una desventaja competitiva frente a otras jurisdicciones, el Banco ha cedido estratégicamente.

Es por ello, que ahora se está proponiendo un modelo híbrido que busca balancear la seguridad con la rentabilidad para el emisor, mediante una Fórmula clave que podría ayudar a buscar un equilibrio: 40% Depósito, 60% Deuda Soberana.
En lo que respecta al Depósito Fiduciario (40%), que está proponiendo el BoE como Fórmula, se requerirá que un mínimo del 40% de los pasivos de la stablecoin se mantenga como depósito dentro del propio banco central inglés.
Estos depósitos no serán remunerados, subrayando la filosofía de que el propósito principal de estos fondos es servir como reserva de liquidez primaria e incondicional para el canje a la par en moneda fiduciaria, y no como un instrumento de política monetaria.
Y como segundo punto de la Fórmula, referente a los Activos de Ingreso (60%), se propone que el 60% restante de los activos de respaldo podrá ser mantenido en valores de deuda del gobierno británico (Gilt) a corto plazo denominados en libras esterlinas.

Este componente permite a los emisores obtener rendimientos de las reservas, financiando así su modelo de negocio. La inclusión de Gilt de alta liquidez y bajo riesgo es la razón por la que algunos han acuñado el término “Giltcoin”, pues su respaldo está intrínsecamente ligado al activo más seguro del Reino Unido.
La imposición de este estricto mix de reservas tiene un doble propósito: asegurar que las stablecoins sistémicas sean perfectamente canjeables uno a uno con la libra esterlina en todo momento, y mitigar cualquier riesgo de corrida bancaria que pudiera propagarse al sistema financiero tradicional.
Es así como el gobierno de Reino Unido y las autoridades monetarias, busca garantizar que el público pueda tener la misma confianza en estas nuevas formas de dinero que en los depósitos bancarios tradicionales.
Pero hay más, porque los reguladores están conscientes de no querer estrangular a las startups o a los nuevos participantes, por lo que, el BoE ha introducido el concepto de un “Step-Up Regime” (Régimen de Ascenso).
Este plan permite a los emisores de stablecoins que sean considerados sistémicos desde el inicio de sus operaciones tener una tenencia temporalmente mayor de deuda soberana, hasta el 95% en las fases iniciales.
Este porcentaje se reduciría gradualmente al 60% una vez que el emisor alcance un nivel de escala que justifique la mitigación de mayores riesgos para la estabilidad, en una señal de flexibilidad que muestra que el regulador británico está dispuesto a acompañar la innovación mientras mantiene un estricto control de seguridad.
Otro aspecto de la consulta que ha generado debate son los límites de tenencia (holding limits) propuestos, cuyos límites son presentados como una medida cautelar provisional para la fase de implementación del nuevo régimen.
Primero, un Límite Individual: £20,000 por persona para la tenencia de una stablecoin sistémica. Y segundo un Límite Corporativo: £10 millones para entidades corporativas. Umbrales, que buscan limitar el riesgo de concentración y el impacto potencial de un shock en la fase inicial del régimen, antes de que el mercado y el sistema regulatorio hayan demostrado su resiliencia.
Aunque se esperan exenciones para entidades críticas como grandes minoristas y plataformas de intercambio de criptoactivos que requieran grandes saldos para su operación normal, la imposición de estos límites subraya la actitud de prudencia del BoE.
En todo caso, la industria tiene hasta febrero de 2026 para presentar sus comentarios sobre estas propuestas para las stablecoins en GBP, y se espera que la normativa final sea publicada más tarde durante ese mismo año.
En paralelo a la estricta regulación interna que reveló el BoE, se pudo conocer que el Reino Unido está fortaleciendo sus lazos con Estados Unidos para impulsar la innovación segura en el campo de la criptoindustria.
La semana pasada, la senadora estadounidense Cynthia Lummis, una de las voces más influyentes a favor de los activos digitales en el Congreso estadounidense, confirmó una reunión significativa en las oficinas de la Ciudad de la ONU en Copenhague.
Great to meet with Dr. Lisa Cameron, Lord Ranger, and Lord Uddin from the UK Parliament to discuss a potential US-UK financial technology sandbox. pic.twitter.com/IT0DXI6Su9
— Senator Cynthia Lummis (@SenLummis) November 5, 2025
Lummis se reunió con figuras clave del panorama cripto-político británico, incluyendo a la Dra. Lisa Cameron, ex diputada y actual directora de la Alianza Cripto Reino Unido-Estados Unidos, así como a los lores Ranger y Uddin del Parlamento del Reino Unido, para conversar sobre la posibilidad de explorar el establecimiento de un entorno de pruebas (sandbox) de tecnología financiera binacional y transatlántico.
¿Qué significa un Sandbox Binacional? Un sandbox regulatorio es un entorno controlado donde las startups pueden probar nuevas tecnologías y modelos de negocio sin estar sujetas a la carga total de las regulaciones actuales.
Extender esto a un contexto binacional permitiría a las empresas probar soluciones de Fintech y Crypto diseñadas para operar a ambos lados del Atlántico, facilitando la interoperabilidad y el desarrollo de estándares comunes.
Como una Alineación Regulatoria entre países, es lo que se ve reflejado en este diálogo de alto nivel que en pro de un interés mutuo, buscan armonizar las estrategias regulatorias. Dado que tanto el Reino Unido (con su Ley de Servicios y Mercados Financieros, FSMA 2023) como Estados Unidos están avanzando en sus propios marcos para los activos digitales, la colaboración es vital para evitar la fragmentación y la fricción regulatoria.
La combinación del marco legal propuesto para las stablecoins por el BoE y la intención de crear un sandbox compartido con EEUU, es señal que el Reino Unido no solo está dispuesto a regular los activos digitales, sino que también busca activamente liderar la conversación global sobre cómo deben ser implementados estos activos en el sistema financiero tradicional de una manera segura y sistémica.
Indudablemente, esto augura un futuro robusto y altamente regulado para los activos digitales en el país, que prácticamente ha sido la cuna de las finanzas globales.

