Criptomonedas: llegaron para quedarse

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Desde que en 2008, el evidente manejo fraudulento de la contabilidad bancaria y la explosión de la burbuja financiera de las hipotecas suprime en el mercado inmobiliario, pusieran en evidencia lo amañado y opaco que había llegado a ser el mercado financiero internacional, pocas alternativas al sistema bancario han podido tener tanto éxito como las criptomonedas, en particular, la fundadora y abanderada de esta modalidad; el bitcoin.

En sus inicios, esta iniciativa parecía no tener mayor alcance que un intercambio de dinero virtual, sin respaldo en activos tangibles, entre nerds de algunas universidades. Sin embargo,  la posibilidad de llevar una contabilidad de clave digital compartida y transparente (Blockchain), y la recompensa en especie para quienes cooperasen con el mantenimiento y soporte logístico de esta iniciativa (minería digital), potenciaron la popularidad del Bitcoin el cual comenzó a ser utilizado tanto por Novibet como por otras empresas que se encontraban en el mundo digital.

Un factor que ha acompañado al bitcoin en su corto pero muy notable recorrido ha sido su ascenso paulatino hasta la frontera de los 10 mil dólares en su cotización, basada en la libre oferta y demanda.

Desde la primera vez que superó esa barrera a mediados de 2017, no solo se volvió inestable, sino que ha protagonizado subidas exponenciales, con consecuentes desplomes, que comenzó a ser visto con reserva por inversionistas, quienes vieron un nicho de oportunidades en la trazabilidad de la moneda, pero que también han pagado las consecuencias de su manejo anónimo y su falta de respaldo tangible. Recordemos que su fundador usó un seudónimo: Satoshi Nakamoto, y que nadie se ha atribuido de modo legítimo su autoría y la responsabilidad de sus efectos.

Los récords históricos de cotizaciones del bitcoin, que comenzó su intercambio por cupones de descuento, recompensas en especie de algunos comercios entusiastas y servicios no financieros apenas valorados en pocos centavos de dólar, llegó a cotizarse el 17 de diciembre de 2017 en $19.167, desplomándose al año siguiente por debajo de los $5.000 para registrar el 10 de julio de 2019 una nueva alza hasta los $12.576.

El año 2021 no solo se caracterizó por los efectos de paralización de la economía mundial en plena pandemia de COVID-19, que entre otros efectos, potenció el intercambio virtual y las plataformas de inversión alternativas; ese año el bitcoin  alcanzó un nuevo récord histórico al cotizarse el 16 de abril en $63.347, para caer en aparente picada hasta los $29.609 el 21 de julio, y para completar el nerviosismo de los mercados de criptomonedas alcanzó un nuevo máximo histórico de $66.136 el 21 de octubre de ese mismo año. 

En abril de 2023 el bitcoin (BTC) sigue siendo la criptomoneda de mejor cotización con un valor de $28.813, aunque ese valor es menos que la mitad del tope alcanzado en octubre de 2021. Hoy día ocupa el 45,9% del mercado total de criptomonedas (cryptocurrencies).

Para inversionistas identificados con factores de menos riesgo, el Ethereum (ETH) que ocupa el segundo lugar con 19,4% del mercado, cumple con la máxima “aquél que menos arriesga, menos gana, pero también menos pierde”.

El mercado de criptomonedas es hoy tan dinámico que los “Price trackers”, seguidores de fluctuaciones de precio se han complementado con las plataformas de intercambio, aplicaciones inteligentes y servicios de corretaje, convirtiéndose en uno de las mejores asistentes para los profesionales dedicados al corretaje de intangibles.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"

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