Durante esta última semana los cimientos del mercado de criptomonedas se han visto sacudidos, haciendo que los precios de los principales activos caigan por debajo de las expectativas de los inversores de futuros.
El mercado cripto que venía superando la cíclica época de las vacaciones sin contratiempos y con un notable impulso en sus cotizaciones, comenzó a perder fuelle desde inicios de la semana con la ola de liquidaciones de posiciones alcistas en los mercados de futuros.
Aunque el precio de Ethereum (ETH), el segundo activo digital más grande por capitalización de mercado fue afectado aún se mantenía por encima de su nivel de soporte alrededor de los 4.000 dólares, este jueves sucumbió ante una intensa presión de venta, cayendo por debajo de ese nivel y retrocediendo hasta los 3.833,75 dólares de acuerdo con CoinGecko.
Este no es un movimiento aislado, ya que la acción del precio de ETH es un síntoma de una profunda desconfianza y reajuste de riesgos que impregna los mercados globales, preocupados por la estabilidad de la economía estadounidense.
La chispa que encendió la venta masiva provino, una vez más, de Washington D.C., luego del reciente discurso del presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, en donde reveló un panorama económico que aterroriza a los inversores de activos volátiles.
El discurso de Powell, del pasado martes durante el almuerzo de perspectivas económicas 2025 de la Cámara de Comercio de Greater Providence, en la ciudad de Warwick, de Rhode Island, ofreció un panorama detallado sobre lo que está sucediendo en EEUU, lo que sirvió de catalizador para que los inversores comprendieran el camino incierto que tiene por delante el mercado cripto.
Powell anunció que la Fed había optado por una reducción de 25 puntos básicos en el rango objetivo de la tasa de fondos federales (ubicándola en 4−4.25%). Si bien una reducción de tasas suele interpretarse como un signo positivo, la retórica de Powell fue de cautela extrema: la política monetaria sigue siendo “moderadamente restrictiva”.
La ambigüedad del presidente de la Fed fue el verdadero golpe al sentimiento de los inversores, al insistir en que la política sigue siendo restrictiva, Powell comunicó que el período de dinero “caro” y la restricción crediticia persistirán, eliminando el capital especulativo que históricamente fluye hacia criptomonedas y tecnología.

Prácticamente, este anuncio de la posible extensión del período de dinero “caro” en Estados Unidos, fue lo que más golpeó al mercado, desencadenando una ola de miedo en el sentimiento de los inversores.
Esto, aunado con el hecho, que el presidente de la Fed destacó un balance de riesgos que se ha inclinado hacia la debilidad del mercado laboral, citando por ejemplo, un aumento del desempleo, con una tasa que subió ligeramente al 4,3%, además de la desaceleración de empleo, muy por debajo del punto de equilibrio necesario, demostró que es poco probable un nuevo recorte.
A esto habría que sumar, que el propio Powell, subrayó el repunte de la inflación en Estados Unidos, a pesar de los esfuerzos de la Fed, impulsada por los aranceles, elevando el índice de precios al consumo personal (PCE) a 2,7%, son datos que vislumbran un oscuro panorama para ese país.
Este escenario de —altas tasas, crecimiento económico moderado y una inflación persistente— se asemeja al fantasma de la estanflación, un entorno que históricamente ha diezmado el rendimiento de los activos de riesgo.
Indudablemente, para los inversores en cripto, el mensaje es bastante claro, la economía estadounidense se está desacelerando, pero el costo del capital no bajará lo suficiente como para alimentar una euforia inmediata.
De acuerdo a algunos analistas, este mensaje activó una venta masiva de riesgo a nivel global, arrastrando primero a Bitcoin y luego, inevitablemente, a Ethereum. Si bien es cierto, que el estado macroeconómico de la principal economía del mundo, proporciona el viento en contra, la estructura del mercado de Ethereum magnificó el impacto de la caída, con la cascada de liquidaciones.
Es allí que, la pérdida de soportes clave como los 4.000 dólares desencadenó una cascada de liquidaciones en los mercados de derivados. Cuando el precio cae por debajo de un punto crítico, se ejecutan automáticamente las órdenes de cierre forzado (margin calls) de los traders apalancados que apostaron a un alza posiciones (long).
Estas liquidaciones obligadas significan que grandes cantidades de ETH deben ser vendidas al mercado instantáneamente, creando una presión de venta exponencial que empuja el precio a niveles aún más bajos, impactando la cotización del activo en los mercados.
Se reportaron liquidaciones masivas entre miércoles y jueves, lo que demuestra que el pánico técnico, y no solo la venta fundamental, fue la responsable de la rápida pérdida del nivel de 4.000 dólares, por lo que Ethereum, al ser más volátil que Bitcoin, siempre siente este efecto con mayor intensidad porcentual.
Un factor fundamental, aunque menos prominente en el pánico a corto plazo, es la métrica de quema de ETH. En periodos de baja actividad en las capas DeFi o NFT de Ethereum (debido a la debilidad del mercado), las tarifas de gas disminuyen. Cuando las tarifas son bajas, el ETH que se retira de circulación por el mecanismo de quema es menor que el ETH emitido a los stakers.
Este aumento temporal en el suministro (o la pérdida de la característica deflacionaria) puede debilitar la narrativa fundamental de escasez de ETH, preocupando a los inversores a largo plazo si la baja actividad persiste.

La pérdida del soporte de 4.000 dólares ha reconfigurado el panorama técnico de Ethereum, y en este sentido los analistas y traders ahora monitorean la zona de 3.700 dólares a 3.800 dólares como el próximo soporte crítico. Es preciso tener en cuenta, que una caída sostenida por debajo de este nivel podría abrir la puerta a una corrección más profunda, llevando a Ethereum hasta los 3.400 dólares.
Sin embargo, para que Ethereum vuelva a la senda de los 4.000 dólares, su futuro inmediato (y el de todo el mercado cripto) está atado a dos variables importantes: La primera que Bitcoin se recupere y mantenga sus niveles clave para estabilizarse en un rango sobre 112.000 dólares a 114.000 dólares.
La segunda variable, es que los próximos informes de inflación y empleo de Estados Unidos mejoren sustancialmente y que las futuras declaraciones de la Fed que realmente funcionan como los verdaderos motores del mercado tengan un contenido menos oscuro.
Si la Fed sigue señalando una política “restrictiva” o si los datos económicos empeoran, el capital continuará fluyendo fuera de los activos de riesgo como las criptomonedas y el “Bear Market” se apoderará totalmente de las cotizaciones de los activos digitales.
De allí que, los inversores deben prepararse para una volatilidad prolongada hasta que la Fed ofrezca un camino más claro hacia una verdadera política neutral o expansiva.

