El pasado viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, estampó su firma en la histórica Ley de Orientación y Establecimiento de la Innovación Nacional para las Monedas Estables Estadounidenses (GENIUS, «por sus siglas en inglés»).
La promulgación de esta legislación, largamente esperada por la industria, no solo establece un marco regulatorio federal claro para las stablecoins, sino que también marca un paso decisivo en la ambición declarada de la administración Trump de convertir a Estados Unidos en la “capital cripto del planeta”.
La ceremonia de firma, celebrada en la Sala Este de la Casa Blanca, estuvo cargada de simbolismo y reafirmó el compromiso del presidente con un sector que, hasta hace poco, operaba en gran medida en un limbo regulatorio.
“Prometí que recuperaríamos la libertad y el liderazgo estadounidenses y que convertiríamos a Estados Unidos en la criptocapital del mundo”, declaró Trump con su característico tono enfático. “Y eso es lo que hemos hecho. Y bajo la administración Trump, esto solo va a más”.
El camino hacia la Ley GENIUS no ha sido sencillo. Tras años de debates, propuestas y la constante presión de una industria en ebullición, el Congreso estadounidense ha logrado consensuar una normativa que busca aportar seguridad jurídica y fomentar la innovación.
La ley se centra específicamente en las stablecoins, un tipo de criptomoneda cuyo valor está anclado a un activo estable, como el dólar estadounidense o el oro, con el objetivo de minimizar su volatilidad y facilitar su uso como medio de pago y reserva de valor.
La necesidad de esta regulación se hizo patente ante el rápido crecimiento del mercado de stablecoins en dólares estadounidenses, que ya supera los 260.000 millones de dólares de capitalización, según datos de CoinGecko.
@MiebachMichael/@Mastercard, @Brian_Armstrong/@Coinbase, @BHorowitz/@a16z, @PaoloArdoino/@Tether_to, @DavidLRipley/@KrakenFX, @Tyler & @Cameron/@Gemini, @jerallaire/@Circle, and @vladtenev/@RobinhoodApp all agree:
Trump signing the GENIUS Act is huge for crypto and finance. pic.twitter.com/nGTtfioWLb
— The White House (@WhiteHouse) July 19, 2025
La ausencia de un marco legal claro generaba incertidumbre tanto para los emisores como para los usuarios, y planteaba desafíos en términos de protección al consumidor, estabilidad financiera y lucha contra el lavado de dinero.
La Ley GENIUS, que fue aprobada por el Senado con apoyo bipartidista en junio y superó recientemente un escollo procedimental en la Cámara de Representantes, es el resultado de un esfuerzo coordinado para abordar estas preocupaciones.
Según el Comité Bancario del Senado, que lideró la legislación, la ley incluye disposiciones clave que exigen la divulgación pública mensual de la composición de las reservas que respaldan las stablecoins, así como estados financieros anuales auditados para aquellos emisores con una capitalización bursátil superior a los 50.000 millones de dólares.
Además, en caso de insolvencia de un emisor, la ley prioriza las reclamaciones de los tenedores de stablecoins sobre las de otros acreedores, garantizando una protección adicional para el consumidor.

Durante la ceremonia de firma, el presidente Trump no escatimó en elogios para la nueva ley y para el potencial de la tecnología cripto. “Tal y como prometí el año pasado, la Ley GENIUS crea un marco regulador claro y sencillo para establecer y desatar la inmensa promesa de las stablecoins respaldadas por dólares”, afirmó.
Y añadió una declaración que sin duda quedará grabada en la historia de las finanzas digitales: “Ésta podría ser quizá la mayor revolución en tecnología financiera desde el nacimiento de la propia Internet”.
Estas palabras no son nuevas en el discurso de Trump. Desde su campaña electoral, el presidente ha abrazado la causa de las criptomonedas, prometiendo un entorno regulatorio favorable y criticando las posturas más restrictivas de administraciones anteriores.
En julio de 2024, durante un discurso en una conferencia de Bitcoin en Nashville, Tennessee, ya había adelantado que las normativas de su administración serían “redactadas por personas que aman tu industria, no que la odian”. Esta filosofía se ha materializado en la Ley GENIUS, que busca atraer inversión e innovación al país.
La Casa Blanca, a través de un comunicado, ha destacado que la Ley GENIUS “prioriza la protección del consumidor, fortalece el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva y refuerza nuestra seguridad nacional”.
Asimismo, subraya que la ley “alinea los marcos estatales y federales de stablecoins, asegurando una regulación justa y consistente en todo el país”. Un punto relevante es que la ley exige a todos los emisores de stablecoins la capacidad técnica para incautar, congelar o «quemar» stablecoins de pago cuando sea legalmente requerido, y deben cumplir con las órdenes legales para hacerlo.
Si algo se debe tener en claro, es que la promulgación de la Ley GENIUS tiene implicaciones de gran calado no solo para Estados Unidos, sino para el mercado global de criptomonedas. Al ofrecer un marco regulatorio claro y predecible, se espera que la ley impulse una mayor adopción institucional de las stablecoins y, por extensión, de otros activos digitales.
Los inversores institucionales, que a menudo han dudado en entrar plenamente en el espacio cripto debido a la falta de claridad regulatoria, podrían ver en esta ley la señal que necesitaban para aumentar su exposición.
Además, la ley podría fortalecer la posición del dólar estadounidense en la economía digital global. Al exigir que las stablecoins estén respaldadas por activos líquidos, principalmente dólares o equivalentes, se refuerza la demanda de la moneda estadounidense y su papel como principal moneda de reserva mundial.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha señalado que esta tecnología “reforzará el estatus del dólar como moneda de reserva global, ampliará el acceso a la economía del dólar para miles de millones en todo el mundo y provocará un aumento en la demanda de bonos del Tesoro de EEUU, que respaldan las stablecoins”.
Sin embargo, no todo son aplausos. Algunos críticos, como la senadora demócrata Elizabeth Warren, han advertido que la norma podría carecer de controles estrictos contra el lavado de dinero y no limitar el poder de las grandes tecnológicas o de emisores extranjeros en este mercado. A pesar de estas voces, el consenso general en la industria es que la Ley GENIUS representa un avance significativo.
La firma de la Ley GENIUS se suma a otros movimientos pro-cripto de la administración Trump, como la aprobación de otros dos proyectos de ley por parte de la Cámara de Representantes el jueves, uno que crea una nueva estructura de mercado para las criptomonedas y otro que prohíbe a la Reserva Federal emitir una moneda digital.
Aunque estas últimas medidas aún deben pasar por el Senado, la dirección es clara: Estados Unidos busca liderar la revolución de los activos digitales.
En definitiva, la Ley GENIUS no es solo una pieza de legislación; es una declaración de intenciones. Con ella, Estados Unidos no solo busca regular un segmento clave del mercado cripto, sino también atraer una “inversión masiva y una gran innovación” al país, consolidando su posición como un actor dominante en la economía digital del futuro.
A partir de hoy lunes, el mundo financiero, desde Wall Street hasta la City de Londres y, el resto de bolsas europeas, mostrarán las reacciones de los inversores sobre la promulgación de la Ley GENIUS por parte del presidente Trump.

