Pakistán apuesta por las criptomonedas a través de un futuro regulado

Este fin de semana, la Autoridad Reguladora de Activos Virtuales de Pakistán (PVARA, «por sus siglas en inglés»), recién inaugurada en julio de este año, lanzó un audaz llamado a las principales bolsas de criptomonedas y proveedores de servicios de activos virtuales (VASP, «por sus siglas en inglés») del mundo, invitándolos a presentar su registro para obtener una licencia que les permita operar oficialmente en el país.

Esta medida, una de las más significativas en la historia financiera reciente de Pakistán, no solo busca formalizar un mercado que ha crecido de manera explosiva en las sombras, sino también posicionar a la nación en la vanguardia de la economía digital global.

En un reporte del medio local pakistaní con sede en Islamabad Dawn, se señala que la PVARA realizó una invitación para que los criptointercambios y VASP, a presentar expresiones de interés (EoI, «por sus siglas en inglés») para participar en la economía digital emergente del país.

Sin embargo, detrás de este aparente paso hacia la modernidad, se esconde un complejo entramado de desafíos y oportunidades que podrían definir el futuro económico de la quinta nación más poblada del mundo.

Durante años, la relación de Pakistán con las criptomonedas ha sido una de cautela y ambigüedad. El Banco Estatal de Pakistán (SBP, «por sus siglas en inglés») y la Agencia Federal de Investigación (FIA, «por sus siglas en inglés») han emitido advertencias y, en algunos casos, han tomado medidas enérgicas contra el comercio y la minería de criptoactivos, citando preocupaciones sobre el lavado de dinero, la financiación del terrorismo y la protección del consumidor.

Pero mientras los reguladores miraban con recelo, el ciudadano pakistaní promedio, impulsado por la alta inflación, la devaluación de la rupia y un acceso limitado a las oportunidades de inversión tradicionales, encontró en las criptomonedas un salvavidas.

Según datos no oficiales, la inversión en criptoactivos en el país ha alcanzado cifras asombrosas. Aunque no hay un consenso exacto sobre el volumen total de transacciones, algunas estimaciones sugieren que los pakistaníes han invertido miles de millones de dólares en este sector.

Por ejemplo, un informe de la Federación de Cámaras de Comercio e Industria de Pakistán (FPCCI, «por sus siglas en inglés») del año pasado estimó la cifra en unos nada despreciables 20 mil millones de dólares.

Más allá de la especulación, las criptomonedas en Pakistán se han convertido en una herramienta vital para las remesas de la diáspora de ese país, superando las tarifas elevadas y las demoras de los sistemas bancarios convencionales.

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De hecho, el índice Global de Adopción de Criptomonedas de Chainalysis, una reconocida firma de análisis de blockchain, ha reflejado este fenómeno de manera contundente, al señalar en su último informe, que Pakistán se disparó al tercer lugar a nivel mundial en adopción de criptomonedas, un salto monumental desde el noveno puesto del año anterior.

Concretamente, otras estimaciones internas calculan que la criptoindustria tiene una base de usuarios que supera los 40 millones de personas y registra un volumen de comercio anual, que ha sido calculado en unos 300.000 millones de dólares. Este meteórico ascenso no puede ser ignorado; es una clara señal de que el mercado pakistaní no solo existe, sino que está floreciendo.

La decisión de la PVARA de invitar a las principales bolsas de criptomonedas no es casualidad. Es una respuesta directa a una realidad ineludible: la necesidad de regular un mercado masivo que, por su naturaleza descentralizada, no puede ser simplemente prohibido.

La nueva Autoridad, establecida bajo la Ordenanza de Activos Virtuales de 2025, tiene la tarea de construir un marco robusto que garantice que las operaciones de criptomonedas se realicen de manera segura y transparente.

La invitación exige a los solicitantes que al menos ya estén autorizados por reguladores de renombre internacional como la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, «por sus siglas en inglés») o la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido (FCA, «por sus siglas en inglés»).

Esto subraya el compromiso de Pakistán de alinear su sector de activos virtuales con los estándares globales de lucha contra el lavado de dinero (AML, «por sus siglas en inglés») y la financiación del terrorismo (CFT, «por sus siglas en inglés»).

Pero también demuestra la voluntad del gobierno pakistaní de formalizar y regular los activos virtuales de acuerdo con los estándares internacionales establecidos por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el FMI y el Banco Mundial.

Este enfoque pragmático de las autoridades pakistaníes busca capitalizar el conocimiento y la infraestructura de empresas establecidas, reduciendo el riesgo de errores en la fase inicial de regulación.

Bilal bin Saqib, presidente de PVARA, comentó: “Incluso con la prohibición y sin un regulador, Pakistán alcanzó el tercer puesto en adopción de criptomonedas. El objetivo es crear un modelo para la adopción de los activos digitales”.

La seguridad de nuestros ciudadanos y la estabilidad de nuestro sistema financiero son nuestra máxima prioridad”. Y añadió: “Esta EoI es nuestra invitación a los principales proveedores de servicios de valor añadido VASP del mundo para que colaboren en la construcción de un futuro financiero digital transparente e inclusivo para Pakistán”.

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La formalización de este mercado tiene implicaciones de gran alcance, en vista que, para los ciudadanos pakistaníes, podría significar una mayor protección contra estafas y una puerta de entrada a productos de inversión más sofisticados.

Para el gobierno, la regulación podría abrir nuevas fuentes de ingresos fiscales y, lo que es más importante, ofrecer una forma de rastrear y monitorear transacciones que antes se realizaban en la clandestinidad.

Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos para las autoridades pakistaníes. La implementación de una regulación efectiva en un país con una infraestructura digital en desarrollo puede ser un desafío monumental.

La PVARA deberá encontrar un equilibrio delicado entre la supervisión rigurosa y la promoción de la innovación, evitando que un exceso de burocracia ahogue el potencial de crecimiento del sector.

La educación financiera será clave, ya que muchos pakistaníes, aunque son activos en el mercado de criptomonedas, carecen de un conocimiento profundo de los riesgos y las complejidades de estos activos.

Además, existe la pregunta de cómo se integrarán estas nuevas regulaciones con el sistema bancario tradicional, que ha sido históricamente reacio a la digitalización y a la adopción de nuevas tecnologías. La colaboración entre la PVARA, el SBP y los bancos comerciales será esencial para crear un ecosistema financiero cohesionado.

En un mundo donde la digitalización avanza a pasos agigantados, Pakistán ha reconocido que la era de las criptomonedas no es una moda pasajera, sino una fuerza con el poder de transformar su economía.

El llamado de la PVARA a los líderes de la industria es más que una simple invitación; es un reconocimiento de que para prosperar en el siglo XXI, el país debe abrazar la innovación, no temerla.

Básicamente, el experimento apenas comienza, y el mundo observa para ver si esta apuesta audaz dará sus frutos.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"