Este martes, de acuerdo a reportes confirmados por la agencia Reuters y Bloomberg, el gigante global de las criptomonedas, Binance, se encuentra una vez más en el centro de un torbellino judicial y regulatorio en los Estados Unidos.
De acuerdo con estos reportes, fiscales federales de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York (SDNY, «por sus siglas en inglés») y la División Penal del Departamento de Justicia (DOJ, «por sus siglas en inglés») han abierto una nueva investigación penal contra la plataforma.
El núcleo de la pesquisa busca determinar si el exchange permitió conscientemente operaciones comerciales que violaron las estrictas sanciones económicas impuestas por el gobierno estadounidense contra Irán.
Esta nueva arremetida legal llega pocos días después de que las autoridades neoyorquinas presentaran una acción de decomiso civil para reclamar más de 61 millones de dólares en la stablecoin Tether (USDT), presuntamente vinculados a las ventas de petróleo iraní en el mercado negro.
Aunque la demanda civil identificó a dos empresas chinas —Blessed Trust y Hexa Whale— como las operadoras de las cuentas y no acusó directamente a Binance de conducta indebida dentro de ese expediente, la subsecuente investigación penal sitúa nuevamente la lupa sobre la efectividad y la buena fe de los sistemas de cumplimiento interno (compliance) de la compañía.
Binance invests $100M in @circle. Partnership extended 5 years.
A trusted digital dollar for more people, in more places.
This is a major commitment to regulated stablecoins – and on the infrastructure the next decade of finance gets built on.
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— Binance (@binance) September 22, 2026
Lo cierto es que este reporte sobre la investigación de Binance, se reveló el mismo día en que el exchange informó que había invertido 100 millones de dólares en Circle, el emisor de la stablecoin USDC (USDC) y una de las empresas más rigurosas en cuanto a cumplimiento del ecosistema cripto, para extender su asociación con el emisor: “Binance invierte $100M en @circle. Asociación extendida por 5 años”.
El examen de los fiscales en Manhattan no solo intenta reconstruir la ruta del dinero —una red en la cadena de bloques que, según estimaciones federales, pudo haber movido más de 1.500 millones de dólares procedentes del crudo iraní— sino evaluar la respuesta de la directiva y el personal de vigilancia de Binance, porque habría que dilucidar el dilema central de lo ocurrido, si fue una falla operativa o en cambio fue negligencia consciente.
En la regulación financiera estadounidense, existe una diferencia conceptual fundamental entre ser utilizado involuntariamente como vehículo de lavado por actores hostiles y permitir intencionalmente o con “ceguera deliberada” que empresas sancionadas u operativas en jurisdicciones restringidas sigan comerciando.
Los investigadores analizan si las herramientas de geofencing, monitoreo en tiempo real y verificación de identidad (KYC, «por sus siglas en inglés») detectaron señales de alerta que posteriormente fueron ignoradas para conservar volumen de mercado.
Ante los señalamientos, la postura oficial del exchange ha sido categórica, indicando reiteradamente a través de los portavoces de la empresa y su actual CEO, Richard Teng, que la firma aplica una política de “tolerancia cero” ante cualquier violación de sanciones o actividad ilícita.
Teng sostiene que Binance no permitió transacciones con personas ni entidades sancionadas, subrayando la disposición total de la plataforma para congelar activos sospechosos y colaborar estrechamente con los organismos de seguridad internacional.
El mayor problema para Binance no radica únicamente en la gravedad de la acusación, sino en el contexto de sus antecedentes legales que de alguna forma, es lo que más pesa en esta nueva investigación.
Recordemos que en noviembre de 2023, la plataforma protagonizó uno de los acuerdos corporativos más drásticos en la historia del DOJ, cuando Binance se declaró culpable de múltiples violaciones federales relacionadas con la Ley de Secreto Bancario (BSA, «por sus siglas en inglés»).
También se declaró culpable de la falta de programas efectivos contra el blanqueo de capitales (AML, «por sus siglas en inglés») y la evasión sistemática de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, «por sus siglas en inglés»).
Aquel histórico acuerdo implicó el pago de una penalización financiera combinada de aproximadamente 4.300 millones de dólares, la salida del mercado estadounidense y la renuncia obligatoria de su fundador y entonces CEO, Changpeng Zhao, quien posteriormente cumplió una condena de cuatro meses de prisión.
#Binance operates a best-in-class sanctions compliance program that continues to grow stronger.
Our process is rigorous.
When there is credible risk information, we:
Investigate →Mitigate → Offboard where appropriate → Report to authorities.That is our standard. Every… pic.twitter.com/2PY6xmjFub
— Binance (@binance) February 22, 2026
Como parte de la resolución, Binance aceptó la imposición de monitores de cumplimiento independientes para supervisar de cerca la reestructuración de sus controles internos durante un periodo de varios años, así como la incorporación de rigurosos procesos de Cumplimiento en las cuentas y transacciones de sus clientes.
Aunque el plano político tuvo un giro tras el indulto concedido a Zhao por el presidente Donald J. Trump en octubre de 2025, los compromisos corporativos asumidos por Binance en el acuerdo de culpabilidad de 2023 se mantuvieron jurídicamente vigentes.
Por lo tanto, si la investigación actual concluye que las transacciones vinculadas a Irán ocurrieron con posterioridad a las reformas prometidas o demostrasen negligencia grave en la aplicación de las salvaguardas, el exchange se arriesgaría a alegatos de incumplimiento de su propio acuerdo de resolución, elevando sustancialmente las posibles sanciones institucionales.
Vale recordar que en junio, Binance quedó fuera del mercado europeo suspendiendo sus servicios a clientes de la eurozona tras retirar formalmente su petición ante la Comisión del Mercado de Capitales Helénica (HCMC, «por sus siglas en inglés») por varias versiones que indicaban que le sería negada la licencia.
Indudablemente, este caso ilustra la inmensa complejidad que enfrentan las plataformas transnacionales al intentar conciliar una arquitectura descentralizada y global con las demandas regulatorias de jurisdicciones individuales.
El uso de corporaciones pantalla en terceros países, la intermediación de activos sintéticos e intermediarios financieros no bancarios representan tácticas comunes para eludir el escrutinio de los reguladores.
A medida que las agencias estadounidenses intensifican la presión para asfixiar los flujos financieros hacia Irán y sus aliados en Oriente Medio, el papel de la infraestructura de activos digitales pasa al primer plano geopolítico.
Para Binance, las conclusiones que deambulen de las revisiones de correos internos, registros de acceso y decisiones del equipo de cumplimiento no solo determinarán la posibilidad de nuevas acciones punitivas en Manhattan, sino que medirán la efectividad real de la transformación institucional que prometió tras su multimillonario acuerdo de 2023.

