¿Miedo a los tipos de interés negativo? Todo tiene consecuencias

¿Miedo a los tipos de interés negativo? Todo tiene consecuencias

 

Cada vez hay más países con tipos de interés negativos pero: ¿Hay un límite al que puedan llegar los tipos? ¿Qué pasaría si se prolonga este escenario de tipos negativos? ¿Qué harían los profesionales del asesoramiento financiero? Vamos a repasar la visión que hace la prestigiosa revista The Economist.

 

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Un mundo patas arriba hasta para el asesoramiento financiero

Imagina un mundo en el que Hacienda penalice a las personas que presentasen su declaración puntualmente, donde las grandes cadenas de supermercados pagan a sus proveedores antes de que sus productos vuelen de sus estanterías y no meses después y hubiese una cuota anual del gimnasio que fuese más cara que el pago mensual. Suena casi quimérico y si me apuras absurdo. Sin embargo, ese mundo está un paso más cerca de llegar desde el 29 de Enero cuando el banco central japonés (BOJ) bajó los tipos de interés de las reservas de los bancos al -0,1 %.

¿Herramienta útil?

El banco central de Japón cobrará a los bancos por mantener depósitos en él como pasa ya en, la Eurozona, Suecia y Suiza. Casi un cuarto del PIB mundial viene de países con tipos de interés negativos. A pesar de que este tipo de estrategias desafían las teorías económicas clásicas y la opinión del sector del asesoramiento financiero, han demostrado ser una herramienta útil que se suma a las que ya disponían los bancos centrales para ayudar a la economía de un país. El tipo mínimo fijado por el banco central actúa como suelo en los tipos de interés a corto plazo de los mercados monetarios y para los intereses los préstamos en general. Esto ha hecho que los costes de los préstamos en Europa hayan caído ayudando a luchar contra la deflación y contribuyendo a reducir el tipo de cambio.

Todo tiene consecuencias

El resultado ha sido un estrechamiento inevitable en los márgenes de beneficios de los bancos, especialmente en la zona euro, donde un tipo de interés del -0,3% se aplica a la mayoría de las reservas de los bancos. (El banco central de Japón ha querido proteger a los bancos, como ya hicieran Suiza y Dinamarca, implementando lo que supone un sistema de tipos de interés en niveles, en los que el tipo negativo se aplica sólo a las nuevas reservas).

Si los tipos de interés alcanzan niveles más negativos, los márgenes de beneficios se verán todavía más reducidos y si los bancos dejan de ser rentables no van a ser capaces de mantener sus requerimientos de capital que les permita operar con seguridad.

Asesoramiento financiero: Habría que cobrar

Para evitar esta situación, los bancos se verían obligados a cobrar a sus clientes por los depósitos. Esta situación que parecía impensable se está empezando a ver. Bancos europeos están empezando a repercutir algunos de los costes que suponen los tipos de interés negativos a sus depositarios corporativos más grandes. La única alternativa segura y suficientemente líquida que tienen para almacenar grandes cantidades de efectivo son bonos del estado cuyo rendimiento se ha vuelto también negativo por periodos de hasta diez años en países como Suiza.

Los clientes pequeños son más reacios a los costes, porque pequeñas cantidades de dinero pueden ser almacenadas fácilmente debajo del colchón o en una caja fuerte. Los ahorradores podrían soportar un precio módico por los depósitos bancarios pero mientras los tipos se hundan más en territorio negativo buscarían en el asesoramiento financiero maneras de evitar los costes. Cambiar a efectivo es la solución obvia, por lo que algunas entidades han sugerido deshacerse por completo de los billetes, pero no es la única alternativa. Los pequeños ahorradores podrían usar cualquier forma de prepago: tarjetas regalo, suscripciones a largo plazo o tarjetas SIM telefónica; para evitar el coste de tener dinero en el banco.

El inicio del fin

Si se mantuviesen los tipos de interés negativos por el tiempo suficiente, aparecerían firmas de seguridad especializada que almacenarían el dinero de sus clientes en cajas fuertes y se encargarían de transferir el dinero entre las cuentas de sus clientes. Las empresas buscarían hacer pagos rápidos y recibirlos escalonadamente. Las oficinas de impuestos desalentarían el pronto pago o el pago de más: un Cantón Suizo ha paralizado ya los descuentos por pronto pago de impuestos y ha declarado que quiere recibir el dinero lo más tarde posible. Lejos de suponer un incentivo para prestar dinero la disminución de los depósitos haría más cautos a los bancos a la hora de aumentar el crédito.

Mientras las vías para evitar tipos de interés negativos se vayan cerrando, la ingenuidad humana se asegurará de abrir otras. Puede que no sea cero, pero todavía hay un límite inferior para los tipos de interés.

 

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