Michael Selig y la apuesta de la CFTC por una vigilancia automatizada con IA

Michael Selig y la apuesta de la CFTC por una vigilancia automatizada con IA

Actualmente, en los pasillos del Congreso de los Estados Unidos, el pragmatismo tecnológico ha desplazado a la burocracia tradicional, luego que Michael Selig, actual presidente de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC, «por sus siglas en inglés»), haya dejado clara su hoja de ruta en una reciente y tensa comparecencia ante el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes en la que quedó claro que si no hay personal, habrá IA y algoritmos.

Bajo su mando, la agencia ha iniciado una metamorfosis hacia una entidad “centrada en la IA”, utilizando herramientas de inteligencia artificial del gigante tecnológico Microsoft para supervisar mercados que, por su naturaleza digital, superan la capacidad de procesamiento del ojo humano.

La narrativa de Selig comienza con una realidad aritmética dolorosa, tras afirmar que la CFTC opera hoy con una reducción de plantilla que roza el 25% respecto al año fiscal 2024, porque pasar de 708 a poco más de 540 empleados en un momento en que los mercados de derivados de criptomonedas y los mercados de predicción experimentan una explosión de volumen parece una receta para el desastre.

Sin embargo, Selig defendió esta “delgadez operativa” ante legisladores escépticos como Angie Craig, argumentando que la integración de herramientas como Microsoft 365 Copilot y sistemas de vigilancia automatizados ha inyectado una eficiencia sin precedentes.

Esta “eficiencia de la IA” no es solo una frase corporativa, porque de acuerdo con Selig, es la única respuesta posible ante plataformas que, como los intercambios descentralizados (DEX) de contratos perpetuos, que procesan hasta 200.000 órdenes por segundo.

En consecuencia, la vigilancia que realiza la CFTC ya no se trata de revisar libros de órdenes al final del día, sino de desplegar algoritmos y modelos de IA que hacen seguimiento en tiempo real a los mercados para detectar anomalías en fracciones de milisegundos.

No obstante, el escrutinio del Congreso no fue gratuito, ya que los legisladores presionaron a Selig sobre incidentes específicos que han hecho saltar las alarmas de integridad. El representante demócrata del segundo distrito congresional de Massachusetts, Jim McGovern puso sobre la mesa una cifra escalofriante que preocupó a más de uno en la sala.

McGovern, dijo que 500 millones de dólares en futuros de petróleo y acciones fueron colocados estratégicamente minutos antes de que el presidente Donald J. Trump anunciara en Truth Social avances en conversaciones de alto el fuego con Irán.

Paralelamente, el caso de Polymarket —donde seis cuentas recién creadas ganaron 1.2 millones de dólares apostando por ataques aéreos horas antes de que ocurrieran— ha convertido a los mercados de predicción en el nuevo campo de batalla regulatorio.

En este sentido Selig, manteniendo su postura de “tolerancia cero”, evitó confirmar investigaciones individuales pero fue tajante: la División de Cumplimiento, ahora reforzada con perfiles de la CIA y fiscales del Distrito Sur de Nueva York, está utilizando esta nueva artillería tecnológica para rastrear el origen de estos fondos y la temporalidad de las apuestas.

Uno de los puntos más álgidos de la comparecencia fue la definición de los “contratos de eventos”, luego que estados como Nevada y Arizona hayan comenzado a prohibir plataformas de predicción electoral como, la plataforma neoyorkina Kalshi bajo leyes de apuestas ilegales.

Sobre este ámbito, el presidente de la CFTC ha reclamado la “jurisdicción exclusiva” de esa agencia sobre este ámbito particular y su mensaje para los estados excluyentes de estas plataformas fue desafiante: “los veremos en los tribunales”.

Y es que, la agencia busca establecer una frontera clara porque aunque se fomenta la innovación, Selig ha sido enfático en que no se permitirán contratos vinculados a la guerra, el terrorismo o el asesinato.

Para dar estructura a este caos, ha creado el Grupo de Trabajo sobre Innovación (ITF, «por sus siglas en inglés»), liderado por su asesor Michael J. Passalacqua, cuyo objetivo es redactar marcos específicos para que los desarrolladores de IA, blockchain y sistemas autónomos sepan a qué reglas atenerse antes de lanzar un producto.

Históricamente, la relación entre la CFTC y la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC, «por sus siglas en inglés») ha sido de una rivalidad territorial casi infantil y Selig parece haber enterrado el hacha de guerra.

El reciente Memorando de Entendimiento (MOU, «por sus siglas en inglés») firmado entre ambas agencias se ha convertido en un hito, ya que por primera vez hay una interpretación conjunta sobre la naturaleza de los criptoactivos y un compromiso de intercambio de información en tiempo real.

Esta coordinación es vital para temas espinosos como las stablecoins de pago y las garantías tokenizadas. Para la industria, que ha operado bajo la “regulación mediante la ejecución” durante años, este frente unido —respaldado por el apoyo de Selig a la Ley CLARITY— representa la posibilidad de que Estados Unidos deje de exportar talento e innovación hacia jurisdicciones más amigables.

A pesar del optimismo tecnológico, el panorama político es frágil, porque Selig es actualmente el único comisionado activo, con cuatro vacantes por cubrir. La presión de legisladores demócratas para “pausar” la creación de nuevas normas hasta que la comisión esté completa fue rechazada de plano por Selig.

Su argumento es pragmático al señalar que literalmente el mercado no se detiene a esperar nombramientos políticos, y las salvaguardas contra el fraude deben evolucionar a la misma velocidad que el código malicioso.

La gestión de Michael Selig en la CFTC marca el inicio de una era donde el regulador intenta dejar de ser un espectador rezagado para convertirse en un nodo activo de la red, en este caso de los mercados.

La apuesta por la IA de Microsoft no es solo una medida de ahorro de costes; sino que es el reconocimiento de que en 2026, supervisar las finanzas globales sin inteligencia artificial es, sencillamente, imposible.

Sin embargo, el éxito de Selig dependerá de que estas herramientas automáticas sean capaces de capturar a los “insiders” antes de que el daño a la confianza del mercado sea irreversible. Por ahora, el presidente de la CFTC ha dejado claro que, en su jurisdicción, la ley ahora habla el lenguaje de los algoritmos.

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