El Reino Unido ha dado un paso de gigante en su ambición de convertirse en el principal hub de activos digitales de Europa, y posiblemente del mundo, con una reforma legal que ha sido catalogada por expertos como el cambio más significativo en la legislación de propiedad inglesa desde la Edad Media.
La nueva Ley, que proporciona una claridad largamente esperada a la industria cripto, fue firmada por el Rey Carlos III, quien otorgó la Sanción Real a la Ley de Propiedad (Activos Digitales, etc.) de 2025 «Property (Digital Assets etc) Act 2025», reconociendo oficialmente a los activos digitales como una tercera y nueva categoría de propiedad legal.
Esta histórica aprobación concretada este martes, no es solo un ajuste técnico legal al ordenamiento jurídico de ese país; si no que es una muestra de reconocimiento fundamental de la existencia y el valor de las criptomonedas y otros activos digitales dentro del sistema legal británico.
La legislación marca la pauta para cómo las jurisdicciones de derecho consuetudinario abordarán la naturaleza única de los activos virtuales, un tema que ha generado intensa ambigüedad legal durante años.
Durante siglos, el derecho de propiedad personal en Inglaterra y Gales se ha dividido estrictamente en dos categorías. Por un lado, se encuentran las “cosas en posesión” (things in possession), que abarcan la propiedad tangible, como bienes muebles, dinero físico o tierras.
Mientras que por otro lado, están las “cosas en acción” (things in action), que representan derechos intangibles que deben hacerse valer a través de un proceso legal, como deudas, patentes, copyrights o acciones de una empresa.
La naturaleza descentralizada, inmaterial y con frecuencia no contractual de activos como Bitcoin (BTC), los tokens no fungibles (NFTs) y las stablecoins había dejado a la legislación tradicional en un vacío frente a estos activos.
Los tribunales habían intentado, caso por caso, forzar los activos digitales en alguna de las dos categorías existentes, pero esto resultaba a menudo en soluciones legales incómodas e inconsistentes con el derecho anglosajón o common law, que es un sistema jurídico basado principalmente en la jurisprudencia, es decir, en las decisiones de los tribunales precedentes, en lugar de en la legislación codificada.
La nueva Ley de Propiedad aborda esta ambigüedad de manera directa y elegante. Su Sección 1, “Objetos de derechos de propiedad personal” (Objects of personal property rights), establece un nuevo paradigma:

“Una cosa (incluida una cosa de naturaleza digital o electrónica) no está impedida de ser objeto de derechos de propiedad personal simplemente porque no es: (a) una cosa en posesión, ni (b) una cosa en acción.”
Este lenguaje conciso es el corazón de la reforma, que al confirmar que un activo “de naturaleza digital o electrónica” puede ser objeto de derechos de propiedad personal sin adherirse a las categorías preexistentes, la ley consagra la existencia de una nueva tercera categoría de propiedad en el Reino Unido.
Susie Ward, CEO de Bitcoin Policy UK y periodista especializada en Bitcoin para Forbes, celebró la medida, señalando que “Ahora existe una tercera categoría de propiedad que finalmente otorga protección legal a los sats que posees”.
El impacto más inmediato y significativo de la Ley es la claridad jurídica que proporciona a la industria, por lo que CryptoUK, la asociación comercial de la industria de criptomonedas y blockchain del país, ha destacado que esta ley proporciona una “base legal mucho más clara” para los activos digitales.
Esta claridad es fundamental en múltiples escenarios, lo que permite a las empresas y a los usuarios operar con mayor seguridad jurídica, en cuanto a Litigios y Delitos, como en los casos de fraude o robo de criptomonedas, la ley facilitará a los fiscales y a los tribunales la demostración de la propiedad y, crucialmente, la recuperación de activos robados.
También se podrá demostrar la propiedad en casos de Insolvencia y Sucesiones, ya que la ley proporciona vías más claras para la gestión de activos digitales en situaciones de insolvencia de criptointercambios o en casos de herencia.
Los albaceas y los administradores concursales tendrán un marco legal sólido para demostrar la titularidad y gestionar la transferencia o liquidación de los activos virtuales. Y por supuesto, en los casos de Inversión Institucional, es evidente que la certeza legal que brindan las reglas claras es un imán para la inversión institucional.
Al clasificar los activos digitales como propiedad legítima, se reduce el riesgo regulatorio percibido, lo que probablemente incentivará a los grandes fondos y corporaciones a integrarlos en sus carteras.
Vale recordar que esta Ley de Propiedad no apareció de la noche a la mañana, pues forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno del Reino Unido para establecerse como un líder global en tecnología financiera y activos digitales.
El objetivo del Gobierno del Reino Unido, es buscar capitalizar el Brexit para crear un entorno regulatorio pro-innovación y atraer talento e inversión que, de otro modo, se dirigirían a jurisdicciones como Suiza, Singapur o, crucialmente, la Unión Europea (UE).

Si bien es cierto, que el reconocimiento de la propiedad cripto es un paso primordial en toda regulación que se hace a un mercado, se puede afirmar que Reino Unido está avanzando en varios frentes regulatorios en paralelo para establecer una Regulación de Stablecoins y un Régimen de Servicios Financieros.
En cuanto a la Regulación de Stablecoins en ese país, el Banco de Inglaterra (BoE) lanzó una consulta sobre un régimen regulatorio propuesto para las stablecoins denominadas en libras esterlinas.
La intención, según la vicegobernadora Sarah Breeden, es igualar o incluso superar el ritmo de regulación de Estados Unidos, garantizando que el dinero digital pueda utilizarse ampliamente para los pagos en el futuro.
En lo que respecta al Régimen de Servicios Financieros, las autoridades británicas están desarrollando otros marcos para regular los servicios de trading, custodia y emisión de activos digitales, asegurando la protección del consumidor sin sofocar la innovación.
Básicamente, esta estrategia de consolidar un marco regulatorio en Reino Unido y Gales, es una respuesta directa a la intensa competencia global, para lo cual se están desarrollando una de las bases legales más sólidas y progresistas del mundo para la titularidad de activos digitales.
La Ley de Propiedad (Activos Digitales, etc.) de 2025, llegó para resolver una anomalía legal que imperó durante décadas que no tomaba en cuenta la propiedad de las “cosas de naturaleza digital o electrónica”.
No obstante, es solo la primera capa de lo que será la construcción de una compleja regulación para las criptomonedas en Reino Unido, cuya aplicación práctica estará en esta ley en los tribunales, combinada con los marcos regulatorios pendientes para las stablecoins y los proveedores de servicios cripto, será la prueba de fuego de la ambición del Reino Unido.

