El First Republic Bank fue vendido al JPMorgan Chase

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Finalmente se dio la compra del First Republic Bank, por parte del gigante multinacional estadounidense de servicios financieros JPMorgan Chase & Co., creado en 1799. La compra llega como parte de una cadena de eventos que iniciaron con el cierre del Silicon Valley Bank (SVB, «por sus siglas en inglés»), que ha sacudido la banca estadounidense en las últimas ocho semanas.

Durante la mañana de este lunes, los reguladores tomaron posesión de los activos del First Republic y resolvieron vender la mayoría de sus operaciones al JP Morgan, el banco más grande de Estados Unidos, según un comunicado de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, «por sus siglas en inglés»), agencia federal encargada de garantizar los depósitos bancarios

El acuerdo de compra del First Republic dejó para el JPMorgan Chase, unos 173.000 millones de dólares en préstamos, 92.000 millones de dólares en el total de depósitos y más de 30.000 millones de dólares en valores. Además, se transfirió el saldo total de todos los depósitos de los clientes al JPMorgan Chase, cuya organización ya dijo que no planea mantener el nombre de First Republic.

En este sentido, Jeremy Barnum, director financiero de JPMorgan Chase, dijo este lunes en una entrevista con los medios que Los clientes de First Republic pueden realizar operaciones bancarias como de costumbre y sentirse seguros de que sus depósitos están respaldados por la solidez y la seguridad de JPMorgan Chase”.

Esta ha sido calificada, como la segunda mayor quiebra bancaria desde la crisis financiera de 2008 y se ha producido menos de una semana después de que la empresa revelara pérdidas de depósitos superiores a 100.000 millones de dólares (el 40% de sus depósitos totales) durante el primer trimestre de este año.

Según el Bank of America, debido a que alrededor del 70% de los depósitos del First Republic no estaban asegurados, al superar el límite garantizado de 250.000 dólares establecido por la FDIC, su quiebra podría haber tenido un impacto muy negativo en el sistema financiero, en caso que no se hubiese manejado de esta forma.

Sin embargo, el impacto de esta quiebra está por verse, ya que este banco tenía 229.100 millones de dólares en activos totales al momento en que fue incautado, una cifra superior a la que tenía el Silicon Valley Bank, unos 209.000 millones de dólares al momento del cierre.

Las acciones del First Republic han caído 75% en los últimos 30 días y se cotizaban este lunes en la Bolsa de Valores de Nueva York a 3,51 dólares, después de haberse cotizado a 115 dólares por acción a mediados de marzo, luego de la inyección de 30.000 millones de dólares que hicieron 11 bancos del sistema para evitar su quiebra.

Tras el acuerdo de compra, el JPMorgan Chase no asumirá la deuda corporativa o las acciones preferentes de First Republic, por lo que los inversionistas institucionales no recuperarán sus fondos en el corto o mediano plazo.

Aunque, el CEO del JPMorgan Chase, Jamie Dimon, dijo que “la crisis ha terminado” y que pone fin a un período de pánico insoportable para el sistema bancario, en realidad, comienza el vía crucis para los inversores del First Republic porque la FDIC, incautó el banco.

Esto deja en una delicada situación a los inversionistas, los cuales deberán presentar sus quejas y demostrar sus acreencias ante la agencia directamente, para solicitar el pago de sus acciones a través de un portal en línea de la FDIC o por correo.

Hasta el momento, ni JPMorgan Chase ni la FDIC han dado detalles en qué situación se encontraban los accionistas comunes de First Republic. Pero, en la página Web de la FDIC creada para responder las preguntas de los afectados por la quiebra de este banco, se indica que los accionistas son el cuarto y último grupo de acreedores a los cuales se les pagará.

Si bien es cierto, que la información publicada por la FDIC señala que los depositantes, los acreedores generales no garantizados y la deuda subordinada se pagarían primero, todos estos reclamos serán pagados después de cubrir los gastos administrativos.

Por otro lado, el CEO del JP Morgan, ha vuelto a estar en el centro de una crisis bancaria por segunda vez en 15 años, ya que como se recordará, su banco compró en 2008, al banco de inversión Bear Stearns y más tarde al Washington Mutual de Seattle, aumentando el tamaño del JPMorgan Chase al mega banco que es hoy día.

No obstante, en las leyes estadounidenses, existe una regla que impide que cualquier banco del tamaño del JPMorgan Chase, realice nuevas adquisiciones que le proporcionen más del 10% de todos los depósitos de Estados Unidos.

Y debido a que, actualmente el JPMorgan Chase se encuentra por encima de ese límite, los reguladores de ese país, tuvieron que omitir las restricciones de concentración de depósitos, para aprobar el acuerdo de compra del First Republic y contener una crisis mayor.

El First Republic, forma parte de una serie de bancos de mediano tamaño que había sido afectado por una avalancha de retiros de efectivo de los ahorristas, una tendencia que inició en marzo, cuando comenzaron los rumores de insolvencia del banco criptoamigable SVB, lo que lo llevó a cerrar sus puertas, seguido por el Silvergate Bank y el Signature Bank.

En la quiebra de estos 3 primeros bancos, los reguladores estadounidenses atribuyeron el origen de la crisis a la quiebra de FTX y a las criptomonedas. Sin embargo, la quiebra del First Republic, demostró que la insolvencia se originó por la tendencia en los retiros de los depósitos, que ha sido causada por el entorno macroeconómico tras las continuas subidas de los tipos en Estados Unidos.

Y es que esta quiebra, llega en un momento en que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), sigue firme en su política de aumento de las tasas de interés para contener los efectos de la inflación y hacerla retroceder hasta el objetivo del 2% anual.

De allí que, para muchos analistas, esta crisis bancaria ha comenzado con el alto volumen de retiros de los depósitos, realizados por particulares y empresas, en medio de la crisis de las altas tasas de interés.

No obstante, todavía pueden venir nuevas sorpresas, ya que millones de clientes, que mueven cientos de miles de millones en depósitos, están continuamente abandonando los bancos más pequeños para buscar la seguridad y estabilidad, así como también mayores rendimientos que ofrecen los bancos más grandes.

Para Dimon, con las tasas al alza y la posibilidad de una recesión que está en pleno desarrollo, se “verán otras grietas en el sistema. Eso es de esperar”. Y agregó que con las perspectivas de empeoramiento del sector inmobiliario “con suerte la gente probablemente estará preparada para eso”, lo cual augura que pueden venir más momentos difíciles para el sector bancario de ese país.

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