Google, Facebook y Twitter estarían en la mira de un grupo de empresarios de criptomonedas de Australia, debido a supuestos perjuicios económicos que han sido ocasionados por las prohibiciones de avisos publicitarios en sus plataformas sobre negocios de criptomonedas.

Estos empresarios alegan que desde hace más de un año su actividad comercial ha venido arrojando cuantiosas pérdidas y estarían buscando una indemnización que ronda los $600 millones de dólares estadounidenses, mediante un litigio apoyado por el bufete JPB Liberty, que fue creado para para financiar litigios contra aquellos que atacan ilegalmente al ecosistema Blockchain.

De acuerdo con un artículo del sitio Daily Mail, la demanda podría llegar a los $300.000 millones si se suman más empresarios a la demanda colectiva contra éstos gigantes de la publicidad que desde hace meses tienen algunas restricciones dentro de sus plataformas. Este es un hecho palpable, ya que desde 2018 aproximadamente, Facebook comenzó a poner algunas restricciones a la compra de publicidad en la red social y en Instagram tanto a empresarios del mundo de las criptomonedas como a medios de comunicación divulgadores del mundo de Blockchain y los criptoactivos.

Pocos meses después esta política fue copiada por Twitter y Google, quienes también comenzaron a imponer restricciones a la publicidad en sus plataformas siguiendo a Facebook.

No obstante, aun cuando Jack Dorsey, el cofundador y CEO de Twitter es un conocido impulsor del Bitcoin, que además ha dicho que cree que esta criptomoneda es «el futuro de las finanzas», la red social que dirige mantuvo durante el 2018, 2019 y parte de 2020 una fuerte política restrictiva sobre la publicidad de criptomonedas, supuestamente como una medida de prevención de estafas a sus usuarios.

Jugando al papel del abogado del Diablo, es preciso aclarar que esta posición tomada por las grandes empresas Big Tech, se derivó de las constantes estafas en pleno boom de las Initial Coin Offering o ICO durante el 2018.

También cuando muchos países comenzaron a lanzar iniciativas en favor de una mayor regulación de este mercado virtual, basándose principalmente en 3 premisas, la primera de ellas, que este mercado siempre ha estado sometido a una gran volatilidad, la segunda, que supuestamente era un terreno fértil para personas inescrupulosas que armaban sitios Web con apariencia legítima con la finalidad de estafar a inversores y por último, que en ocasiones Bitcoin y otros tokens eran usados como herramienta de blanqueo para redes criminales y terroristas.

De hecho, la misma U.S. Securities and Exchange Commission mejor conocida como la SEC, que es la autoridad bursátil estadounidense, hizo un llamado a los exchanges y demás plataformas de intercambio de criptomonedas a que comenzaran su registro en ese organismo, a fin de comenzar un mayor control de la actividad.

Incluso, la SEC en una acción que alertó a muchos empresarios del criptomundo, comenzó a demandar legalmente algunos proyectos que a su parecer le parecían fraudulentas, con lo que iniciaron las investigaciones a las empresas que operaban en el mercado de criptoactivos.

A estos hechos, se sumó la posición de los ministros de Finanzas del G20 quienes ese mismo año se negaron a considerar a Bitcoin y otras criptomonedas, como monedas soberanas y alertaron sobre sus posibles “implicaciones sobre la estabilidad financiera” lo cual enturbió aún más el panorama de los criptoactivos.

Obviamente, bajo esta gran presión, los gigantes tecnológicos Google, Facebook y Twitter, conscientes de su potencial y la gran influencia con las masas, prefirieron comenzar a coartar esta actividad dentro de sus plataformas aunque ello les generara pérdidas por concepto de ingresos publicitarios.

Algo que llama la atención, es que debido a las constantes quejas de los usuarios de Facebook, a lo evidente de la prohibición, esta noticia se hizo viral y fue ampliamente difundida en los medios del mainstream, generando una gran presión que llevó al gigante situado en la 1 Hacker Way de Menlo Park, en California, que dirige Mark Zuckerberg, a volver a permitir los anuncios relacionados con las criptomonedas, eso sí, con algunas restricciones relativas al tipo de empresa y alcance demográfico.

Volviendo a la demanda colectiva que pretende incoar el bufete JPB Liberty, con esta los representantes legales de los supuestos afectados, buscan demandar a las empresas matrices de las plataformas Google, Facebook y Twitter, así como a sus filiales australianas por violación de la defensa de la libre competencia y la protección al consumidor, y para ello acudirán al tribunal federal de Australia.

En una declaración para el medio noticioso Daily Mail, el abogado Brian Bishko, quien fungió de portavoz del bufete que representará a los demandantes, dijo que con la prohibición de los anuncios relacionados con criptomonedas, también resultaron perjudicadas pequeñas plataformas Blockchain como Hive.

En ese sentido, Bishko dijo que “En ese entonces, Hive se llamaba Steem. Estaba creciendo y creciendo y de repente no podían anunciarse en Facebook, ni conseguir nuevos usuarios”.

Casos como el de Hive no fue el único, por lo que varios empresarios de ese país, lograron unirse en un fin común, para romper con el monopolio impuesto por las tres Big Tech que dominan el mercado publicitario en el mundo y por supuesto en Australia.

En la declaración de Bishko, indicó que los representados de su bufete consideran que Google, Facebook y Twitter habrían conspirado entre sí para prohibir los anuncios relacionados con el ecosistema Blockchain, bajo el argumento de que estas empresas comenzaron a restringir en 2018, los anuncios relacionados con esta actividad de las criptomonedas y las ICO, con apenas semanas de diferencia entre sí.

Ahora quedará por ver si esta supuesta demanda es aceptada como procedente, lo cual tiene a varios juristas divididos ya que estas Big Tech, pueden alegar que fueron presionadas por organismos y países, por lo que ante una causa de fuerza mayor, éstas no estarían obligadas a respetar los principios de libre competencia y protección al consumidor, en favor de un bien general común.

Por ahora hay mucha tela que cortar en este caso, pero sin duda estamos viendo la rebelión de los criptoempresarios contra las poderosas plataformas de publicidad que controlan el Internet.

Artículo cortesía de:

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