Este lunes, el mercado de las criptomonedas parece haber despertado en un estado de esquizofrenia financiera, porque mientras las capitales globales contienen el aliento ante la evolución de las operaciones militares en Oriente Medio, Bitcoin (BTC) protagoniza un rebote técnico que desafía la lógica tradicional de los “lunes rojos”.
Tras un fin de semana marcado por el fuego y el pánico, el ecosistema cripto todavía intenta responder a una pregunta existencial: ¿es el Bitcoin el “oro digital” que decían los desarrolladores que llegaron después del propio Satoshi Nakamoto, o es simplemente otra ficha de dominó en el tablero del riesgo global?
Todo cambió el sábado luego de la confirmación sorpresiva de las operaciones “Epic Fury” (Estados Unidos) y “Roaring Lion” (Israel) contra objetivos estratégicos en Irán —incluyendo centros de mando de la Guardia Revolucionaria, defensas aéreas en Teherán y hasta la residencia del Ayatolá— que terminó desatando una tormenta perfecta en los mercados cripto.
Por razones obvias, al ser el único mercado que opera 24/7, el sector cripto absorbió todo el impacto inicial del miedo de los inversionistas, por lo que en apenas cuatro horas, el Bitcoin se desplomó desde los niveles de estabilidad hasta los 63.108 dólares.
GM! #BTC Liquidation Heatmap(3 day)
High leverage liquidity.
The short liquidity around 68.5K really pretty juicy… pic.twitter.com/gOhU1K7g1Q
— CoinGlass (@coinglass_com) March 2, 2026
Según datos de CoinGlass, el barrido fue brutal con más de 1.800 millones de dólares en liquidaciones forzadas, de las cuales el 80% de estas posiciones eran “largas”, lo que significa que miles de operadores que apostaban por un rally fueron expulsados del mercado por el estallido del conflicto.
Las operaciones continuaron desarrollándose este domingo y este lunes con los contrataques de las fuerzas leales al régimen iraní a las bases estadounidenses en el Medio Oriente. A pesar de la recuperación de ayer, que sitúa a la principal criptomoneda luchando por reconquistar la zona de los 70.000 dólares, el aire en las mesas de inversión sigue siendo denso.
El problema es que la verdadera amenaza para el ecosistema no son solo los misiles, sino el Estrecho de Ormuz, ya que el mercado está valorando un escenario de interrupción logística sin precedentes en los transportes que se envían por vía marítima.
Por Ormuz circula nada menos que el 20% del suministro mundial de crudo y con el precio del petróleo subiendo ya entre un 8% y un 10% este lunes, la inflación global se perfila como el gran enemigo del mercado cripto.
Si el barril de Brent supera la barrera psicológica de los 100 dólares, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), se verá obligada a mantener las tasas de interés elevadas, drenando la liquidez que suele alimentar a los activos digitales gracias al dinero barato.
En este contexto, el Bitcoin se encuentra atrapado en una contradicción. Por un lado, se observa una fuga de capitales regionales en Oriente Medio, donde la demanda de stablecoins como Tether (USD₮) se ha disparado ante la inestabilidad de las monedas locales.
Por otro, el capital institucional de Wall Street sigue tratando a BTC como un activo de “alta beta” o (alto riesgo) y en consecuencia, vendiéndolo al primer indicio de inestabilidad macroeconómica masiva.
Curiosamente, no todo es pesimismo, porque en medio del ruido de sables, proyectos de infraestructura han demostrado una resiliencia inesperada. Bitcoin Hyper (HYPER), la nueva Capa 2 que busca hibridar la seguridad de Bitcoin con la velocidad de la Solana Virtual Machine (SVM), que al momento de escribir esta nota, está por superar los 32 millones de dólares en su preventa.
Este fenómeno subraya una tendencia clave, con los inversores a largo plazo ignorando el ruido geopolítico para apostar por la escalabilidad de la red, por lo que, si un proyecto recauda millones mientras se anuncian ataques a instalaciones nucleares en Irán, esto sugiere que la tesis de Bitcoin como red tecnológica fundamental sigue intacta, independientemente de quién controle el tablero geopolítico.
En todo caso, el analista Ted Pillows y otros expertos coinciden en que los próximos días serán críticos, porque aunque al momento de redactar esta nota, el precio de BTC muestra un tono verde, la recuperación “carece de convicción” según el volumen de intercambio real.
El Interés Abierto (Open Interest) ha caído, lo que indica que las grandes instituciones están recortando riesgos y esperando a ver el alcance de la represalia iraní tras la muerte de sus líderes clave. El presidente estadounidense, Donald J. Trump ya ha advertido que el conflicto podría durar varias semanas, por lo que preparó al país en su discurso para una guerra posiblemente larga.

Ahora mismo El precio de Bitcoin es de 69.385,81 dólares con un volumen de comercio en 24 horas de 57,48 millones de dólares, lo que representa un aumento de precio del 5,31% en las últimas 24 horas, un aumento de precio del 2,59% en la última semana y una capitalización de mercado de 1.39 mil millones de dólares según TradingView.
Por lo que, en caso que Bitcoin logre sostenerse por encima del soporte de los 66.500 dólares durante esta volatilidad, habrá pasado una de las pruebas de fuego más duras desde su lanzamiento en 2009.
Si, por el contrario, el petróleo sigue su ascenso meteórico, el “oro digital” podría verse forzado a testear de nuevo los 60.000 dólares o incluso menos por lo que a pesar de este oscuro pronóstico, el día de ayer sirvió de alivio técnico, pero no de victoria.
El mercado cripto ha madurado lo suficiente para no colapsar ante una guerra, pero aún es demasiado joven para ignorarla, así que la batalla por los 70.000 dólares no se ganará en los gráficos de velas, sino en la capacidad del mundo para evitar que el Estrecho de Ormuz se convierta en un cementerio de barcos y de estabilidad económica.

