Bancos de EEUU abren la puerta a las criptomonedas como “Principales Sin Riesgo»

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Bancos de EEUU abren la puerta a las criptomonedas como “Principales Sin Riesgo

Este martes, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, «por sus siglas en inglés») de Estados Unidos, manifestó que los bancos podrán actuar como intermediarios en transacciones de criptomonedas, lo que seguramente podría redefinir el panorama bancario para la segunda mitad de esta década.

A través de la Carta Interpretativa 1188, la OCC confirmó oficialmente que los bancos nacionales están autorizados a actuar como “principales sin riesgo” (riskless principal) en transacciones de criptoactivos en nombre de sus clientes.

Esta decisión no solo legitima la actividad, sino que establece un puente regulado y de bajo riesgo entre el inmenso capital de las finanzas tradicionales (TradFi) y el volátil mercado de activos digitales.

La medida, que llega después de años de cautela y solicitudes de claridad por parte de la industria, pone fin a la ambigüedad que mantenía a muchos gigantes bancarios al margen de las operaciones directas con criptomonedas.

La OCC señaló que la facilitación de transacciones con activos digitales ya es una actividad “parte o incidental a la actividad bancaria”. Para entender la magnitud de esta decisión, es crucial comprender lo que significa operar como “principal sin riesgo”.

No se trata de permitir que los bancos inviertan billones de dólares de sus balances en Bitcoin (BTC) o Ether (ETH) de Ethereum, ya que, la OCC se ha centrado en una figura de intermediación prudente.

Concretamente, en una transacción “principal sin riesgo”, el banco actúa esencialmente como un corredor o bróker. En consecuencia, se encarga de la Recepción de Órdenes, de clientes con (un fondo de cobertura, una empresa o una institución) que da al respectivo banco una orden de compra o venta de un criptoactivo.

Bancos de EEUU abren la puerta a las criptomonedas como “Principales Sin Riesgo

Además, los bancos en Estados Unidos, podrán realizar la Ejecución Simultánea de dicha negociación, es decir, el banco por un lado compra el activo a una contraparte vendedora y, de forma casi simultánea e inmediata, lo vende a otro cliente comprador (o viceversa).

Es por ello, que la OCC ha destacado el Riesgo Mínimo para los bancos nacionales, debido a que durante este proceso, el banco no mantiene el activo en su inventario ni lo expone a la volatilidad del mercado, excepto por el breve instante de la liquidación.

Esto elimina el riesgo de mercado para la institución bancaria, minimizando la preocupación regulatoria central, por lo que el permiso de la OCC, no es una luz verde para la especulación bancaria, sino para la prestación de servicios solamente.

El beneficio para los bancos no proviene de la apreciación del activo, sino de las tarifas y comisiones por facilitar la operación de manera segura y regulada. No obstante, hay analistas que no dudan en señalar que las repercusiones de la Carta Interpretativa 1188 no se sentirán plenamente en 2025 que está por terminar, sino que comenzarán a moldear el sector bancario tradicional en el año 2026.

Por un lado prevén que exista un aumento de la Demanda Institucional, cuyo mayor impacto será la apertura de un canal regulado y familiar para los clientes institucionales, a través de los bancos estadounidenses.

Fondos de pensiones, endowments universitarios y grandes oficinas familiares que se mostraban reacios a operar a través de criptointercambios nativos de criptomonedas (a menudo percibidos como menos seguros o menos vigilados) ahora tendrán a su banco de confianza como intermediario.

Los analistas señalan que, por razones obvias, con esta aclaración de la OCC, se espera una mayor fluidez de capital institucional hacia el espacio cripto, buscando exposición a las clases de activos digitales a través de la infraestructura bancaria existente.

Asimismo, se estima que habrá consolidación y competencia en el espacio cripto, en vista que los grandes bancos, que ya han invertido millones en tecnología de blockchain y tokenización, utilizarán este permiso para lanzar y escalar sus ofertas a sus clientes base.

Indudablemente, esta estrategia intensificará la competencia en dos frentes, por un lado contra criptointercambios, ya que los bancos tradicionales ofrecerán una alternativa para clientes de alto patrimonio y corporativos que valoran la seguridad y la integración con sus otros servicios financieros.

Y por el otro, se creará una competencia entre Bancos, en donde aquellos bancos que desarrollen rápidamente capacidades de trading de alta velocidad y una oferta de custodia robusta ganarán una ventaja significativa en la captación de clientes de activos digitales.

Bancos de EEUU abren la puerta a las criptomonedas como “Principales Sin Riesgo

Por último, los analistas apuntan a que el desarrollo de la Custodia y Tokenización de activos del mundo real será el próximo campo de competencia, porque si bien esta Carta Interpretativa 1188, de la OCC se centra en el trading, establece el precedente para futuros servicios.

Una vez que los bancos se sientan cómodos con la facilitación de operaciones, el siguiente paso lógico es la custodia de activos digitales, así que es posible que en 2026, veamos cómo los bancos integrarán soluciones de hardware y software de grado institucional para la custodia segura.

Además, el modelo de “principal sin riesgo” puede ser el preludio a una explosión de la tokenización de activos tradicionales (bienes inmuebles, capital privado, etc.), permitiendo a los bancos facilitar el trading de estos activos digitalizados de manera eficiente y regulada.

La decisión de la OCC es un cambio radical en la política de dicha agencia, porque ya no se trata de un simple cambio normativo; es un reconocimiento de la madurez de la clase de activos digitales dentro de Estados Unidos.

Al definir claramente las reglas del juego, el regulador ha eliminado el muro de desconfianza que separaba al capital tradicional del mercado cripto, lo que llevará sin duda alguna a que para 2026, el paisaje bancario evolucione hacia un modelo híbrido.

Los grandes bancos no solo gestionarán cuentas de ahorro y préstamos hipotecarios, sino que también serán los principales brokers en la compra y venta de activos digitales para el establishment financiero.

El futuro del dinero, al parecer, se construirá sobre la base de la infraestructura existente, pero con un nuevo motor digital, Bitcoin y las criptomonedas.

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