El Gran Descalabro del mercado cripto pasa por el estado de la economía de EEUU

El Gran Descalabro del mercado cripto pasa por el estado de la economía de EEUU

La economía estadounidense no está sufriendo un simple tropiezo; está experimentando un desapalancamiento forzoso que amenaza con llevarse por delante a los mercados, incluyendo las criptomonedas.

Mientras los inversores minoristas ven cómo Bitcoin se desangraba este jueves por debajo de los 64.000 dólares, amenazando con caer por debajo de 60.000 dólares hasta llegar al nivel de los 50.000 dólares, junto al oro que está perdiendo su brillo de refugio al caer por debajo de los 4.800 dólares, en las altas esferas del poder se juega una partida de ajedrez donde la liquidez es el único rey, y no todos tienen asiento en la mesa.

Los analistas consideran que el factor Trump, es el que ha sido clave en esta caída de los mercados esta semana. Como se recordará, el lunes comenzó con un estallido informativo que ha puesto en jaque la ética de la Casa Blanca.

Un informe de The Wall Street Journal de la semana pasada reveló que Sheikh Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, conocido en los círculos de inteligencia como el “Spy Sheikh” (Jefe de Espionaje) de los Emiratos Árabes Unidos, inyectó 500 millones de dólares en World Liberty Financial, la plataforma cripto de la familia Trump, porque esto definitivamente incidió en el retraso de la Ley CLARITY.

Lo más inquietante no es solo la cifra —de la cual 187 millones fueron directamente a entidades vinculadas al clan presidencial— sino la respuesta del presidente Donald J. Trump, al decir: “No sé nada al respecto; mis hijos se encargan”.

Esta típica “negación plausible” ocurre en un contexto de sospecha geopolítica, porque el Sheikh Tahnoon preside G42, el gigante de IA que acaba de recibir luz verde del Departamento de Comercio para adquirir chips avanzados de Nvidia, lo que significa para muchos analistas, que mientras el mercado general se seca, la liquidez fluye hacia los círculos de confianza por canales privados.

 


Pero si la inversión emiratí fue el ruido, la nominación de Kevin Warsh para liderar la Reserva Federal (Fed) ha sido el terremoto que nadie esperaba, porque los mercados, acostumbrados a que la “manguera de dinero” de la Expansión Cuantitativa (QE, «por sus siglas en inglés») lo arregla todo, han entrado en pánico ante la llegada de un halcón que no solo cuestiona el sistema, sino que propone desmantelarlo.

Warsh no ha tenido filtros. Ha calificado el crecimiento del balance de la Fed —que pasó de menos de un billón a casi nueve— como un “error histórico” y que además, para el nuevo hombre fuerte de la política monetaria, la inflación no fue un accidente externo, sino un producto artificial creado por un banco central que decidió “intervenir en todos los mercados todos los días”.

Eso no es política monetaria, es manipulación estructural”, ha señalado Warsh en sus recientes intervenciones, lo que deja claro a los inversionistas, que Warsh trae ideas totalmente radicales a sus predecesores al frente de la Fed.

La tesis de Warsh es una bomba para Wall Street, porque afirma que un balance más pequeño permitirá tasas más bajas. Actualmente, el sistema vive en una paradoja absurda, ya que la Fed crea exceso de dinero y luego sube las tasas para intentar corregir el desastre que ella misma provocó. Warsh propone lo contrario, retirar el exceso de liquidez de raíz.

Esto, en la práctica, significa que el dinero en EEUU dejará de ser “gratis” y abundante. Sin embargo, cuando el flujo se detiene, los precios de los activos —desde el sector inmobiliario hasta las criptomonedas— tienen que reajustarse a la baja.

De hecho, lo que está ocurriendo en Wall Street y en el mercado cripto no es una caída, es una corrección hacia la realidad económica que se ocultó bajo billones de dólares impresos. Concretamente, el mercado de las criptomonedas, situado en la base de la pirámide de liquidez, es el primero en sentir la asfixia, porque vive plácidamente de la inyección de liquidez que ofrecen las compras de ETF al contado y de activos digitales apalancados.

 


Los datos de CryptoQuant muestran que la demanda institucional se ha evaporado, los mismos ETF que hace un año eran compradores voraces, hoy son vendedores netos y la liquidez de las stablecoins como USD₮ se contrae por primera vez en años.

Y es que, CryptoQuant afirma en su informe que las condiciones de liquidez se están ajustando y señaló que el crecimiento de la capitalización de mercado de USD₮ en 60 días se volvió negativo en 133 millones de dólares, marcando la primera contracción desde octubre de 2023.

También, la prima de Coinbase se mantiene en rojo, indicando que el inversor estadounidense ya no tiene dinero extra para apostar a las cripto, por lo que este descalabro podría ser el preludio de un colapso más amplio.

De hecho, Wall Street cerró en rojo este jueves, arrastrado por Alphabet, que registraba una caída del 4,3%, pese a que la tecnológica y otras grandes empresas de la bolsa presentaron beneficios trimestrales superiores a lo esperado por los analistas.

En la misma tónica, el mercado de deuda registró caídas luego que la rentabilidad de los bonos del Tesoro, descendiera tras conocerse que los datos del número de trabajadores estadounidenses que solicitaron prestaciones por desempleo, aumentó la semana pasada más de lo esperado, indicando una posible aceleración del ritmo de despidos en ese país.

Aunque, ciertos analistas trataron de calmar las aguas, señalando que este repunte podría deberse en parte a ruido estadístico, porque todavía el nivel de las solicitudes sigue siendo relativamente bajo en términos históricos. Sin embargo, el mercado perdió fuelle, a pesar que una mayor debilidad del mercado laboral podría llevar a la Fed a recortar los tipos de interés para apoyar a la economía.

Si bien es cierto, este sería el comportamiento esperado por la Fed, como existiría el riesgo de reactivar las presiones inflacionistas y dada la nominación de Warsh para presidir la Fed, este podría no ser el camino que tome el banco central estadounidense.

De allí que, si el oro y la plata, así como Wall Street están cayendo junto al Bitcoin (BTC), es porque los grandes fondos están vendiendo lo que sea para obtener efectivo (cash), convirtiéndose en un desapalancamiento mecánico, ya que el sistema está “quemando” activos para cubrir deudas.

Para Warsh la inflación en EEUU no fue una falla del sistema, sino que fue el mecanismo con el que el sistema se sostuvo durante la última década y él viene con ideas para desmontarlo, por lo que los inversores embriagados de una economía que los resolvía todo con QE, ahora están preocupados.

Hoy, el escenario es sombrío. Por un lado, una administración que niega conocer inversiones multimillonarias de potencias extranjeras en sus negocios privados, lo que afecta directamente la regulación cripto que está pendiente. Por otro, un sistema financiero que descubre, con horror, que la era del “dinero fácil” se ha terminado y los problemas comenzarán cuando se cierre la llave.

La pregunta ya no es si el mercado cripto se recuperará, sino cuántas piezas del sistema financiero tradicional caerán cuando el balance de la Fed finalmente comience a encoger de verdad. Como bien dice el dicho: “Cuando baja la marea, se ve quién estaba nadando desnudoy en 2026, la marea no solo está bajando; está desapareciendo.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"