Este jueves, es un día para olvidar en el ecosistema de los activos digitales, porque lo que debía ser el día de la victoria para la criptoindustria en los Estados Unidos se ha transformado en su jornada más sombría.
El Comité Bancario del Senado, presidido por el senador republicano por Carolina del Sur, Tim Scott, ha suspendido indefinidamente el proceso de revisión (markup) y votación de la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (Digital Asset Market CLARITY Act).
El frenazo, ocurrido en las últimas horas de la noche del miércoles y confirmado oficialmente este jueves en la mañana, revela una fractura profunda donde convergen los intereses de la banca tradicional, las ambiciones políticas de la vieja guardia demócrata y una industria cripto que, por primera vez en años, ha decidido que “ninguna ley es mejor que una ley venenosa”.
El ambiente ya era tenso, pero el golpe de gracia lo dio Brian Armstrong, CEO de Coinbase, quien apenas horas antes de la sesión, retiró públicamente el apoyo de la mayor plataforma de intercambio de Estado Unidos al proyecto, calificando el borrador actual como “materialmente peor que el statu quo”.
After reviewing the Senate Banking draft text over the last 48hrs, Coinbase unfortunately can’t support the bill as written.
There are too many issues, including:
– A defacto ban on tokenized equities
– DeFi prohibitions, giving the government unlimited access to your financial…— Brian Armstrong (@brian_armstrong) January 14, 2026
La crítica de Armstrong no fue superficial, ya que el CEO del criptointercambio más grande de Estados Unidos, denunció que el texto final incluía una prohibición de facto sobre las acciones tokenizadas y restricciones asfixiantes para las Finanzas Descentralizadas (DeFi).
Cuando el principal aliado de la industria en Washington le da la espalda al proyecto, el capital político de los impulsores de la ley, como los senadores republicanos Scott y Cynthia Lummis, se ha evaporado sustancialmente.
Armstrong fue quien apretó el gatillo, el arma fue cargada por una alianza impensable pero efectiva, constituida por la senadora Elizabeth Warren y los grandes bancos de Wall Street que la han apoyado en su iniciativa de torpedear el proyecto.
La senadora Warren, la autoproclamada líder del “Ejército Anti-Cripto”, logró introducir un paquete de 38 enmiendas que transformaron un proyecto de innovación en un manual de vigilancia financiera.
Entre las propuestas más polémicas se encuentra la eliminación de las protecciones legales para los desarrolladores de software de código abierto y la obligación de que cualquier interfaz de DeFi (front-end) recolecte datos privados de los usuarios, una imposibilidad técnica que busca, en la práctica, ilegalizar la descentralización.
Sin embargo, el veneno más letal vino del sector financiero tradicional, como la Asociación de Banqueros Estadounidenses (ABA) y la ICBA (Independent Community Bankers of America) quienes lanzaron una campaña de presión sin precedentes para incluir una cláusula que prohíbe el pago de intereses o rendimientos (yield) en las stablecoins.
El argumento de los representantes del sector bancario estadounidense, señala que si las stablecoins ofrecen rendimiento, los depósitos bancarios tradicionales que manejan las instituciones bancarias en Estados Unidos, están en riesgo.
Al ceder ante este lobby, el Senado no solo atacó la utilidad de las monedas estables, sino que protegió los márgenes de beneficio de Wall Street a expensas de la libertad financiera del ciudadano.
I’ve spoken with leaders across the crypto industry, the financial sector, and my Democratic and Republican colleagues, and everyone remains at the table working in good faith.
As we take a brief pause before moving to a markup, this market structure bill reflects months of…
— Senator Tim Scott (@SenatorTimScott) January 15, 2026
Aunque, el senador Scott intentó suavizar el golpe calificando el retraso como una “pausa saludable” para seguir negociando de buena fe, hay que considerar que el lenguaje diplomático del Senado estadounidense no puede ocultar la realidad, con un consenso bipartidista totalmente roto.
Los puntos de fricción entre demócratas y republicanos, son ahora pilares fundamentales para la Ley CLARITY, como la Protección a Desarrolladores, porque la industria se niega a aceptar que escribir código sea tratado como una actividad bancaria criminal.
Los Rendimientos de Stablecoins, porque los republicanos moderados que deberían apoyar la Ley CLARITY como estaba pensada, están atrapados entre su apoyo a la innovación y las donaciones de los bancos de sus estados.
La Ética y Transparencia, porque los demócratas exigen reglas que impidan a funcionarios de la actual administración beneficiarse de sus tenencias en cripto, algo que la Casa Blanca ha rechazado tajantemente.
A pesar de que el presidente Donald J. Trump ha manifestado su deseo de firmar una ley pro-cripto lo antes posible, su administración se enfrenta a un Congreso que no logra ponerse de acuerdo en lo básico.
El “Zar de las Criptomonedas”, David Sacks, ha instado a la industria a “resolver sus diferencias”, pero el problema no está en la industria, sino en un texto legislativo que ha intentado complacer a tantos intereses contrapuestos que terminó por no servirle a nadie.
En una entrevista el pasado domingo, en el Podcast The Wolf Of All Streets, con Scott Melker, el fundador de Cardano, Charles Hoskinson, cerca del minuto 39, manifestó su duda en la aprobación de dicha ley, y pidió la renuncia de Sacks, en caso que dicha ley no sea aprobada este trimestre.
Hoskinson criticó el enfoque estadounidense para regular las criptomonedas diciendo: “No creo que la Ley CLARITY se apruebe este trimestre”, advirtiendo que si los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, se podría perder la oportunidad actual para aprobar el proyecto de ley.
“Si no se aprueba este trimestre, creo que Sacks debería dimitir”, añadió, culpando a Sacks de “fracasar estrepitosamente” en la industria de las criptomonedas desde que asumió el cargo de zar de las criptomonedas de Trump a finales de 2024.
Y es que, literalmente con el Comité Bancario en punto muerto, todas las miradas se dirigen ahora al 21 de enero, fecha en la que el Comité de Agricultura del Senado debería presentar su propia versión del marco regulatorio.
Se espera que ese borrador sea más técnico y menos “político”, centrándose en tratar a las criptomonedas como materias primas (commodities), bajo la supervisión de la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC, «por sus siglas en inglés»), alejándolas de las garras de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, «por sus siglas en inglés»), y de las enmiendas de Warren.
Sin embargo, es importante para los inversores y desarrolladores, entender que el mensaje de hoy es de cautela, ya que la “Claridad” prometida se ha disuelto en un mar de incertidumbre regulatoria y se ha vuelto “Oscuridad”.
Tras este resultado, Estados Unidos corre el riesgo real de que su talento tecnológico migre hacia jurisdicciones como la Unión Europea o Singapur, incluso Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde las reglas, aunque estrictas, son al menos predecibles.
Evidentemente, en los pasillos del Capitolio, no ganó la innovación ni ganó la protección al consumidor, sólo hubo un ganador y ese fue el statu quo bancario tradicional estadounidense y la burocracia de la vigilancia.
En consecuencia, se puede decir que la Ley CLARITY, tal como la conocíamos, ha muerto y lo que surja de sus cenizas determinará si el futuro de las finanzas se construye en América o si, por el contrario, Washington ha decidido apagar la luz de la innovación digital, porque el poder de Wall Street, su dinero y el lobby político que lo sostiene, pagaron más en el Senado.
I’m actually quite optimistic that we will get to the right outcome with continued effort. We will keep showing up and working with everyone to get there.
— Brian Armstrong (@brian_armstrong) January 14, 2026
No obstante, Armstrong dio a entender que esto no ha terminado, el trabajo por crear un nuevo marco satisfactorio para todos continúa y señaló: “De hecho, soy bastante optimista de que alcanzaremos el resultado deseado con esfuerzo continuo. Seguiremos trabajando con todos para lograrlo”, así que no todo está perdido, porque mientras el CEO de Coinbase crea que puede suceder, se logrará firmar la ley CLARITY.

