Tensiones geopolíticas en Ormuz desestabilizan la cotización de Bitcoin y los mercados

Tensiones geopolíticas en Ormuz desestabilizan la cotización de Bitcoin y los mercados

La cotización de Bitcoin (BTC) ha vuelto a situarse en el centro de las turbulencias de los mercados financieros internacionales, ya que en la última jornada, la principal criptomoneda del mercado ha extendido su tendencia a la baja, descendiendo por debajo de la barrera de los 83.000 dólares.

El activo digital creado por Satoshi Nakamoto, ha registrando una fluctuación reciente que ubica su cotización al momento de redactar esta nota en torno a los 83.559,54 dólares con un rango operativo de 24 horas comprendido entre los 82.796,31 dólares y los 84.486,32 dólares, de acuerdo a datos de CoinGecko.

Esta corrección a la baja responde a una compleja red de presiones macroeconómicas derivadas del agravamiento del conflicto militar y diplomático entre Estados Unidos e Irán, que esta semana entra en una nueva etapa.

La escalada de hostilidades en el Medio Oriente, sumada a las trabas para lograr un acuerdo de paz, ha sacudido tanto al sector energético como al mercado de deuda soberana y a los activos de riesgo digitales.

El detonante fundamental de la aversión al riesgo en Wall Street y en los mercados cripto ha sido la parálisis operativa en el estrecho de Ormuz, la angosta vía marítima que básicamente es una de las arterias más vitales de la economía global, dado que por sus aguas transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural comercializado.

El cierre del estrecho ha desencadenado un drástico aumento en el coste de los combustibles y una severa reorganización de las rutas de transporte comercial, ya que países de la región, como Irak, han tenido que implementar medidas de emergencia, recurriendo al transporte terrestre de gasolina a través del puerto sirio de Baniyas para mitigar el desabastecimiento provocado por la crisis en el golfo Pérsico.

La contracción del flujo energético provocó que el precio del petróleo crudo Brent superara brevemente la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, ubicándose posteriormente en torno a los 96,41 dólares.

Este martes, Wall Street, estaba en una jornada mixta al momento de redactar esta nota, con el S&P 500 manteniéndose sin cambios aunque la mayoría de las acciones del índice registraron pérdidas, varias de las grandes empresas tecnológicas ayudaron a compensarlas, el Nasdaq Composite subiendo un 0,2% y el Dow Jones Industrial Average cayendo 173 puntos, o un 0,4%, a las 10:37 a.m. (hora del este).

También esta presión al alza sobre la energía ha reactivado las alarmas inflacionarias a nivel global, arrastrando consigo a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, cuyo rendimiento en los títulos de deuda estadounidense a 10 años escaló hasta el 5,25%, alcanzando niveles que no se registraban desde antes de la crisis financiera de 2008, justo antes de la crisis financiera y la Gran Recesión, lo que es un dato clave para algunos inversores.

Hay que recordar que en un entorno de tipos de interés altos e incertidumbre energética suele desencadenar una retirada masiva de liquidez desde los activos de renta variable y de mayor volatilidad —entre los que se cuenta Bitcoin— hacia el dólar estadounidense y instrumentos de renta fija.

El problema, es que en el ámbito estrictamente geopolítico, la diplomacia entre Washington y Teherán se encuentra en un punto de absoluto estancamiento. Esta semana a través del ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, el gobierno iraní hizo pública una propuesta formal de siete puntos enviada mediante intermediarios de Catar.

El plan planteaba un alto el fuego de siete días y la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, a cambio de mantener los compromisos de entendimiento diplomático fijados a mediados de año, los cuales a todas luces, son casi innegociables para Estados Unidos.

Sin embargo, la respuesta desde la Casa Blanca ha sido tajante, ya que el presidente Donald J. Trump rechazó categóricamente la oferta del régimen iraní, negando cualquier informe previo sobre presuntas concesiones de alivio de sanciones o desbloqueo de fondos congelados.

Paralelamente, figuras del alto mando militar de Irán, como el general Mohsen Rezaei, acusan al mandatario estadounidense de encontrarse en un atolladero donde no puede ni continuar la lucha armada ni concluir una negociación efectiva.

 


Pero, a pesar de las críticas de Rezaei, Estados Unidos sigue su estrategia de presión y cómo parte de la misma, el Departamento del Tesoro de estadounidense ha profundizado su ofensiva financiera mediante la denominada “Operación Marginado Económico”.

Bajo la dirección del secretario Scott Bessent, las autoridades estadounidenses han emitido un nuevo paquete de sanciones dirigido contra diez personas y entidades clave asentadas en Irán, Hong Kong y Pakistán.

Estas medidas buscan desmantelar la cadena de suministro militar y las redes de adquisición de armas coordinadas por el Ministerio de Defensa iraní, bloqueando de manera sistemática cualquier vía de liquidez que apoye al régimen o a la Guardia Revolucionaria Islámica.

Es precisamente en la conexión entre las sanciones internacionales y la tecnología financiera donde el papel de la industria cripto cobra una relevancia inédita y por ello, Tether Inc, el emisor de la moneda estable USDT, confirmó la ejecución de acciones masivas de mitigación contra direcciones de activos digitales asociadas a Teherán.

 

En un comunicado, este lunes Tether afirmó que tan solo en lo que va del año 2026, la firma ha respaldado la congelación de aproximadamente 550 millones de dólares en USDT vinculados directamente al Banco Central de Irán y a sus plataformas de evasión de sanciones.

Estas operaciones se han llevado a cabo mediante un trabajo de inteligencia coordinado con agencias federales estadounidenses como la OFAC, el FBI y el Departamento de Justicia.

Entre los procedimientos destacaron la inmovilización de 344 millones de dólares en abril tras la identificación formal de dos direcciones clave, así como la congelación de más de 130 millones de dólares adicionales en julio distribuidos en cuatro billeteras alojadas en la red TRON.

En esa misma línea, Paolo Ardoino, CEO de Tether, subrayó que la transparencia inherente a los libros de contabilidad públicos de las cadenas de bloques otorga a las autoridades una visibilidad muy superior a la del dinero en efectivo, lo que permite bloquear el uso del dólar digital por parte de actores o regímenes bajo sanciones internacionales.

Ahora bien, más allá de la sombra que estos acontecimientos proyectan sobre el sentimiento general de los inversores, el ecosistema cripto continúa mostrando señales de convicción por parte de grandes actores institucionales.

Un ejemplo claro de esta visión a largo plazo lo ofrece la firma de gestión de activos Strive, que aprovechó la corrección del precio de Bitcoin para realizar una compra a gran escala, puesto que la empresa adquirió un lote de 1.107 BTC por un importe total de 94,5 millones de dólares a un precio promedio ventajoso durante la caída.

Esta operación elevó las tenencias de tesorería totales de Strive a un acumulado de 27.462 BTC, demostrando que la demanda corporativa no se ha extinguido ante los eventos geopolíticos de gran magnitud.

Resulta destacable la estructura financiera empleada por la firma para concretar la transacción, utilizando aproximadamente el 85% del capital utilizado provino de la emisión e intermediación de sus acciones preferentes SATA.

Este tipo de ingeniería financiera demuestra cómo las corporaciones continúan recurriendo al mercado de renta variable tradicional con el objetivo específico de recapitalizar y expandir sus reservas estratégicas en activos digitales.

Por ahora, Bitcoin atraviesa una fase de reacomodo estructural, ya que por un lado, se ve afectado por la salida temporal de liquidez en un entorno de aversión al riesgo y por el otro, consolida su posición a través de la adopción corporativa de firmas como Strive y la maduración de herramientas de cumplimiento normativo global lideradas por emisores de stablecoins.

La evolución de la cotización de Bitcoin en el corto plazo dependerá en gran medida de si los canales diplomáticos logran distender la crisis militar en el estrecho de Ormuz y estabilizar los rendimientos de la deuda soberana, por lo que el mercado de criptomonedas continuará operando bajo un escenario de alta volatilidad.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"