Panorama de la Guerra 4.0, el Bitcoin y las criptomonedas

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Ya han pasado más de 3 semanas desde que comenzó la invasión de Rusia a su vecino Ucrania, bajo la denominación de una “operación especial”, la cual mantiene en vilo a todos ante las repercusiones que tendrá a nivel político, económico y social.

Los analistas se apuran por realizar cálculos sobre, ¿Cuántos durará la Guerra en Ucrania? y las posibilidades de ¿Cómo puede quedar el mapa de ese país?, luego de un alto al fuego. Su territorio ha sido tomado bajo el control ruso de varias regiones con un gran despliegue de fuerza militar.

Justo cuando comienza la cuarta semana desde el inicio de la invasión, se habla que el conflicto ha cobrado la vida de varios cientos de personas, aunque de manera extraoficial se estima en miles, entre habitantes ucranianos, fuerzas militares de ese país y también militares de Rusia.

Igualmente, la situación de los desplazados es grave. Según Filippo Grandi, Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, 10 millones de personas en toda Ucrania, han tenido que abandonar sus hogares y lugares de residencia, vislumbrando un impacto catastrófico.

Como se recordará, entre Rusia y Ucrania poseen una gran porción del mercado de algunos rubros agrícolas, así como también, de los minerales más usados (hierro, bauxita, tierras raras, entre otros) y de las principales fuentes de energía (petróleo, gas y carbón mineral).

Los productos de exportación de estos dos países, abastecían normalmente a gran parte de Europa, Asia, Medio Oriente y África. Pero producto del conflicto y las sanciones impuestas a Rusia, la cuota de mercado no ha podido ser sustituida, creando escasez en algunos rubros.

Por otro lado, el gobierno ruso a través de un decreto firmado durante la segunda semana del conflicto, luego de la imposición de fuertes sanciones internacionales, restringió la exportación de trigo, cebada, entre otras materias primas, agravando aún más la escasez.

De allí que las dramáticas consecuencias de la acción rusa, se están comenzando a percibir más allá del campo de batalla. La inflación generada por el aumento del petróleo y el gas, ha impactado en los costos de la energía eléctrica de Europa, afectando a los ciudadanos de forma desmesurada.

Alrededor del mundo, muchas personas se quejan de los aumentos que han sufrido gran parte de los productos necesarios para su sustento diario, situación que está horadando sus bolsillos ya reducidos por dos años después de la crisis de la Pandemia, que aún no está terminada del todo.

Del mismo modo, aunque en el ámbito digital, también se libra otra guerra. Esta batalla en Internet, se puede apreciar a diario en las pantallas de los teléfonos inteligentes de miles de millones de personas, donde las redes sociales son una extensión digital del campo de batalla per sé.

Actualmente, los expertos coinciden en señalar que esta es por definición, la primera “Guerra Mundial 4.0”, donde las trincheras de la información digital, igualmente están jugando un papel más que relevante en el desempeño de las naciones en conflicto.

Desde 2017, la tensión entre Estados Unidos y China, puso de manifiesto el concepto de la “Guerra 4.0”. Una guerra donde se luchaba por la hegemonía tecnológica del siglo XXI, luego de la guerra comercial por el control de la tecnología 5G.

Sin embargo, con la invasión a Ucrania, la tensión creada entre Estados Unidos y los países aliados de la OTAN con Rusia, está desatando la “Guerra Mundial 4.0”. Una guerra que ha ampliado su alcance y protagonistas, porque una Rusia más débil la acercará aún más a China, Irán y Corea del Norte, con el peligro que ello conlleva para occidente.

Actualmente, incluso se habla de la “Guerra TikTok”, ya que militares y periodistas afines a ambas facciones publican vídeos cortos que se hacen “virales”, mostrando los sucesos acaecidos en Ucrania luego de las acciones militares de Rusia y las tropas de defensa ucranianas.

No obstante, TikTok no es la única red social donde se puede evidenciar la deflagración de la Guerra. Instagram, Facebook, Twitter y por supuesto Telegram, entre otras redes sociales con nichos más reducidos, también están constantemente llenos de información y desinformación 24 horas al día.

La información es poder y quien la domine, podrá ganar la Guerra. Ambos bandos tienen claro, que la dominancia de la diatriba en las redes sociales, cambiará favorablemente o no, la percepción global sobre la invasión que se realiza en suelo ucraniano.

Aunque no lo parezca, en un ámbito más profundo dentro del protocolo de la red, también se está llevando a cabo una Guerra y con mayor intensidad. Piratas informáticos de ambos bandos, libran una batalla digital que está afectando a miles de personas sin saberlo conscientemente.

Desfiguración de sitios Web, ataques DDoS, robo de información gubernamental, corporativa, financiera e industrial dentro de países a favor y en contra de la guerra, suplantación de identidades, robo de contraseñas, entre otros ciberdelitos, se están llevando a cabo, en este momento a escala mundial.

Más allá de esto, las consecuencias económicas y digitales todavía subyacen tras el cambio de mentalidad política que generó la acción rusa. Países conservadores en el gasto de armamento, han informado que ampliarán sus compras durante este 2022 y 2023 para fortalecer sus ejércitos.

Este cambio estratégico, no sólo llevará a una mayor inversión en armas para defensa, sino también desviará recursos necesarios para campos de mayor importancia social, científica y sanitaria al sector de las compras militares, en aras de proveer a sus naciones de los medios de defensa necesarios para afrontar situaciones similares.

Por estos hechos, el gobierno del presidente de Rusia, Vladimir Putin, fue duramente sancionado a nivel internacional. Su país fue sacado del sistema de pagos SWIFT, por lo que básicamente quedó impedido de realizar pagos transfronterizos.

Las sanciones también abarcaron, la congelación de activos en el extranjero, del Banco Central de Rusia y del propio presidente ruso, así como también de diversos integrantes de la clase política y empresarial de ese país, conocida como los Oligarcas.

Esta congelación de activos incluso alcanzó al bloqueo de cuentas de criptomonedas en exchanges basados en Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los países Europeos y de la región asiática como Japón, Singapur, entre otros.

De hecho, la imposición de sanciones, ha llevado a una clara caída del rublo y de la economía rusa. Una situación que fue reconocida por el presidente Putin, quien señaló la semana pasada, que la economía comenzará a resentir la pérdida de empleos con el cierre de empresas extranjeras.

Para muchos, estas medidas coercitivas pueden desembocar en la rápida llegada del default de Rusia en las próximas semanas, por más que ese país haya manifestado haberse preparado para el peor de los escenarios sancionatorios, con el ahorro de unos 630.000 millones de dólares en reservas.

Hasta ahora, se estima que Rusia ha perdido al menos, el 2% de su PIB, con una caída que se calcula en más de 30.000 millones de dólares, desde que comenzó la invasión. A duras penas, el Banco Central ruso, pudo tomar acciones como subir los tipos al 20%, cerrar los mercados bursátiles y restringir la venta de divisas extranjeras.

Es por ello, que por ahora los analistas calculan en un escenario conservador, que Rusia tendrá en 2022 una caída del PIB entre el 8 y el 10%, lo que generará una recesión aún más profunda que incluso afecte al país por una década o más.

Mientras que el panorama para Ucrania, no es menos aterrador, ya que de concretarse un alto al fuego, la reconstrucción de la infraestructura del país llevará varios años y costará miles de millones de dólares, por no abordar el tema de, ¿cómo quedará desde el punto de vista social?.

Ante un escenario como el planteado, la economía global se resentirá y todos pagaremos un precio por la invasión rusa. No importa el país, no importa el continente, al final todos pagaremos por una guerra que se veía venir y que casi nadie tomaba en serio.

No cabe duda que el sistema financiero, tendrá un impacto significativo, tanto en caída del volumen de ahorro, como en captación de depósitos. La economía mundial cambiará rápidamente y las criptomonedas, junto al DeFi y las CBDC, serán la nueva frontera de las finanzas.

La mayor adopción de bitcoin (BTC) y las criptomonedas en todo el mundo es muestra de ello. Su uso incluso está tomando un papel relevante en las donaciones que recibe diariamente Ucrania para apoyar a su ejército en su lucha por recuperar su país de las fuerzas invasoras.

El gobierno del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, comenzó a recibir donaciones en Bitcoin y Ethereum desde finales de febrero. Asimismo, abrieron la posibilidad de emplear NFT (tokens no fungibles) como otro canal para recaudar fondos para su población y para los soldados que luchan en el campo de batalla.

Como se recordará, luego de la invasión, Bitcoin se desplomó, llegando a caer hasta los 34.400 dólares. Esta caída generada por las expectativas de la guerra y el temor por una caída aún mayor, llevó a los inversores a refugiarse en las Stablecoins, para proteger su capital.

Luego de la imposición de sanciones a Rusia, el oro volvió asumir su valor de refugio para los inversionistas tradicionales, llevando a las Stablecoin basadas en oro, a cobrar vigencia dentro del mundo criptográfico.

A pesar de esta breve caída de bitcoin, en pocos días se recuperó y dio un salto por encima de $45.000 por cada BTC. De hecho, en la última semana se ha estabilizado en un promedio sobre los 41.000 dólares.

Muchos opinan que el precio del BTC, puede mantenerse en ese promedio durante esta semana, si alguna otra noticia fundamental no afecta el mercado. Es poco probable que alguna noticia económica sobre Rusia pueda tener un impacto, a menos que esté relacionada con la guerra.

Por ejemplo, la semana pasada, el Banco Central ruso suspendió la venta de oro a los bancos privados a partir del 15 de marzo, para evitar las compras masivas de los ciudadanos que buscaban protegerse de la devaluación del rublo. Noticia, que no tuvo impacto en el precio del oro o del BTC.

En cuanto a las altcoins, el Ether (ETH) de Ethereum ha estado promediando los 2.800 dólares en la última semana. El token de Binance (BNB) ha estado sobre los 380 dólares. XRP (XRP) ha estado promediando los 0.7910 dólares.

Y finalmente Terra (LUNA), se ha movido pero se mantuvo sobre los 88 dólares en promedio. En todo caso, se invita aquellos que tienen algún tipo de inversión en criptomonedas, a ser cautelosos durante los próximos días en las operaciones del mercado.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"

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