La vulnerabilidad de Chrome que amenazó silenciosamente el ecosistema de las criptomonedas

La semana pasada, se pudo conocer sobre un nuevo ciberataque que pone en vilo a los usuarios de las criptomonedas, algo que se ha convertido en una alarmante tendencia en el mundo de la ciberseguridad, lo que obligó a Google a actuar de emergencia para parchear una peligrosa vulnerabilidad de día cero en su navegador Chrome.

Bautizada como CVE-2025-10585, esta falla de alta gravedad no solo ponía en riesgo la información personal de millones de usuarios, sino que representaba una amenaza directa y silenciosa para el creciente ecosistema de las criptomonedas, dado que venía siendo ya explotada por actores maliciosos.

En el núcleo de la vulnerabilidad reside un fallo de “confusión de tipos” (type confusion) dentro del motor V8 de Chrome, el componente que se encarga de procesar el código JavaScript y WebAssembly, el verdadero cerebro del navegador.

Para entenderlo, es útil usar una analogía: imagina que eres el bibliotecario de una gran biblioteca (el navegador). Tu trabajo es organizar los libros (datos) en estanterías según su género (tipo de dato), entonces, una “confusión de tipos” es como si alguien mezclara accidentalmente un libro de historia con una novela de ficción y tú, el bibliotecario, lo leyeras como si fuera el tipo de libro incorrecto.

En el ámbito de Chrome este ataque, ocurre cuando el motor V8 interpreta un dato, como un número entero, como si fuera un puntero a una función. Esta interpretación errónea crea una ventana de oportunidad para los ciberatacantes.

Básicamente, estos pueden diseñar un código JavaScript malicioso que, aprovechándose de este error, para que engañe al navegador y que ejecute comandos que no debería. El resultado es la ejecución de código arbitrario en el sistema de la víctima, otorgando a los atacantes un control casi total de su equipo, independientemente de que este sea Windows, Apple o Linux.

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A diferencia de otras vulnerabilidades que habitualmente son reportadas por investigadores independientes, la vulnerabilidad CVE-2025-10585 fue identificada por el propio Grupo de Análisis de Amenazas (TAG, «por sus siglas en inglés») de Google.

Este equipo, compuesto por expertos en ciberseguridad, no busca fallas al azar, sino que rastrea de manera proactiva a grupos de ciberdelincuentes patrocinados por estados y otros actores avanzados para descubrir en qué pasos andan en el mundillo de la ciberseguridad.

Los miembros del TAG descubrieron que una sofisticada cadena de ataque, o “exploit chain”, estaba siendo utilizada activamente en campañas dirigidas a diferentes objetivos, por lo que la primera parte de la cadena era precisamente la explotación de esta vulnerabilidad en Chrome.

Es por ello, que la gravedad de la situación no era sólo teórica; ya había víctimas, lo que elevó la falla a la categoría de “día cero”, desencadenando una respuesta de emergencia interna en Google para desarrollar y desplegar un parche de seguridad de inmediato, antes de que el ataque se masificara.

La vulnerabilidad CVE-2025-10585 en sí misma es peligrosa para cualquier usuario, pero se convierte en una amenaza crítica para quienes gestionan activos digitales. El motivo es simple: una vez que el atacante tiene la capacidad de ejecutar código en el ordenador de la víctima, el control de todo el sistema pasa a sus manos.

Gracias a esto, los ciberdelincuentes no necesitan buscar una vulnerabilidad específica para carteras de criptomonedas si ya tienen control sobre el navegador que las aloja, pudiendo en consecuencia, actuar a sus anchas. Con la vulnerabilidad CVE-2025-10585, pueden efectuar todo tipo de acciones para simplemente limpiar el Wallet de la víctima.

Los ciberdelincuentes, pueden infiltrarse en extensiones de navegador, lugar donde operan la mayoría de las billeteras de criptomonedas populares, como MetaMask, Phantom, Ronin Wallet o Coinbase Wallet.

Con el control del navegador, el atacante puede inyectar código malicioso en la extensión. Este código podría interceptar la información de la billetera, desde la frase de recuperación hasta las claves privadas, permitiendo al atacante drenar todos los fondos.

También los ciberatacantes podrían monitorear transacciones y datos, ya que con un malware específico podrían monitorear en tiempo real las interacciones del usuario con sitios de criptointercambios o de mercados de NFT. Cuando el usuario autoriza una transacción, el código malicioso podría modificar la dirección del destinatario a la del atacante en el último segundo.

Además, de esto los ciberatacantes, tendrían acceso a secuestrar sesiones, ya que la vulnerabilidad CVE-2025-10585, permite robar las cookies de sesión y las credenciales de los usuarios, lo que podría dar acceso directo a sus cuentas en criptointercambios centralizados (CEX) como Binance o Coinbase.

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La reacción de Google fue rápida y decisiva, un testimonio de su compromiso con la seguridad de sus usuarios. Tras la confirmación de que la falla estaba siendo explotada, los ingenieros de la compañía trabajaron sin descanso para desarrollar y probar un parche, que estuvo listo en menos de 48 horas, liberándose la respectiva actualización de emergencia.

La solución fue la versión 140.0.7339.185/.186 para Windows y macOS, y 140.0.7339.185 para Linux. Esta actualización, que se descarga automáticamente en la mayoría de los casos, corrige el error en el código de V8, cerrando la puerta a los atacantes.

Pero esto, no termina aquí, porque vale recordar que la fuente principal de otros navegadores populares como Microsoft Edge (que viene por defecto en Windows 10 y 11), Brave, Opera y Vivaldi, es Chromium, el mismo proyecto de código abierto sobre el que se desarrolla Google Chrome, lo que significa que una vulnerabilidad en un componente central como el motor V8, los afecta a todos.

Sin embargo, Google y expertos en ciberseguridad enfatizan que la responsabilidad recae en el usuario de asegurarse de que su navegador esté actualizado para evitar cualquier riesgo residual, por lo que la mejor defensa es siempre la prevención. Dado que Chrome corrigió el fallo, todos los demás navegadores deben ser también actualizados a su última versión.

No obstante, la vulnerabilidad CVE-2025-10585 no es un hecho aislado. Es la sexta vulnerabilidad de día cero parcheada por Google en lo que va del año y una de las tantas que han sido hechas públicas en otros sistemas que funcionan como el corazón mismo de Internet, como es el caso del ataque a la cadena de suministro de NPM.

Esta alarmante frecuencia subraya la importancia de las prácticas de seguridad proactivas, por lo que de cara a los usuarios de criptomonedas, la lección es clara: “aunque las carteras de hardware ofrecen la mayor seguridad, la mayoría de las interacciones con cripto se realizan en la web”.

Es fundamental mantener el software al día y ser extremadamente cauteloso al navegar. El ecosistema digital es una jungla, y estar alerta es la mejor manera de evitar convertirse en la próxima víctima.

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