El crecimiento del trabajo remoto y freelance está modificando también la forma de cobrar. Argentina se ha convertido en un mercado especialmente relevante, mientras las stablecoins encuentran un nuevo caso de uso como infraestructura para los pagos internacionales
Durante décadas, la relación laboral estuvo asociada a una estructura prácticamente invariable: una empresa, una jornada de trabajo y un salario abonado una vez al mes.
La expansión del trabajo remoto, los equipos internacionales y la contratación por proyectos está comenzando a alterar ese modelo. Profesionales que trabajan simultáneamente para diferentes compañías y países empiezan a recibir pagos semanales, quincenales o directamente vinculados al cumplimiento de determinados objetivos.
Las criptomonedas no han provocado esta transformación laboral, pero las stablecoins están encontrando un espacio como infraestructura financiera capaz de acompañarla, especialmente cuando empleador y profesional se encuentran en países diferentes.
El trabajo freelance gana terreno
Los datos empiezan a mostrar la dimensión del cambio.
El Future Workforce Index 2026 de Upwork señala que el porcentaje de trabajadores cualificados estadounidenses que realiza trabajos freelance aumentó del 28 % al 38 % en apenas un año. Al mismo tiempo, el 58 % de los empleados a tiempo completo afirma estar considerando esta modalidad para acceder a nuevas oportunidades profesionales.
El fenómeno ha alcanzado suficiente dimensión como para entrar también en la agenda regulatoria internacional.
La Organización Internacional del Trabajo aprobó en junio el Convenio sobre el Trabajo Decente en la Economía de Plataformas, la primera norma internacional específicamente dedicada a este modelo laboral. El convenio establece un marco global sobre derechos laborales, condiciones de trabajo y protección de quienes obtienen sus ingresos mediante plataformas digitales.
El cambio en la organización del trabajo comienza a trasladarse inevitablemente a los pagos.
Un desarrollador puede cobrar al completar un sprint de dos semanas; un diseñador al entregar un proyecto; un consultor al finalizar diferentes fases de un trabajo. Para estos profesionales, esperar necesariamente al último día del mes empieza a tener menos sentido.
“Estamos pasando de una economía organizada alrededor del puesto de trabajo a otra cada vez más organizada alrededor del talento y los resultados”, explica Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand.
Según Otermin, este nuevo escenario está favoreciendo pagos semanales, quincenales o vinculados directamente a entregables y ayuda a explicar por qué algunas compañías están incorporando las stablecoins entre las opciones para remunerar a sus colaboradores.
Argentina se convierte en un laboratorio del trabajador global
Argentina presenta unas condiciones especialmente interesantes para observar esta transformación.
El país cuenta con un importante ecosistema de profesionales tecnológicos y exportadores de servicios que pueden trabajar de forma remota para compañías situadas en Estados Unidos, Europa y otros mercados.
Las exportaciones argentinas de servicios de la Economía del Conocimiento alcanzaron un récord de 9.600 millones de dólares durante 2025, un 8,1 % más que el año anterior. Actualmente representan el 53 % de todas las exportaciones de servicios del país y generan más de 285.000 empleos formales.
Bitwage aporta otro dato significativo sobre este fenómeno. Según cifras de la propia plataforma, el 48 % de los pagos globales en criptomonedas procesados por la compañía tienen como destino profesionales argentinos.
El dato no representa al conjunto del mercado mundial de pagos cripto, pero sí muestra el peso que Argentina tiene dentro de una de las plataformas especializadas en remuneraciones internacionales mediante activos digitales.
Stablecoins para cobrar desde cualquier parte del mundo
Es precisamente en los pagos internacionales donde las stablecoins encuentran uno de sus casos de uso más claros.
Activos como USDT o USDC, cuyo valor busca mantener la paridad con el dólar estadounidense, permiten transferir valor mediante redes blockchain sin depender de los mismos horarios y circuitos utilizados por una transferencia bancaria internacional convencional.
Para un trabajador que recibe varios pagos durante el mes desde distintos países, esa característica puede resultar especialmente útil.
No se trata únicamente de recibir el dinero. Una vez cobrado, el profesional necesita decidir cuánto convierte a moneda local, cuánto conserva denominado en dólares y qué parte destina al ahorro u otros usos.
“El salario tradicional estaba pensado para administrar un ingreso que llegaba una vez por mes. Cuando una persona empieza a cobrar cuatro, seis o más veces en ese mismo período, y además recibe fondos desde otros países, necesita otra lógica financiera”, señala Rafael Meruane, CEO de Notbank by CryptoMarket.
Para Meruane, las stablecoins permiten recibir valor y mantener liquidez antes de decidir cuándo convertir esos fondos a moneda local, ahorrarlos o destinarlos a otros productos financieros.
Las stablecoins no están cambiando el trabajo
Esta distinción es probablemente la más importante.
Las stablecoins no están provocando el crecimiento del trabajo freelance, ni explican la aparición de equipos internacionales o la contratación por proyectos.
El cambio empezó antes.
La tecnología financiera está intentando resolver las necesidades creadas por esa transformación.
La digitalización permite que una empresa de Madrid, Nueva York o Buenos Aires pueda contratar a un profesional situado a miles de kilómetros. Sin embargo, mover el trabajo por Internet resulta mucho más sencillo que mover dinero entre diferentes sistemas bancarios, monedas y jurisdicciones.
Blockchain y las stablecoins aparecen entonces como una posible capa de liquidación para reducir parte de esa fricción.
No sustituirán necesariamente al salario tradicional ni a las transferencias bancarias. Ambos modelos probablemente convivirán durante mucho tiempo.
Pero a medida que el mercado laboral se vuelve más global, flexible y fragmentado, la infraestructura utilizada para remunerarlo también comienza a transformarse.
El cambio realmente relevante puede no estar, por tanto, en cobrar el salario en criptomonedas.
Puede estar en algo mucho más sencillo: que un profesional trabaje para cualquier empresa del mundo, cobre cuando termina su trabajo y pueda recibir el valor con una velocidad similar a aquella con la que entrega el proyecto.

