EIP-8361 el drástico plan para matar las recompensas de staking en Ethereum si alcanza el 50%

EIP-8361 el drástico plan para matar las recompensas de staking en Ethereum si alcanza el 50%

El modelo económico de Ethereum se encuentra en un punto de inflexión decisivo, ya que un grupo de destacados investigadores de la Fundación Ethereum y desarrolladores del ecosistema, encabezados por Jérôme de Tychey y Justin Drake, han presentado una de las propuestas monetarias más contundentes y debatidas de los últimos años.

Se trata de la EIP-8361, denominada Tapered Issuance Burn (Quema Gradual de Emisión), la cual es una medida plantea un mecanismo dinámico para frenar la expansión del staking limitando severamente la emisión de tokens y reduciendo las recompensas a cero si la mitad del suministro circulante de ether queda depositado en la red.

 


La propuesta ataca lo que sus creadores consideran una falla estructural en el diseño actual de Proof of Stake (PoS), ya que bajo las reglas vigentes, el rendimiento del staking disminuye a medida que entran nuevos validadores, pero lo hace en función de la raíz cuadrada inversa del total estacado.

Esto significa que la rentabilidad nunca llega a cero, manteniendo un piso artificial cercano al 1,5% anual sin importar cuánto ETH se bloquee pero con una tasa de entrada constante que ronda los 1,75 millones de ETH mensuales y habiendo superado el 33% del suministro en staking en abril de 2026, los autores proyectan que para enero de 2028 más de 70 millones de ETH —más del 55% del total— podrían estar en manos de validadores si no se aplican correctivos.

 


Para desmantelar este incentivo perpetuo, la EIP-8361 propone introducir un costo directo por cada tarea que realiza un validador (atestaciones, propuesta de bloques o comités de sincronización).

Por lo que bajo este nuevo esquema, en cada época, el protocolo descontará y quemará permanentemente una fracción de las recompensas otorgadas en la capa de consenso de la red Ethereum.

Es decir, la fracción de quema se calcula elevando la proporción del saldo activo total sobre una nueva constante, fijada en 60,25 millones de ETH (el Saturation Balance, equivalente al 50% del suministro actual), a la potencia de 1,5.

A niveles actuales de participación, donde hay aproximadamente 41,4 millones de ETH bloqueados, la tasa de quema alcanzaría de inmediato un 54%, reduciendo el rendimiento neto del consenso del 2,62% actual a cerca del 1,2%.

Cuando el total colocado en staking toque el umbral de los 60,25 millones de ETH, la quema cubrirá el 100% de las recompensas emitidas por el consenso, dejando la rentabilidad neta del protocolo en cero.

Para evitar una estampida masiva de validadores al momento de la activación, la propuesta incorpora un periodo de amortiguación de 18 meses, en cuya fase de transición, el factor de recompensa base se duplica temporalmente.

Eso se hace específicamente para suavizar el impacto en las ganancias netas de los participantes existentes, otorgando al ecosistema un margen de adaptación de aproximadamente dos años antes de que la quema muestre su severidad completa.

El trasfondo de esta iniciativa no es puramente económico; responde a una preocupación latente sobre la neutralidad de la red, porque los defensores del borrador advierten que un nivel desmedido de staking diluye a los tenedores pasivos de ETH y fomenta la concentración de capital.

En lugar de promover la participación individual, las altas tasas de staking han beneficiado de forma desproporcionada a intermediarios, custodios centralizados, proveedores de fondos cotizados en bolsa (ETF) y protocolos de staking líquido como Lido.

Debido a esto, los Liquid Staking Tokens (LST) amenazan con desplazar al ETH nativo como el activo libre de riesgo y la moneda de colateral primaria dentro de las finanzas descentralizadas (DeFi).

Asimismo, la EIP-8361 busca ejercer una presión matemática dirigida contra los grandes operadores como Bitmine Immersion Technologies, porque la quema total hace que la bolsa de emisión decrezca a partir del 20% de participación global.

Esto implica que un operador de gran escala que continúe añadiendo validadores comenzará a reducir sus propios márgenes. De hecho, los cálculos estiman que para una entidad que controle la mitad del staking total, sumar más capacidad dejará de ser rentable una vez que el ratio de la red supere el 31%.

 


Como era de esperarse, la propuesta ha levantado un encendido debate en la comunidad. Isidoros Passadis, jefe de staking en Lido, calificó la investigación de “demasiado teórica” y advirtió que reducir el rendimiento a cero en la barra del 50% representa una amenaza para la seguridad.

Argumenta que la medida no erradicará el problema de concentración, sino que expulsará a los operadores profesionales comprometidos con la descentralización para favorecer a gigantes corporativos con costos marginales mínimos capaces de operar sin margen de beneficio.

 


Por su parte, figuras relevantes del sector DeFi como Stani Kulechov, fundador de Aave, han señalado que minar los retornos del staking perjudica la composabilidad de las finanzas en la cadena y además en una publicación en X, dijo que: “el enfoque debería estar en escalar los casos de uso para los que Ethereum fue creado: stablecoins, DeFi y RWAs que traigan el sistema financiero onchain” y no resolver otros problemas.

Al volver los rendimientos impredecibles o nulos, pedir prestado ETH para ejecutar estrategias de rendimiento resulta inviable, dejando las posiciones en corto como la principal utilidad remanente y drenando liquidez del ecosistema.

A la controversia técnica se suma un tenso roce de procedimiento ya que la EIP-8361 fue publicada a solo 48 horas del límite fijado para proponer cambios de cara a Hegotá, la próxima gran actualización de Ethereum prevista entre fines de 2026 e inicios de 2027.

Desarrolladores como Greg Koumoutsos manifestaron su desacuerdo con la prisa del anuncio, señalando que la comunidad anticipaba debatir las modificaciones de la política de emisión en una bifurcación posterior y que un ajuste monetario de esta envergadura exige meses de consenso.

Aunque la propuesta cuenta con el respaldo de nombres de peso dentro de la Fundación Ethereum y ya posee una implementación de prueba de unas 300 líneas de código en el cliente Prysm, su estado actual es únicamente de borrador.

La gobernanza de Ethereum suele requerir largos debates antes de alterar sus pilares económicos. Sin embargo, la sola aparición de la EIP-8361 deja en claro que la discusión sobre el equilibrio entre la emisión, la seguridad y el rol monetario del ETH está más viva que nunca.

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