Blockchain frente a los deepfakes, de detectar la mentira a demostrar el origen

Blockchain frente a los deepfakes, de detectar la mentira a demostrar el origen

La proliferación de imágenes, audios y vídeos generados o manipulados mediante inteligencia artificial está convirtiendo la autenticidad de los contenidos digitales en uno de los principales desafíos de internet. Frente a la carrera por identificar falsificaciones cada vez más sofisticadas, time2act propone cambiar la pregunta: en lugar de intentar descubrir si un archivo es falso, acreditar cuándo existía y comprobar si ha sido modificado.

Este planteamiento se desarrolla en time2act, un libro gratuito elaborado por Kimèric y el equipo del proyecto. La obra presenta un mecanismo denominado t2p, basado en la creación de una prueba de existencia vinculada a una huella criptográfica, un sello de tiempo y una blockchain pública.

La propuesta resulta especialmente interesante porque sitúa a blockchain fuera del ámbito financiero y la utiliza como infraestructura para preservar la procedencia y la integridad de la información.

Una huella digital sin almacenar el archivo

Según la explicación facilitada por el equipo de time2act, t2p calcula una huella SHA-512 del archivo directamente en el dispositivo del usuario. Esta operación genera un identificador único asociado al contenido, sin necesidad de enviar ni almacenar el documento, la fotografía o el vídeo original en una blockchain.

Si el archivo se modifica posteriormente, aunque el cambio sea mínimo, la huella resultante será diferente. De este modo, una comprobación posterior permitiría determinar si el contenido conserva exactamente la misma información con la que fue registrado.

La huella se combina con un sello temporal basado en RFC 3161, un estándar que define el funcionamiento de las autoridades de sellado de tiempo. Su finalidad es aportar evidencias de que unos datos determinados existían antes de un momento concreto.

El mecanismo descrito añade además el anclaje de la huella en Polygon. La blockchain actuaría como un registro público resistente a modificaciones posteriores, mientras que el archivo original permanecería fuera de la cadena.

Un contenedor verificable sin conexión

La información asociada al registro se empaqueta, según sus responsables, en un contenedor con extensión ASiC-E. Este formato está relacionado con los estándares europeos para agrupar archivos y evidencias electrónicas, como firmas o sellos temporales, dentro de una misma estructura.

El equipo afirma que el contenedor generado puede verificarse sin conexión. Esto permitiría comprobar la correspondencia entre el archivo, su huella y las evidencias incorporadas sin depender permanentemente de los servidores de time2act.

El sello de tiempo también introduce una dimensión jurídica relevante. El Reglamento eIDAS establece que un sello electrónico de tiempo no puede ser privado de efectos jurídicos ni rechazado como prueba únicamente por encontrarse en formato electrónico o por no reunir las condiciones de un sello cualificado.

Esto no implica que cualquier registro tenga automáticamente el mismo valor que una certificación cualificada. La fuerza probatoria dependerá del procedimiento empleado, del prestador del sello, de las evidencias conservadas y de su correcta implementación.

Integridad no significa veracidad

La principal precaución al analizar este tipo de herramientas consiste en distinguir entre autenticidad técnica y veracidad informativa.

Una prueba criptográfica puede acreditar que un archivo existía en un momento determinado y que no ha sido alterado desde entonces. Sin embargo, no puede demostrar por sí sola que lo representado sea verdadero.

Una fotografía manipulada, un documento con información falsa o un vídeo generado mediante inteligencia artificial también podrían registrarse. Blockchain permitiría comprobar que el archivo no ha cambiado después del registro, pero no convertiría su contenido en cierto.

Por tanto, la utilidad del sistema dependería especialmente de la identidad y la credibilidad de quien origine la información. En un medio de comunicación, por ejemplo, la prueba podría reforzar la cadena de custodia de una fotografía obtenida por un periodista. En el ámbito de la propiedad intelectual, podría aportar una referencia temporal sobre la existencia de una obra. También podría aplicarse a documentación legal, educativa o empresarial.

Una propuesta pendiente de validación independiente

time2act ofrece un planteamiento técnicamente coherente con los estándares citados, pero el propio equipo reconoce que actualmente no dispone de una auditoría externa ni de un caso real desplegado que pueda identificarse públicamente.

Esta circunstancia impide presentar t2p como una solución ya validada o implantada a escala comercial. El proyecto debe entenderse, por ahora, como una propuesta técnica y conceptual cuya seguridad dependerá de la implementación concreta, la gestión de las identidades, el servicio de sellado de tiempo y la forma en que se construyan y verifiquen las evidencias.

También sería necesario analizar su interoperabilidad, facilidad de uso y capacidad para integrarse en los flujos de trabajo de medios, administraciones, empresas y creadores de contenido.

De perseguir falsificaciones a proteger el origen

La detección de contenidos sintéticos seguirá siendo necesaria, pero puede convertirse en una carrera permanente contra modelos generativos que evolucionan con rapidez. Los sistemas de procedencia plantean una estrategia complementaria: proteger el contenido desde su origen y conservar evidencias sobre su recorrido.

En este contexto, blockchain no actuaría como un árbitro de la verdad, sino como una pieza de una infraestructura de confianza más amplia.

La aportación más valiosa de time2act es precisamente esa diferencia. No promete determinar qué debemos creer, sino proporcionar herramientas para saber si un archivo conserva su integridad, cuándo fue registrado y qué evidencias acompañan a su origen.

El libro time2act puede consultarse gratuitamente en español en:

https://www.time2act.info/read/es/

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