El pasado viernes se pudo conocer parte del avance de la transición de los activos digitales desde la especulación minorista hacia la arquitectura funcional del dinero corporativo en el mercado Asiático, porque Dunamu —el gigante surcoreano operador del exchange Upbit— y la multinacional de tecnología de pagos Visa formalizaron una alianza estratégica multilateral para explorar este cambio.
Y es que, en un comunicado de Dunamu se explica, que este acuerdo llevado a cabo en el Centro de Soporte de Mercado Global de Visa en San Francisco por Oh Kyung-seok, CEO de Dunamu, y Oliver Jenkyn, Presidente Global de Visa, quedó establecido una Hoja de Ruta para integrar de forma nativa la infraestructura blockchain de activos digitales con las redes de pago mundiales.
El acuerdo firmado entre Dunamu y Visa Worldwide Pte. Limited (división Asia-Pacífico) se inserta en una estrategia sistemática por parte de la multinacional de servicios financieros y pagos electrónicos para construir una red de liquidación multicapa en Asia.
Apenas 24 horas antes del anuncio con Dunamu, Visa había suscrito un memorando de entendimiento con Shinhan Financial Group —entidad surcoreana que administra más de 100.000 millones de dólares en activos— convirtiéndola en la primera gran institución bancaria en Corea del Sur en incorporarse a la Visa Stablecoin Platform (VSP, «por sus siglas en inglés»), presentada oficialmente el pasado mes de julio.
A esta secuencia se le suma el despliegue del programa piloto Visa BLOOM en Singapur, orientado a la liquidación transfronteriza regulada por la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS, «por sus siglas en inglés») con disponibilidad ininterrumpida (24/7), por lo que el panorama resulta más que evidente para cualquiera: Visa está ensamblando el engranaje que conectará a la banca comercial convencional con los rieles nativos de las criptomonedas.
Corea del Sur representa la plaza ideal para este ensayo general, ya que cuenta con más de 16 millones de usuarios de activos digitales y la posición dominante de Upbit —que sostiene un 71,6% de cuota de mercado—, respaldada por la reciente inversión de Samsung de 446 millones de dólares por el 4% de Dunamu, la escala operativa está plenamente garantizada.
Uno de los ejes más reveladores del acuerdo estriba en la incorporación del estándar abierto OUSD (Open USD) en las mesas de trabajo técnicas entre ambas firmas, el cual fue lanzado a finales de junio de 2026 por un consorcio de alto perfil institucional que incluye a Mastercard, BlackRock y Stripe —con la notable exclusión de los emisores dominantes Circle y Tether—.

Para los que desconocen la stablecoin OUSD, este activo digital opera como una criptomoneda estable nativa de la red Solana que elimina por completo las comisiones de emisión y canje, por lo que resulta atractivo para proyectos institucionales de este tipo.
La inclusión explícita de OUSD en los planes de Dunamu y Visa reafirma la preferencia de las grandes redes de pago por infraestructuras de liquidación de bajo nivel, alto rendimiento y costes reducidos.
El impacto del estándar OUSD en los mercados ya se hizo sentir tras su lanzamiento inicial, provocando correcciones de entre el 13% y el 17% en la cotización de las firmas vinculadas a las stablecoins de primera generación.
Al integrar VSP con la tecnología de monederos en cadena y el marco de gobernanza de OUSD, la alianza busca viabilizar pagos transfronterizos y remesas internacionales sin las fricciones ni las comisiones intermedias que históricamente han lastrado el comercio global.
“La proliferación de la inteligencia artificial, las stablecoins y la tokenización constituye una tendencia estructural que transformará la dinámica del comercio global. Al colaborar con Visa, conectamos los activos digitales con las finanzas tradicionales para generar experiencias tangibles y eficientes”, — declaró el CEO de Dunamu.
No obstante, más allá de las remesas convencionales, el componente más disruptivo del acuerdo es la cooperación en sectores de pago futuros impulsados por Inteligencia Artificial (IA), bajo la premisa del denominado “Comercio Agente” (Agentic Commerce).
En este paradigma, sistemas autónomos de IA no solo identifican bienes o servicios según parámetros programados, sino que ejecutan transacciones, compras y liquidaciones financieras completas en nombre de los usuarios humanos.
Para que los agentes de software actúen de manera autónoma, la infraestructura subyacente requiere tres condiciones esenciales: disponibilidad ininterrumpida, ejecución instantánea y costes por transacción marginales.
La combinación de los rieles de stablecoins con la red de pagos de Visa responde directamente a estas exigencias. De hecho, estimaciones de Morgan Stanley que proyectan que el volumen del comercio guiado por agentes de IA alcanzará los 190.000 millones de dólares en Estados Unidos para el año 2030, la competencia por dominar la capa de liquidación es feroz.
Frente a soluciones como Visa TAP, Mastercard Agent Pay o el protocolo x402 impulsado por Coinbase —que ya contabiliza cerca de 165 millones de microtransacciones automatizadas—, la unión entre Dunamu y Visa procura garantizar una posición de dominio en el mercado asiático.

A pesar del optimismo corporativo, la alianza enfrenta importantes desafíos operativos y regulatorios, ya que en primer término, las partes han enfatizado que la iniciativa se encuentra en una fase exploratoria y gradual, ya que a la fecha no se han formalizado cronogramas definitivos, delimitaciones geográficas estrictas ni el lanzamiento de un producto comercial cerrado.
De allí que, la implementación de este acuerdo para desarrollar esta infraestructura de pagos en Corea del Sur, estará condicionada al cumplimiento estricto de las normativas locales e internacionales.
Vale acotar que, en el contexto surcoreano, aunque el Ministerio de Economía y Finanzas contempla probar depósitos tokenizados en la ciudad autónoma de Sejong durante el cuarto trimestre de 2026, la falta de una Ley de Servicios de Pago plenamente promulgada y la ausencia de un marco legal claro para stablecoins vinculadas al won (KRW) generan un entorno de estricta prudencia.
Asimismo, la adopción de esquemas basados en consorcios como OUSD introduce dinámicas de gobernanza y riesgos de contraparte diferenciados frente a los colaterales de dinero fiduciario directo de los emisores tradicionales.
Es por ello que la apuesta de Visa y Dunamu prioriza el dominio de la infraestructura a largo plazo por sobre la urgencia de lanzamientos comerciales precipitados, ya que en un mercado financiero que evoluciona hacia la tokenización y la automatización, definir las vías por las cuales circulará el dinero del futuro constituye la mayor ventaja competitiva.

