Bithumb prepara ruta a una OPI en 2028 bajo el escrutinio interno y nueva tributación

Bithumb prepara ruta a una OPI en 2028 bajo el escrutinio interno y nueva tributación

Este lunes, Bithumb, la segunda plataforma de intercambio de activos digitales más grande de Corea del Sur, ha presentado formalmente en un comunicado, una ambiciosa hoja de ruta en tres fases para consumar su Oferta Pública Inicial (OPI) en 2028.

Este anuncio es en sí mismo, un ejercicio de contrición estratégica y maduración institucional forzado por errores operativos del pasado reciente y un entorno fiscal inminente que amenaza con reconfigurar el mapa cripto en Asia pero sobre todo en Corea del Sur.

El camino trazado por Bithumb establece hitos claros, cómo que en 2026 estará dedicado exclusivamente al saneamiento operativo con la llegada de Bithumb Asset, la mejora del control interno y la transición completa desde los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados de Corea (K-GAAP, «por sus siglas en inglés») hacia las Normas Internacionales de Información Financiera de Corea (K-IFRS, «por sus siglas en inglés»).

Pero también prevé que para 2027 estará realizando la solicitud formal de revisión preliminar ante las autoridades bursátiles, para posteriormente culminar con el debut del exchange de criptomonedas en los mercados en 2028.

Este calendario representa un notable cambio de ritmo respecto a las pretensiones iniciales de la firma, que aspiraba a salir a bolsa en 2025. Sin embargo, el cambio de postura fue asumido formalmente por la dirección ejecutiva tras reconocer que la infraestructura de cumplimiento normativo y la gobernanza interna distaban de estar a la altura de una entidad cotizada.

Para guiar este periplo, la firma contrató los servicios de la auditora Samjong KPMG hasta finales de 2027, confiando en su criterio para reestructurar áreas clave, como demostró la reciente escisión de Bithumb Asset para erradicar posibles conflictos de interés.

El trasfondo de este cauteloso repliegue responde a una necesidad imperiosa de restablecer la confianza del Servicio de Supervisión Financiera (FSS, «por sus siglas en inglés»), que desde febrero de este año, ha perseguido, criticado y supervisado hasta al extremo al exchange Bithumb.

Cómo se recordará, un fallo humano durante una campaña de fidelización provocó el abono erróneo de 620.000 BTC en los libros contables internos de la plataforma —una cifra teórica equivalente a unos 43.000 millones de dólares—.

Aunque la compañía actuó con celeridad logrando recuperar el 99.7% de los activos y absorbió la diferencia con sus propias reservas de capital, el incidente expuso severas deficiencias en las medidas de aprobación operativa.

En cambio, para los auditores institucionales, el episodio puso de relieve que la velocidad del intercambio no estaba respaldada por cortafuegos suficientes, lo que paradójicamente, exhibió la urgencia de fortalecer los controles internos que contrastaba con una salud financiera que conserva métricas positivas.

En el ejercicio de 2025, Bithumb reportó ingresos por 651.300 millones de wones (aproximadamente entre 430 y 450 millones de dólares), lo que supuso un incremento interanual del 31.2%.

El beneficio operativo creció un 22.3% hasta alcanzar los 163.500 millones de wones, apuntalado por una agresiva estrategia de alianzas bancarias con el KB Kookmin Bank, que le permitió incorporar 1.74 millones de nuevos usuarios.

No obstante, estos números dorados del pasado reciente colisionan con la desaceleración del mercado en 2026, ya que durante el primer semestre, el volumen acumulado de negociación en las cinco grandes plataformas surcoreanas operadas en wones se desplomó un 54.6%.

En medio de este enfriamiento generalizado, Bithumb vio reducirse su cuota de mercado del 30.7% a un 27%, mientras que su rival histórico, Upbit, consolidó su dominio acaparando más del 67% del volumen transaccionado.

En momentos de contracción, la liquidez tiende a concentrarse en el jugador dominante para mitigar el impacto del deslizamiento de precios (slippage), una dinámica que presiona a Bithumb a acelerar su metamorfosis hacia una entidad institucional capaz de captar flujos de capital más conservadores y sofisticados.

Si la reestructuración contable es un reto autoimpuesto, el verdadero viento de cara para Bithumb vendrá desde la Asamblea Nacional porque el Viceprimer Ministro y Ministro de Finanzas, Koo Yun-cheol, porque reconfirmó a finales de julio que el gobierno mantendrá firme la fecha del 1 de enero de 2027 para la entrada en vigor del impuesto sobre activos virtuales, descartando nuevos aplazamientos tras años de prórrogas legislativas.

Bajo la clasificación de “otros ingresos”, las plusvalías que superen el umbral anual de 2.5 millones de wones (unos 1.740 dólares) estarán sujetas a una tasa conjunta del 22% (20% de tributación nacional sumado a un 2% de gravamen municipal).

En consecuencia, las primeras declaraciones formales deberán presentarse en mayo de 2028, coincidiendo exactamente con la ventana prevista para el debut de Bithumb en el mercado de valores, lo que puede incidir de lleno en sus estimaciones para la OPI.

La controversia radica en la rigidez de la norma, ya que el marco fiscal aprobado no permite compensar pérdidas acumuladas en ejercicios posteriores ni deducir arrastres, una limitación que no existe en la inversión bursátil tradicional.

Es por ello, que analistas políticos y sectores de la oposición argumentan que esta asimetría provocará una migración masiva de capitales locales hacia plataformas descentralizadas (DeFi), exchanges en el extranjero o mercados peer-to-peer.

Si este flujo de salida se materializa, el volumen de operaciones en Corea del Sur sufrirá una nueva contracción, mermando la principal fuente de ingresos por comisiones de Bithumb justo cuando debe convencer a los inversores de su valoración pública.

De allí que, algunos analistas afirman que la travesía de Bithumb es una prueba de fuego para la madurez del ecosistema cripto asiático, ya que ser la primera gran plataforma del país en dar el salto al parque bursátil implica establecer un estándar de transparencia sin precedentes, pero también exponer sus vulnerabilidades al escrutinio diario de los analistas de renta variable.

Además, con Dunamu —matriz de Upbit, Stockplus y Dunamu & Partners, una de las startups fintech más valiosas del país, con una valoración superior a los 10 mil millones de dólares—, sopesando también sus opciones públicas, se puede decir que el exchange que logre cruzar la meta primero fijará el múltiplo de valoración para toda la industria regional.

Por todo esto, el plan presentado por Bithumb renuncia al triunfalismo para abrazar el pragmatismo técnico financiero, ya que la dirección de este exchange ha entendido que, en el panorama actual, convencer a los reguladores de la solvencia de sus sistemas internos es tan crucial como captar volumen de comercio.

En un mercado acorralado por el rigor fiscal y la consolidación de la competencia, la OPI de 2028 ya no es solo una estrategia de capitalización, sino la única vía sostenible para asegurar su supervivencia institucional.

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