El sistema financiero global, históricamente anclado en el dólar estadounidense y las instituciones tradicionales como SWIFT, enfrenta un desafío sin precedentes, con el uso de Bitcoin (BTC) y las criptomonedas como armas geopolíticas.
Y es que, un nuevo informe publicado hace unos días atrás por TRM Labs, la empresa líder en inteligencia de blockchain, confirma que las criptomonedas han dejado de ser una mera novedad tecnológica para convertirse en una herramienta central de la estrategia económica y de seguridad nacional para potencias de todo el mundo.
El análisis detalla cómo los Estados-nación usan los activos digitales para todo tipo de fines. Desde regímenes autoritarios que buscan eludir sanciones internacionales hasta democracias que promueven la innovación, están integrando los activos digitales en sus políticas exteriores y de defensa.
Potencialmente la tecnología blockchain como cualquier otra tecnología, posee una naturaleza de doble uso, que permite tanto la transparencia y la inclusión como la explotación y el financiamiento de programas ilícitos a escala estatal.
El informe de TRM Labs pone el foco en los regímenes adversarios como el Eje de la Evasión, constituido por Corea del Norte, Rusia e Irán que han utilizado las criptomonedas para sortear los mecanismos de control financieros tradicionales, explotando la capacidad transfronteriza y la velocidad del activo digital.
El informe destaca que la República Popular Democrática de Corea (RPDC), “Corea del Norte”, es calificada por TRM Labs como el arquetipo del delito criptográfico patrocinado por el Estado, un país que ha utilizado las criptomonedas de forma más agresiva que cualquier otro para fines ilícitos.

En los últimos cinco años, las unidades cibernéticas de Pyongyang, operando con la precisión de un ejército financiero, han robado miles de millones de dólares de plataformas de criptointercambio, protocolos de Finanzas Descentralizadas (DeFi) y puentes entre cadenas, como el ataque a Bybit de febrero de 2025, para desviar fondos cruciales.
Aunque hay otras firmas que sostienen que las diferentes unidades cibernéticas norcoreanas, también han sido responsables de ciberdelitos contra todo tipo de empresas, corporaciones, gobiernos e incluso centros de salud en todo el mundo, los cuales no han sido simples ataques aleatorios, sino ataques ampliamente estudiados y dirigidos meticulosamente contra sus objetivos.
Sin embargo, TRM Labs en su informe, detalla que el análisis de blockchain ha permitido mapear el sofisticado proceso de blanqueo de estos fondos robados, que realizan estas unidades de ciberdelitos, moviendo los activos robados a través de mezcladores (como Tornado Cash o Sinbad.io), donde se intercambian entre cadenas para ocultar su origen.
Posteriormente, se consolidan en monedas estables como Tether (USD₮) o USDC (USDC) antes de ser cobrados a través de corredores extrabursátiles (OTC, «por sus siglas en inglés») y mercados de divisas en regiones como China o el sudeste asiático.
Los ingresos generados por esta red criminal son la columna vertebral que financia directamente los programas nucleares y de misiles balísticos del régimen, planteando un desafío directo a la seguridad global.
Por su parte Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022 y la imposición de sanciones financieras occidentales sin precedentes, incluida la exclusión de instituciones clave del sistema SWIFT, permitió que las entidades de ese país recurrieran a las criptomonedas como un mecanismo complementario para la resiliencia económica.
Si bien las criptomonedas no han sustituido a las finanzas tradicionales a nivel nacional, el informe de TRM Labs muestra su uso en áreas clave, como en acuerdos comerciales transfronterizos (a menudo probados con intermediarios iraníes para eludir el dólar).
También se emplean en la recaudación de fondos para milicias y equipamiento militar por parte de grupos prorrusos, y operaciones de minería a escala industrial para convertir las criptomonedas generadas localmente en moneda fuerte en el extranjero.
La transparencia de las transacciones blockchain, paradójicamente, permite a los reguladores rastrear posibles incumplimientos de sanciones de manera más rápida que en los sistemas de financiación comercial tradicionales.

Mientras tanto Irán, ha adoptado un modelo de explotación de criptomonedas directamente para mitigar el impacto de las sanciones estadounidenses que comenzó en 2019, cuando el Gobierno iraní legalizó la minería de Bitcoin (BTC), creando un mecanismo ingenioso para la adquisición de divisas.
La tesis de TRM Labs es que el país ha convertido recursos físicos—específicamente energía subsidiada—en activos digitales que pueden utilizarse para pagar importaciones sancionadas, un modelo que se conoce como la “tokenización de la evasión”.
Los bitcoins extraídos localmente se venden al banco central, que luego los utiliza para fines comerciales, evadiendo las restricciones de pago internacionales a través de intermediarios regionales y criptointercambios.
Sin embargo, la relación de los Estados-nación con las criptomonedas no es únicamente adversa, porque es más que evidente que muchos gobiernos actualmente consideran la tecnología blockchain como una oportunidad para el crecimiento económico y la modernización regulatoria.
TRM Labs, señala que las Agencias clave en Estados Unidos y Europa están aprovechando la analítica de blockchain para crear una infraestructura de confianza, con programas como la Iniciativa contra el Ransomware (CRI) coordinan el rastreo de fondos ilícitos.
Las directrices de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, «por sus siglas en inglés») del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, «por sus siglas en inglés»), junto con la regulación europea con su Reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos (MiCA, «por sus siglas en inglés»), buscan armonizar la concesión de licencias y el cumplimiento normativo riguroso, utilizando el análisis de blockchain como un pilar.
El informe también destaca a Asia como Modelo, porque países como Singapur a través de la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS, «por sus siglas en inglés») y Japón han sentado las bases para una supervisión integrada, utilizando alianzas público-privadas para garantizar la integridad del mercado y la aplicación de sanciones.
Del mismo modo, TRM Labs afirma que más allá de la regulación, la mayoría de los bancos centrales exploran la creación de Monedas Digitales de Bancos Centrales (CBDC, «por sus siglas en inglés»).
Aunque centralizadas, estas divisas se inspiran en la cadena de bloques para garantizar la programabilidad, la trazabilidad y la seguridad, llevando los principios de la innovación digital al corazón de la política monetaria y al TradFi.
De allí que, este complejo tablero de ajedrez financiero, la “Inteligencia en Blockchain” se ha erigido como una forma de gestión económica, por lo que los gobiernos la emplean no solo para detectar las finanzas ilícitas, sino también para supervisar los flujos económicos mundiales, aplicar sanciones y proteger sus propios sistemas contra el uso indebido.

El informe señala que las actividades delictivas más comunes descubiertas a través del rastreo de blockchain, son los Pagos de Ransomware e infraestructura de blanqueo, Estafas de inversión y esquemas de pig butchering, Evasión de las sanciones por parte de agentes vinculados al Estado (por ejemplo, la RPDC).
Pero también las actividades delictivas como la Monetización del material de abuso sexual infantil (CSAM, «por sus siglas en inglés») y la Financiación del terrorismo y captación de fondos extremistas, están dentro de ese mismo grupo.
No obstante, el conocimiento de esto flujos en la blockchain han contribuido a la confiscación de activos, la mitigación de riesgos y la mejora de los resultados en materia de cumplimiento en todas las jurisdicciones.
En cualquier caso, el uso de las criptomonedas por parte de los Estados-nación seguirá evolucionando, y se podrá ver cómo cada vez más, los regímenes autoritarios continuarán buscando explotar los activos digitales para ganar resiliencia financiera y eludir las restricciones internacionales.
Es por ello, que los gobiernos democráticos tienen la tarea de aprovechar esta tecnología para fomentar la innovación y la rendición de cuentas, aprovechando la transparencia de las blockchains, convirtiéndolas en la herramienta más poderosa para la seguridad nacional, en consecuencia, al proporcionar a los reguladores y a las fuerzas del orden la capacidad de rastrear el dinero ilícito en código permite asegurar objetivos.
La Inteligencia en Blockchain garantiza que la integridad financiera siga siendo medible y que la tecnología, en lugar de ser un punto ciego, se convierta en un pilar para reforzar tanto la seguridad como la soberanía en la era digital.

