En una jornada que será recordada como uno de los lunes más volátiles en la historia reciente de los mercados financieros, con el petróleo marcando máximos por la Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Bitcoin (BTC) ha vuelto a demostrar por qué es el activo más reactivo del planeta.
La principal criptomoneda del mercado disparó su cotización por encima de los 69.000 dólares, rompiendo la noche de este lunes la mítica barrera de los 70.000 dólares, tras una serie de declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, que alteraron el tablero geopolítico y energético global en cuestión de minutos.
El epicentro de la sacudida no estuvo en los gráficos de velas japonesas, sino en el Estrecho de Ormuz, en medio de la creciente tensión en Medio Oriente. Esta vía fluvial —por donde transita el 20% del petróleo del mundo y más del 25% del gas natural licuado (GNL)— prácticamente está paralizada debido al recrudecimiento de las hostilidades con Irán.
Vale destacar que en esta vía marítima la mayor parte del petróleo y GNL transportado, tiene como destino final Asia (con más del 80% de estas materias primas que cruzan el estrecho), principalmente hacia China, Japón, India y Corea del Sur.
Europa por su parte, posee una menor dependencia del petróleo procedente del golfo, motivado a que el principal exportador de petróleo y gas de esa región del mundo es ahora Estados Unidos, tras las sanciones económicas contra Rusia por la Invasión, Anexión de territorio y la Guerra contra Ucrania. Asimismo, por esta vía, se transportan todo tipo de mercancías hacia y desde diferentes regiones del planeta, destacando su importancia geopolítica y económica mundial.
No obstante, la tensión en el Estrecho de Ormuz, se disparó este fin de semana y especialmente desde la noche del domingo, cuando el petróleo superó los 100 dólares por barril, por primera vez desde 2022, después de que la Guerra provocara el cierre del estrecho que puede controlar Irán y los mercados comenzaran a hablar de un posible shock petrolero.

Por razones obvias, este salto de los precios encendió temores en los mercados sobre un nuevo golpe para la economía global, que podría reavivar la inflación que había sido controlada, frenando el crecimiento de los países durante 2026.
Debido a ello, el precio del petróleo llegó a tocar picos de 120 dólares por barril durante la sesión asiática. Pero, lo que parecía una espiral inflacionaria imparable dio un giro de 180 grados tras las intervenciones del mandatario estadounidense, desplomando su precio durante la jornada de este lunes.
Al final de la tarde, Trump aseguró en una entrevista con el canal estadounidense CBS que la ofensiva contra el régimen iraní iba “muy adelantada” y que la guerra podría terminar “muy pronto”, calificándola incluso como una “excursión de corto plazo”.
El impacto de sus palabras fue inmediato. El petróleo WTI, que minutos antes amenazaba la estabilidad económica de las potencias occidentales, se desplomó desde los 118 dólares hasta la zona de los 85 dólares, borrando prácticamente todas las ganancias del día.
Para Bitcoin, este alivio en los precios de la energía actuó como un catalizador de liquidez, ya que al reducirse el temor a una estanflación inmediata, el apetito por el riesgo regresó con fuerza a Wall Street. En cuanto las bolsas, el Nasdaq avanzó un 1,25% y el S&P 500 un 0,8%, arrastrando consigo al ecosistema cripto.
Para algunos analistas y traders, Bitcoin se está comportando como un sismógrafo de la liquidez global, ya que cuando el petróleo baja, el mercado descuenta que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no tendrá que ser tan agresiva con las tasas de interés, y ese capital fluye directamente hacia el activo más escaso, que obviamente es Bitcoin.
Eso sí, este escenario de euforia que se vivió este lunes, no se limitó a la moneda digital porque las empresas vinculadas al sector vivieron una jornada de ensueño, funcionando como un termómetro institucional.
De hecho, Circle lideró las ganancias con un impresionante salto del 10%, seguida por Strategy (antes MicroStrategy) con un 5% y Coinbase con un 2%, por lo que este movimiento coordinado sugiere que los inversores no solo están comprando Bitcoin como refugio, sino que están apostando por la infraestructura completa del sistema financiero alternativo.
La percepción de los traders y analistas es que en un mundo donde las vías de paso de mercancías y materias primas pueden cerrarse a causa de la Guerra en el Medio Oriente, pero los rieles digitales de las criptomonedas permanecen abiertos las 24 horas del día y sin amenazas de cierre.
A pesar del optimismo generado por las palabras de Trump, la situación en Teherán sigue siendo una incógnita, ya que con el reciente nombramiento de Mojtaba Jamenei como nuevo Líder Supremo tras la muerte de su padre, los analistas advierten sobre una “continuidad ideológica” que podría prolongar la tensión.
Aquí es donde entra la tesis de los “dos caminos” para Bitcoin, porque por un lado, el escenario de alivio geopolítico actual favorece el precio de BTC debido al aumento de la confianza en los mercados.

De acuerdo a datos de TradingView, el precio de Bitcoin (BTC) hoy es de 70.103,76 dólares con un volumen de comercio en 24 horas de 47,92 mil millones de dólares, con una capitalización de mercado de 1.40 billones de dólares.
Pero por otro lado, estrategas macroeconómicos sugieren que, si el conflicto se prolonga, el gasto público masivo de Estados Unidos para financiar la guerra debilitará al dólar, obligando a los inversores a buscar refugio en Bitcoin para proteger su poder adquisitivo.
Los datos de mercado muestran cómo el nivel de los 69.000 dólares se ha convertido en una zona de soporte crítica, de manera que, si Bitcoin logra consolidarse por encima de los 70.000 dólares, estaríamos ante el inicio de una nueva fase de descubrimiento de precios en un 2026 que, apenas en su primer trimestre, ya ha desafiado todas las proyecciones previstas para este año.
Al cierre de esta edición, toda la atención está puesta en la actualización prometida por la Casa Blanca, por lo que la jornada del lunes deja una lección clave: “en el campo de la intersección entre la geopolítica, la energía y la tecnología, Bitcoin ya se ha convertido en el activo central de la narrativa macroeconómica moderna”.

