39 asociaciones bancarias lanzan su propia red blockchain para frenar la fuga de capitales

En medio de los debates y atrasos en el Capitolio de Estados Unidos por la discusión y aprobación de un marco regulatorio para las criptomonedas como la Ley CLARITY, Wall Street decidió que no esperará a que en Washington D.C., hagan su trabajo. Es por ello, que con 21,8 billones de dólares en activos bajo su paraguas, un grupo de entidades financieras de ese país formaron la BankChain Alliance para desplegar depósitos tokenizados en 2027 y defender su negocio de préstamos frente a las stablecoins De terceros. En la constante batalla de desgaste entre las finanzas tradicionales (TradFi) y el ecosistema cripto, el sector bancario de Estados Unidos acaba de ejecutar su maniobra más ambiciosa y políticamente correcta hasta la fecha. En ese sentido, treinta y nueve (39) asociaciones bancarias estatales —representantes de la masa crítica de la banca regional y comunitaria del país— han anunciado en un comunicado la creación de la BankChain Alliance, un consorcio diseñado para construir, poseer y gobernar una infraestructura blockchain compartida que entrará en funcionamiento operativo en 2027. La iniciativa más allá de parecer un impulso a la innovación tecnológica o el entusiasmo por los activos digitales, en realidad es un movimiento estrictamente defensivo, de un grupo de más de 3.280 instituciones financieras en EEUU. De acuerdo a los registros de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, «por sus siglas en inglés»), el sector bancario tradicional ha decidido erigir un cortafuegos frente a la sangría constante de depósitos hacia emisores privados de stablecoins y plataformas de activos digitales. Durante el último año, el debate en Washington respecto al marco regulatorio de los dólares digitales —marcado por la tensión legislativa en torno a la Ley GENIUS y discusiones sobre el rendimiento de las stablecoins— dejaron al descubierto la mayor vulnerabilidad de la banca regional. Cuando un usuario convierte sus dólares bancarios en stablecoins emitidas por terceros como Circle o Tether, el dinero abandona los libros contables de la banca comunitaria. Para un banco regional en Idaho, Texas o Pensilvania, la pérdida de depósitos no es una métrica abstracta, ya que es una estocada directa a su capacidad de otorgar crédito comercial, hipotecario y agrícola a sus comunidades locales. Por lo que, la transferencia masiva de fondos hacia vehículos digitales fuera del sistema bancario tradicional amenaza con desintermediar el crédito donde más se necesita y acaba de plano con el negocio principal de las TradFi. Foto 2 “Se trata de que los bancos de todos los tamaños construyan su propio futuro”, declaró Kathy Kraninger, presidenta interina de BankChain Alliance y exdirectora de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB, «por sus siglas en inglés»). El nombramiento de Kraninger ha sido clave para las autoridades de supervisión en Washington, ya que indica que la red nacerá ajustada de forma estricta al cumplimiento normativo, la prevención de blanqueo de capitales (AML) y los estándares de conocimiento del cliente (KYC). El pilar técnico de BankChain Alliance no busca competir en la especulación de activos, sino optimizar la arquitectura de pagos, aunque la red contempla la emisión de stablecoins respaldadas por bancos, la verdadera apuesta estratégica reside en la implementación masiva de depósitos tokenizados. A diferencia de una stablecoin emitida por una entidad no bancaria, el depósito tokenizado actúa como una representación digital del saldo existente en la cuenta de un cliente dentro del propio banco. El capital nunca abandona el libro mayor de la institución, conserva de manera nativa la protección del FDIC y permanece bajo el paraguas de las regulaciones bancarias vigentes, lo que brinda ventajas operativas como la Liquidación continua (24/7/365) “24 horas al día, los 7 días de la semana, los 365 días del año”: Contratos inteligentes para pagos programables y la Preservación del margen financiero. Esta liquidación continua 24/7/365, supera las restricciones de horario y los retrasos por lotes del sistema de pagos tradicional (como las redes ACH o FedWire fuera de hora laboral). Mientras que los contratos inteligentes para pagos programables: Permiten la automatización de liquidaciones comerciales complejas, pagos en custodia y gestión de tesorería corporativa sin intermediarios manuales. Por su parte, la preservación del margen financiero: Reduce de forma drástica los costos de compensación interbancaria, protegiendo los márgenes operativos de los bancos de menor tamaño. Un aspecto crucial de la Alianza es su carácter democratizador, ya que tradicionalmente, la exploración de tecnología de contabilidad distribuida (DLT) ha estado acaparada por gigantes de Wall Street mediante iniciativas privadas. Foto 3 Firmas como JPMorgan Chase o Wells Fargo, así como las pruebas transfronterizas que la red SWIFT ha emprendido este año junto a 17 megaentidades globales, amenazaban con dejar a la banca pequeña en una desventaja tecnológica insalvable. La creación de un consorcio respaldado por 39 asociaciones estatales garantiza que un banco comunitario rural pueda ofrecer a sus clientes Pyme la misma infraestructura de pagos inmediatos y liquidación automatizada que un banco global, evitando que la tecnología sea un factor de concentración de mercado. Pese al impacto político del anuncio, el camino hacia 2027 está plagado de retos de ejecución, porque en primer lugar, la Alianza aún se encuentra en proceso de seleccionar al socio tecnológico que desarrollará el núcleo de la plataforma. Integrar un sistema de contabilidad distribuida con miles de arquitecturas de software bancario heredado (legacy systems) requerirá un esfuerzo de ingeniería sin precedentes en el sector. En segundo lugar, la promesa de interoperabilidad será puesta a prueba. Y es que, para ser viable, la red de BankChain Alliance no solo deberá conectar a miles de entidades heterogéneas entre sí, sino que deberá ser capaz de interactuar de forma segura con otras redes de activos digitales y libros mayores institucionales sin comprometer la seguridad del sistema. Con este paso, la banca tradicional estadounidense ha dejado claro que no cederá el futuro de los pagos digitales a las criptomonedas privadas, ya que al asumir la tecnología blockchain como propia y envolverla en el marco regulatorio existente, los bancos no solo buscan modernizar su operativa, sino asegurar su supervivencia en la era de los activos tokenizados.

En medio de los debates y atrasos en el Capitolio de Estados Unidos por la discusión y aprobación de un marco regulatorio para las criptomonedas como la Ley CLARITY, Wall Street decidió que no esperará a que en Washington D.C., hagan su trabajo.

Es por ello, que con 21,8 billones de dólares en activos bajo su paraguas, un grupo de entidades financieras de ese país formaron la BankChain Alliance para desplegar depósitos tokenizados en 2027 y defender su negocio de préstamos frente a las stablecoins De terceros.

En la constante batalla de desgaste entre las finanzas tradicionales (TradFi) y el ecosistema cripto, el sector bancario de Estados Unidos acaba de ejecutar su maniobra más ambiciosa y políticamente correcta hasta la fecha.

En ese sentido, treinta y nueve (39) asociaciones bancarias estatales —representantes de la masa crítica de la banca regional y comunitaria del país— han anunciado en un comunicado la creación de la BankChain Alliance, un consorcio diseñado para construir, poseer y gobernar una infraestructura blockchain compartida que entrará en funcionamiento operativo en 2027.

La iniciativa más allá de parecer un impulso a la innovación tecnológica o el entusiasmo por los activos digitales, en realidad es un movimiento estrictamente defensivo, de un grupo de más de 3.280 instituciones financieras en EEUU.

De acuerdo a los registros de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, «por sus siglas en inglés»), el sector bancario tradicional ha decidido erigir un cortafuegos frente a la sangría constante de depósitos hacia emisores privados de stablecoins y plataformas de activos digitales.

Durante el último año, el debate en Washington respecto al marco regulatorio de los dólares digitales —marcado por la tensión legislativa en torno a la Ley GENIUS y discusiones sobre el rendimiento de las stablecoins— dejaron al descubierto la mayor vulnerabilidad de la banca regional. Cuando un usuario convierte sus dólares bancarios en stablecoins emitidas por terceros como Circle o Tether, el dinero abandona los libros contables de la banca comunitaria.

Para un banco regional en Idaho, Texas o Pensilvania, la pérdida de depósitos no es una métrica abstracta, ya que es una estocada directa a su capacidad de otorgar crédito comercial, hipotecario y agrícola a sus comunidades locales.

Por lo que, la transferencia masiva de fondos hacia vehículos digitales fuera del sistema bancario tradicional amenaza con desintermediar el crédito donde más se necesita y acaba de plano con el negocio principal de las TradFi.

Se trata de que los bancos de todos los tamaños construyan su propio futuro”, declaró Kathy Kraninger, presidenta interina de BankChain Alliance y exdirectora de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB, «por sus siglas en inglés»).

El nombramiento de Kraninger ha sido clave para las autoridades de supervisión en Washington, ya que indica que la red nacerá ajustada de forma estricta al cumplimiento normativo, la prevención de blanqueo de capitales (AML) y los estándares de conocimiento del cliente (KYC).

El pilar técnico de BankChain Alliance no busca competir en la especulación de activos, sino optimizar la arquitectura de pagos, aunque la red contempla la emisión de stablecoins respaldadas por bancos, la verdadera apuesta estratégica reside en la implementación masiva de depósitos tokenizados.

A diferencia de una stablecoin emitida por una entidad no bancaria, el depósito tokenizado actúa como una representación digital del saldo existente en la cuenta de un cliente dentro del propio banco.

El capital nunca abandona el libro mayor de la institución, conserva de manera nativa la protección del FDIC y permanece bajo el paraguas de las regulaciones bancarias vigentes, lo que brinda ventajas operativas como la Liquidación continua (24/7/365) “24 horas al día, los 7 días de la semana, los 365 días del año”: Contratos inteligentes para pagos programables y la Preservación del margen financiero.

Esta liquidación continua 24/7/365, supera las restricciones de horario y los retrasos por lotes del sistema de pagos tradicional (como las redes ACH o FedWire fuera de hora laboral). Mientras que los contratos inteligentes para pagos programables: Permiten la automatización de liquidaciones comerciales complejas, pagos en custodia y gestión de tesorería corporativa sin intermediarios manuales.

Por su parte, la preservación del margen financiero: Reduce de forma drástica los costos de compensación interbancaria, protegiendo los márgenes operativos de los bancos de menor tamaño.

Un aspecto crucial de la Alianza es su carácter democratizador, ya que tradicionalmente, la exploración de tecnología de contabilidad distribuida (DLT) ha estado acaparada por gigantes de Wall Street mediante iniciativas privadas.

Firmas como JPMorgan Chase o Wells Fargo, así como las pruebas transfronterizas que la red SWIFT ha emprendido este año junto a 17 megaentidades globales, amenazaban con dejar a la banca pequeña en una desventaja tecnológica insalvable.

La creación de un consorcio respaldado por 39 asociaciones estatales garantiza que un banco comunitario rural pueda ofrecer a sus clientes Pyme la misma infraestructura de pagos inmediatos y liquidación automatizada que un banco global, evitando que la tecnología sea un factor de concentración de mercado.

Pese al impacto político del anuncio, el camino hacia 2027 está plagado de retos de ejecución, porque en primer lugar, la Alianza aún se encuentra en proceso de seleccionar al socio tecnológico que desarrollará el núcleo de la plataforma.

Integrar un sistema de contabilidad distribuida con miles de arquitecturas de software bancario heredado (legacy systems) requerirá un esfuerzo de ingeniería sin precedentes en el sector. En segundo lugar, la promesa de interoperabilidad será puesta a prueba.

Y es que, para ser viable, la red de BankChain Alliance no solo deberá conectar a miles de entidades heterogéneas entre sí, sino que deberá ser capaz de interactuar de forma segura con otras redes de activos digitales y libros mayores institucionales sin comprometer la seguridad del sistema.

Con este paso, la banca tradicional estadounidense ha dejado claro que no cederá el futuro de los pagos digitales a las criptomonedas privadas, ya que al asumir la tecnología blockchain como propia y envolverla en el marco regulatorio existente, los bancos no solo buscan modernizar su operativa, sino asegurar su supervivencia en la era de los activos tokenizados.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"