La gamificación y el marketing detrás del “boom” de los Mercados Predictivos

La gamificación y el marketing detrás del “boom” de los Mercados Predictivos

Recientemente, la firma de análisis blockchain Chainalysis ha publicado un completo informe técnico titulado “Crypto Prediction Markets Explained: How the Blockchain Is Reshaping Forecasting”, en español «Mercados de predicción de criptomonedas explicados: cómo la tecnología blockchain está transformando la previsión».

En este informe, se describe una infraestructura financiera que mueve miles de millones de dólares semanales en todo el mundo, la cual ha venido madurando aceleradamente y para ello, explica detalladamente cómo el uso de contratos inteligentes autoejecutables mediante redes descentralizadas como Chainlink o UMA, están en el centro de estas plataformas.

Además, de abordar la resolución del “problema del oráculo”, estos sitios de Mercados Predictivos están asociados a la transparencia inherente de la Blockchain que permite a los reguladores rastrear el lavado de dinero o la manipulación de mercado con una eficiencia sin precedentes en las finanzas tradicionales.

Sin embargo, el reporte de Chainalysis así como muchos otros que han realizado todo tipo de analistas, medios informativos y empresas de análisis, han omitido un detalle que parece diseñado para no asustar a los grandes inversores institucionales que ya están metiendo su capital en el sector.

Aunque el informe de Chainalysis analiza los flujos de liquidez como si estuviéramos ante el nacimiento de una nueva y sobria categoría de derivados financieros, la realidad es que el verdadero motor que genera esos números masivos y que atrae tanto a las masas de usuarios minoristas, es “la gamificación”.

Básicamente, todas las plataformas de Mercados Predictivos, independientemente de quién esté detrás, desde criptointercambios como Binance y Coinbase, apps financieras como Robinhood, o incluso el pionero Polymarket, son una combinación magistral de marketing de choque y gamificación psicológica agresiva que se diseñó para dar la vuelta a los sitios de apuestas en línea, que están altamente regulados en todo el mundo.

Concretamente, la criptoindustria ha logrado el mayor hito de relaciones públicas del siglo XXI, al transformar el nicho hiperregulado, estigmatizado y legalmente perseguido de las apuestas en un respetable “Mercado Predictivo”.

Al cambiar la semántica y envolver la especulación pura en dinámicas de juego competitivas, han creado una maquinaria capaz de pronosticar con escalofriante exactitud los resultados de eventos políticos, deportivos y sociales, devorando a su paso los marcos regulatorios globales.

La genialidad del marketing de estas plataformas —con Polymarket a la vanguardia, y gigantes como Coinbase, Robinhood, Binance o el propio Intercontinental Exchange (ICE, «por sus siglas en inglés») construyendo infraestructura para capturar su volumen— radica en la reconfiguración de la identidad del usuario.

En una casa de apuestas tradicional, el cliente es percibido como un jugador de azar, alguien que arriesga su dinero contra la casa bajo la sombra de la ludopatía, mientras que en un Mercado Predictivo, el marketing ha cambiado el guion por completo.

Allí no se “apuesta”, sólo se “compran acciones sobre creencias de la realidad”, lo que hace que el usuario ya no sea un jugador, sino un “trader”, un analista geopolítico o un experto macroeconómico que utiliza la “sabiduría de las masas” para arbitrar ineficiencias informativas.

Este lavado de cara semántico es el que ha permitido que fondos de cobertura y creadores de mercado institucionales inyecten miles de millones de dólares sin dañar su reputación corporativa porque desde ese punto de vista, no están financiando un casino digital sino que están proveyendo liquidez a un “mecanismo superior de búsqueda de la verdad”.

Para que un mercado tenga liquidez, necesita volumen, y para tener volumen, necesita mantener a los usuarios pegados a la pantalla, por lo que es en ese momento en donde entra en juego la teoría de la gamificación en su máxima expresión, utilizando la clásica estructura PBL (Points, Badges, Leaderboards) pero potenciada por el incentivo económico real del entorno cripto.

Primero, los Puntos (Points) traducidos en dólares digitales, forman el primer mecanismo de atracción e incentivo de estas plataformas porque mientras que en los videojuegos tradicionales, el jugador acumula puntos abstractos, en los mercados predictivos, las mecánicas de juego se fusionan con el saldo líquido.

Los usuarios pueden ver cómo el valor de sus contratos en stablecoins (USDC o DAI) fluctúa segundo a segundo en respuesta a un discurso político o a un gol en tiempo real genera un ciclo de retroalimentación de dopamina idéntico al de cualquier videojuego competitivo.

Luego las llamadas Insignias (Badges) y el estatus social que generan, otorgan cierto status a las personas que las alcanzan por ello, la plataforma otorga de manera implícita o explícita un estatus de infalibilidad a quienes aciertan.

No se trata solo del dinero ganado; se trata de tener un historial público e inmutable en la blockchain que demuestre “que tenías razón antes que el resto del mundo” y en ese caso, el perfil del usuario se convierte en su medalla de honor dentro de la comunidad digital.

Y por último, las llamadas Tablas de Clasificación (Leaderboards) y la feroz competencia implícita que incentivan, haciendo que los rankings públicos de los usuarios con mayores ganancias no solo apelen al ego de los líderes, sino que actúen como el anzuelo perfecto para los novatos.

Ver que un avatar anónimo ha generado cientos de miles de dólares prediciendo la fecha exacta de un recorte de tasas de la Reserva Federal (Fed) activa el deseo de superación y competencia, empujando al usuario a operar una y otra vez para subir en el escalafón social de la plataforma.

El informe de Chainalysis defiende que la transparencia de la blockchain es la solución definitiva contra el crimen financiero, citando casos recientes que parecen sacados de una novela de espionaje, como el caso de la detención por parte del Shin Bet de reservistas del ejército de Israel que utilizaron información clasificada para apostar con éxito sobre el calendario exacto de los ataques militares contra Irán.

O el caso del soldado estadounidense imputado por el Departamento de Justicia estadounidense (DOJ, «por sus siglas en inglés») tras lucrarse en Polymarket utilizando inteligencia militar interna sobre operaciones en Venezuela.

Chainalysis celebra que la analítica on-chain permitiera rastrear los fondos, identificar las billeteras y detener a los implicados pero desde la perspectiva de la comunicación y el análisis de incentivos, estos escándalos demuestran el alarmante éxito del sistema de gamificación.

De manera que, las plataformas han diseñado un incentivo tan poderoso y competitivo para “ganar la partida” que los usuarios están dispuestos a comprometer la seguridad nacional con tal de coronar la tabla de clasificación económica.

Y es que, desde luego que cuando la especulación se gamifica al extremo, la realidad se convierte en el tablero de juego y las consecuencias del mundo real pasan a un segundo plano para el jugador.

Mientras los reguladores de todo el mundo debaten si estas plataformas ofrecen derivados financieros sofisticados o son simplemente casinos sin licencia, los mercados predictivos siguen demostrando una alarmante capacidad para adelantarse a los acontecimientos.

Incentivando económicamente a quienes poseen la información más precisa y rápida, estas herramientas han superado con creces a las encuestas tradicionales en la predicción de elecciones o grandes hitos sociales.

Desde luego, que la paradoja es evidente, porque para la Commodity Futures Trading Commission (CFTC, «por sus siglas en inglés») de EE.UU., estos “contratos de eventos” entran dentro de su jurisdicción como derivados, mientras que las autoridades estatales de juego de más de una docena de estados los persiguen como apuestas ilegales.

A nivel internacional, el escenario es todavía peor, porque la fragmentación es total con bloques y prohibiciones masivas en más de 50 países, incluyendo cierres recientes en Brasil y Argentina, y la espada de Damocles de la regulación MiCA en Europa programada para el cierre de su periodo de transición.

El informe de Chainalysis nos muestra el esqueleto técnico de una industria en auge, pero deja de lado su oscuro origen basado en la manipulación psicológica de las personas que una vez que caen de lleno en los Mercados Predictivos, les es casi imposible salir de estas plataformas.

Entonces, los mercados predictivos no están registrando cifras récord porque la comunidad global haya despertado de repente con un interés académico por la cobertura de riesgos macroeconómicos, sino porque han tomado la psicología del juego, la han hibridado con el marketing financiero de élite y la han aplicado a cada aspecto de la vida cotidiana.

Mientras se difumine la línea entre el inversor, el apostador y el videojugador, la industria Web3 ha creado un fenómeno de masas imparable, así que el gran acierto de los mercados predictivos no ha sido resolver el problema del oráculo en la Blockchain; ha sido convencer al mundo de que apostar sobre el futuro es una forma legítima y sofisticada de ciencia de datos.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"