Desde la Mensajería al DLT ha llegado la mayor transformación de SWIFT

Desde la Mensajería al DLT ha llegado la mayor transformación de SWIFT

En las entrañas del sistema financiero global se está consolidando el cambio de paradigma más profundo desde la invención del microchip, porque la Sociedad para la Telecomunicación Financiera Interbancaria Mundial (SWIFT, «por sus siglas en inglés»), se está transformando para no caer en desuso ante el avance la tecnología Blockchain y las criptomonedas.

Esta la red de mensajería que sostiene el andamiaje del comercio transfronterizo del planeta, ha completado con éxito la fase de diseño de su infraestructura de registro distribuido (DLT, «por sus siglas en inglés») y avanza decididamente hacia la fase operativa de su Producto Mínimo Viable (MVP), como lo informó a finales de marzo.

Este hito representa un punto de inflexión histórico para esta plataforma financiera que por más de medio siglo ha controlado el comercio global. De hecho, el relato oficial dictaba que SWIFT era la antítesis de la tecnología Blockchain.

SWIFT es una cooperativa de gobernanza hermética y centralizada que dependía de una arquitectura de mensajería tradicional para coordinar de forma asíncrona los balances de los bancos globales.

Sin embargo, la acelerada tokenización de la economía y la exigencia de liquidaciones atómicas han obligado al coloso de Bruselas a mutar, absorbiendo los principios de la Web3 para evitar ser desplazado por infraestructuras paralelas de activos digitales.

Para comprender la escala de esta transformación, es imperativo desmantelar el mito más arraigado de la banca corresponsal: “SWIFT jamás ha movido dinero”. En primer lugar esta cooperativa que fue fundada en 1973 por 239 instituciones bancarias para sepultar el ineficiente y caótico sistema de Télex, desarrolló una red cerrada para el intercambio seguro de datos formateados.

De manera que, cuando un banco en Nueva York ejecuta una transferencia internacional hacia París, la transacción no viaja físicamente a través de los cables de SWIFT; viaja una instrucción de mensajería rígidamente estructurada bajo normas internacionales como el código BIC.

El movimiento líquido y contable subyacente ocurre en las cuentas espejo de los bancos (conocidas en la jerga como Nostro y Vostro) y se liquida formalmente mediante sistemas RTGS de bancos centrales o acuerdos de corresponsalía.

Este mecanismo tradicional, aunque robusto y altamente estandarizado, arrastra las ineficiencias de su naturaleza secuencial, que llevan a una conciliación manual, que con las diferencias horarias de los mercados locales y las comprobaciones reiteradas de cumplimiento normativo (AML/KYC) introducen una fricción sistémica en la que una transferencia transfronteriza puede demorar días en hacerse efectiva, operando bajo un costo flotante sustancial para las corporaciones y los usuarios de la red.

 


Pero esto, está cambiando gracias a la tecnología DLT. “Nos centramos en ofrecer la mejor experiencia posible en pagos transfronterizos, independientemente de la forma que adopte el valor”, sostiene Jonathan Ehrenfeld, estratega de DLT en SWIFT.

“La incorporación de un registro distribuido basado en blockchain a nuestra infraestructura integrará las ventajas de las finanzas digitales en el ecosistema de forma fluida y segura, a gran escala y sin comprometer la confianza y la resiliencia, elementos esenciales para las finanzas globales”.

La respuesta de la cooperativa ante los nuevos competidores descentralizados no consiste en sustituir su red de comunicaciones por una blockchain pública, sino en acoplar una sofisticada capa de orquestación digital compartida sobre la base de su ecosistema institucional.

De acuerdo con las especificaciones del diseño de ingeniería recién culminado, este libro mayor interbancario compartido se está desarrollando empleando bases de código abierto, recurriendo a una arquitectura plenamente compatible con la Máquina Virtual de Ethereum (EVM) mediante el framework empresarial .

La implementación técnica dota a la red de una capacidad inédita que es la ejecución y validación síncrona de compromisos de pago en tiempo real a través de depósitos tokenizados, por lo que en este modelo operativo, el activo de liquidación ya no es una criptomoneda volátil ni una stablecoin privada emitida de forma externa, sino la representación criptográfica en cadena del propio dinero bancario comercial.

Los bancos participantes mantendrán un entorno soberano y reservarán la custodia absoluta sobre sus claves privadas, liquidez y control de activos, mientras que SWIFT, por su parte, asumirá la gestión técnica del libro mayor compartido, supervisando los contratos inteligentes y coordinando los flujos de financiación sin menoscabar la confianza ni la resiliencia regulatoria del sistema financiero actual.

Este nuevo Mecanismo de Comunicación implementado permite mensajería asíncrona basada en estándares MT/ISO 20022, con una capa de orquestación digital sincronizada y compartida, manejando como Activo de Liquidación, los saldos en cuentas corresponsales (Nostro/Vostro), así como también los depósitos tokenizados y activos digitales en cadena.

 


Gracias a esta nueva tecnología DLT, la disponibilidad Horaria global que está sujeta a horarios bancarios locales y días hábiles ahora opera de forma ininterrumpida las 24 horas, los 7 días de la semana (24/7), con un proceso de Conciliación Manual/Semiautomático posterior a la transacción Conciliación en tiempo real incrustada en el ledger compartido.

El cronograma fijado para este año establece que los bancos que colaboraron en el codiseño de la infraestructura iniciarán las primeras transferencias reales mediante el uso del MVP, cuya meta primordial, reside en habilitar pagos internacionales inmediatos y dotar a las tesorerías de las grandes corporaciones de una visibilidad matemática e instantánea sobre sus posiciones de liquidez global.

El modelo prevé, a mediano plazo, la programabilidad avanzada de flujos financieros, permitiendo automatizar transacciones complejas de divisas bajo el principio de Pago contra Pago (PvP, «por sus siglas en inglés») y liquidaciones directas de valores corporativos en la cadena de bloques.

No obstante, la cúpula de SWIFT es consciente de que la migración masiva de la banca institucional hacia los entornos DLT tomará tiempo, por lo que el gigante de la infraestructura transfronteriza ejecuta una estrategia de vías paralelas.

Esta estrategia consiste en que mientras los sistemas mayoristas asimilan los depósitos tokenizados, la cooperativa desplegará de forma simultánea un nuevo marco para transacciones minoristas, diseñado específicamente para optimizar los pagos de consumidores y pequeñas empresas.

Esta iniciativa, que sumará a más de 25 bancos comerciales en junio, garantiza certidumbre en las tarifas, transparencia de costos integrales y liquidación instantánea donde sea factible, blindando el mercado de remesas frente a las plataformas Web3 no bancarias.

Ahora bien, con más de 11.500 instituciones financieras interconectadas a lo largo de más de 200 países y territorios, y una densidad superior a las 40.000 rutas de pago activas, la red de SWIFT posee un foso competitivo insustituible.

De allí que, la estrategia de inyectar tecnología blockchain a este nivel de capilaridad sistémica elimina la necesidad de que los bancos reconstruyan su núcleo de TI interno, permitiendo una adopción modular, predecible y segura de las finanzas criptográficas sin fragmentar la liquidez global.

Más allá del despliegue tecnológico, el viraje de SWIFT se inscribe dentro de un tenso ajedrez geopolítico, ya que durante la última década, la pérdida de neutralidad de la cooperativa belga —evidenciada en la exclusión de entidades financieras de naciones sancionadas por la Unión Europea y los Estados Unidos— aceleró el desarrollo de canales alternativos de mensajería, tales como el sistema CIPS de China o el SPFS de Rusia.

Esta fragmentación del mapa financiero internacional representa una amenaza existencial para el dominio de SWIFT, por lo que al integrar la capacidad de interactuar nativamente con dinero digital tokenizado, monedas emitidas por bancos centrales (CBDC, «por sus siglas en inglés») y plataformas blockchain heredadas, SWIFT busca restablecer su rol como el conector de red indispensable a nivel global.

Es así como los DLT no representan la muerte de los antiguos rieles de la banca mundial, sino más bien, constituyen su refundación como el puente supremo que evitará la balcanización del sistema financiero moderno, demostrando que en el siglo XXI, incluso el centinela de las finanzas tradicionales debe hablar el lenguaje de los bloques criptográficos.

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