El Pentágono reconoce que opera un Nodo de Bitcoin en Pacífico

El Pentágono reconoce que opera un Nodo de Bitcoin en Pacífico

Durante más de una década, el Pentágono observó a la red Bitcoin con una mezcla de sospecha y desdén, clasificándolo alternativamente como una curiosidad libertaria o una herramienta para el mercado negro, pero actualmente, en el teatro de operaciones del Pacífico, esa percepción es radicalmente diferente.

La semana pasada, el Almirante Samuel Paparo, comandante del Comando del Indopacífico de Estados Unidos (INDOPACOM), confirmó en una audiencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes lo que muchos analistas de inteligencia susurraban, que el ejército estadounidense ya es un actor activo en la infraestructura de la red Bitcoin gracias a un nodo que operan ellos mismos.

La revelación no trata de finanzas, sino de física ya que al confirmar que INDOPACOM opera un nodo de Bitcoin a tiempo real, Paparo ha oficializado la entrada de la criptografía descentralizada en el arsenal de la seguridad nacional.

Para entender la magnitud del anuncio, hay que distinguir entre el activo y el protocolo porque mientras que Wall Street se obsesiona con el precio del BTC, el Pentágono se ha obsesionado con su arquitectura.

Operar un nodo —un dispositivo que valida transacciones y mantiene una copia íntegra del libro contable de la red— otorga a los militares estadounidenses una ventaja técnica crítica de  independencia soberana de datos.

Tenemos un nodo en la red Bitcoin ahora mismo”, declaró Paparo con la frialdad de quien describe un nuevo radar. “Lo usamos para monitorear y realizar pruebas operativas para asegurar y proteger redes”.

Al ejecutar su propio nodo, INDOPACOM elimina a los intermediarios de red y en un conflicto potencial en el Estrecho de Taiwán o el Mar de la China Meridional, donde las comunicaciones satelitales y los cables submarinos podrían verse comprometidos, poseer un punto de acceso directo a una red global que no puede ser apagada ni censurada es una póliza de seguro técnica sin precedentes.


Cuando se le preguntó al Almirante Paparo, que había “testificado que el Bitcoin posee potencial como herramienta para la seguridad nacional. Investigaciones recientes del Bitcoin Policy Institute estiman que China posee aproximadamente 194.000 bitcoins, mientras que los Estados Unidos poseen aproximadamente 328.000 bitcoins. En esta era de competencia digital, ¿supondría una ventaja estratégica para nosotros mantener el liderazgo en este ámbito, tal como hacemos con otros recursos estratégicos como el oro y el petróleo?

La respuesta del oficial fue “Señor, en… nuestro interés en el Bitcoin radica en su función como herramienta criptográfica —una cadena de bloques y un sistema de prueba de trabajo reutilizable—, como instrumento adicional para asegurar redes y para proyectar poder. Por lo tanto, considero que este protocolo ha llegado para quedarse.

Y continuó declarando: “Creo que el aspecto informático del asunto tiene implicaciones directas para la proyección de poder —no en el sentido financiero, sino desde el punto de vista de la informática—, específicamente en lo que respecta a la seguridad de las redes; por ello, respaldo dichas aplicaciones.

“Todos los instrumentos de poder nacional son importantes, pero, desde la perspectiva de las aplicaciones militares, mi interés en Bitcoin radica en su función como herramienta informática para la proyección de poder.”

Y aunque el Almirante Paparo continuó expresando su punto de vista sobre el Bitcoin, el núcleo de esta estrategia reside en el concepto de Proof-of-Work (Prueba de Trabajo), ya que en las audiencias, Paparo en sus declaraciones se alejó de los términos monetarios y abrazó la terminología de las ciencias de la computación.

De acuerdo con lo dicho por el Almirante, el protocolo de Bitcoin permite “aumentar el costo real para los adversarios que realizan operaciones cibernéticas”, la cual es la validación de la tesis «Softwar«, que propone que la potencia de cómputo (hashing) puede utilizarse para imponer un costo físico en el ciberespacio.

Vale recordar que tradicionalmente, enviar un virus o realizar un ataque de denegación de servicio (DDoS) a un servicio en Internet es extremadamente barato para un estado agresor, por lo que se busca un protocolo diferente, más robusto que no pueda ser anulado fácilmente.

Si el Pentágono logra integrar la arquitectura de Bitcoin en sus sistemas de comunicación, podría obligar a los atacantes a gastar cantidades masivas de energía para validar sus acciones, convirtiendo la ciberguerra en una guerra de desgaste físico y económico, un terreno donde Estados Unidos confía en su superioridad.

No obstante, la presión legislativa de figuras como el senador Tommy Tuberville y el representante Lance Gooden no es algo ocasional, ya que surge de informes de inteligencia recientes que indican que el centro de estudios monetarios de Beijing ha intensificado su investigación sobre la resistencia de Bitcoin a la censura.

Para INDOPACOM, que supervisa a más de 380.000 efectivos en el frente más caliente de la competencia con China, el control de la infraestructura blockchain es ahora tan estratégico como el control de los estrechos marítimos.

Todo lo que apoye los instrumentos de poder nacional es para el bien”, afirmó Paparo, sugiriendo que la descentralización, antes vista como una amenaza al Estado, es ahora vista como una extensión de su resiliencia.

Aunque Paparo fue enfático en que el ejército “no está minando —es decir, no está utilizando el dispositivo Asic para extraer nuevas monedas—, su testimonio sirve de alfombra roja para iniciativas legislativas como la BITCOIN Act y la creación de una Reserva Estratégica de Bitcoin.

Si el protocolo es útil para la defensa, el activo se vuelve estratégico para la tesorería, ya que la administración actual ya ha comenzado a explorar órdenes ejecutivas para formalizar el almacenamiento de BTC como un activo de reserva, similar al oro, para proteger la hegemonía del dólar frente a la diversificación de bloques rivales como los BRICS+.

A pesar de la transparencia en la audiencia, el Almirante Paparo dejó claro que los detalles más granulares de estas “pruebas operativas” permanecen bajo llave porque compartir detalles clasificados sugiere que INDOPACOM podría estar experimentando con la transmisión de datos militares encriptados dentro de la propia cadena de bloques o utilizando la red para verificar la identidad de activos en entornos de alta interferencia electrónica.

Lo que es innegable es que divulgación de esta noticia marca un antes y un después en el ecosistema de Bitcoin, ya que desde las sombras de internet a las salas de guerra del Comando del Pacífico, se puede decir que la era de la ciberguerra, la descentralización no es vista como una opción, es para los militares de pacífico una armadura.

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