Do Kwon el Rey de las Criptomonedas condenado a 15 años de prisión por fraude

Do Kwon el Rey de las Criptomonedas condenado a 15 años de prisión por fraude

El pasado jueves, el empresario surcoreano Do Kwon, cofundador del colapsado imperio de criptomonedas Terraform Labs, fue sentenciado en un tribunal federal de Manhattan a 15 años de prisión por un fraude masivo que las autoridades judiciales han catalogado como uno de los más devastadores en la historia financiera moderna.

La sentencia, dictada por Paul A. Engelmayer, Juez del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, no solo marca un precedente severo en la regulación del sector cripto, sino que también puso al descubierto el profundo y trágico costo humano de un esquema que borró 40 mil millones en valor de mercado con un costo significativo en vidas destruidas y perdidas.

Do Kwon, un graduado de Stanford de 34 años, llegó a ser conocido por algunos como “el rey de las criptomonedas” antes de que su proyecto, diseñado para revolucionar el dinero digital, se desplomara como un castillo de naipes.

Terraform Labs promovía su producto estrella, TerraUSD (UST), como una stablecoin algorítmica y confiable, la cual supuestamente estaba diseñada para mantener un valor constante, al estar vinculada al dólar estadounidense, pero un día perdió el peg y comenzó la triste historia que llevó a que Kwon fuera perseguido como un criminal tras evadirse de la justicia de su país.

Do Kwon el Rey de las Criptomonedas condenado a 15 años de prisión por fraude

En el juicio, los fiscales demostraron que esta supuesta estabilidad de UST era una mera ilusión, sostenida en secreto por inyecciones de efectivo externas. De hecho, la estabilidad de UST dependía de un mecanismo automatizado con su moneda hermana, Luna (LUNA), y del Protocolo Anchor.

Este último, es una plataforma que atrajo a miles de inversores ofreciendo un rendimiento anual tentador e insostenible de casi el 20% sobre los depósitos y que sirvió de fuente de estabilidad a UST. A Kwon no le quedó otra que admitir haber mentido a miles de inversores sobre la seguridad y estabilidad de sus productos digitales.

El colapso se produjo en 2022 cuando el sistema se desmoronó bajo la presión del mercado, desencadenando un “pánico financiero” criptográfico que llevó a la hiperinflación de LUNA y al desplome de UST, generando un efecto dominó en el mercado global del mercado de las criptomonedas.

El juez Engelmayer fue contundente al dictar sentencia, calificando el delito como un fraude de una “escala épica y generacional”. “Su delito causó que personas reales perdieran 40.000 millones de dólares en dinero real, no una pérdida en papel”, sentenció el juez Engelmayer.

El magistrado también señaló que Kwon tenía un “control casi místico” sobre los inversores, permitiéndole armar su confianza en un esquema que, según la fiscalía, fue ejecutado con “arrogancia, manipulación y total desprecio por las personas”.

La magnitud del esquema de Terraform Labs es tan impactante que incluso en comparación con otros grandes escándalos de fraudes recientes y no tan recientes del sector cripto, estos quedan en pañales, frente a TerraUSD y Luna.

De allí que según demostraron los fiscales federales, la pérdida total de 40 mil millones de dólares no fue solo un número en papel, sino una cifra que superó las pérdidas combinadas de los fraudes del fundador de FTX, Sam Bankman-Fried, y del cofundador de OneCoin, Karl Sebastian Greenwood.

Los fiscales estimaron que el fraude pudo haber afectado hasta a 1 millón de víctimas en todo el mundo, por lo que al final Kwon fue acusado de nueve delitos, incluyendo fraude de valores, fraude electrónico y conspiración para lavado de dinero.

En agosto de 2024, se declaró culpable por los cargos de conspiración para defraudar y fraude electrónico, reconociendo que sus declaraciones públicas habían ocultado la manipulación del mercado y el verdadero rol del trading privado en la recuperación ficticia del valor de TerraUSD.

Do Kwon el Rey de las Criptomonedas condenado a 15 años de prisión por fraude

La sentencia de 15 años fue superior a la recomendación del gobierno de 12 años, la cual el juez consideró “irrazonablemente indulgente”, y desechó la petición de la defensa de 5 años como “totalmente impensable y salvajemente irrazonable”.

Concretamente, el juez, al imponer la pena a Kwon, tuvo en cuenta la profunda destrucción humana causada por el colapso de sus productos digitales y es que, durante la audiencia de sentencia, las voces de las víctimas resonaron en el tribunal, describiendo la ruina personal, familiar y profesional que el fraude les había impuesto.

El colapso de UST y LUNA afectó desproporcionadamente a los depositantes minoristas y a quienes buscaban una inversión supuestamente “de bajo riesgo”. Durante el juicio, el juez Engelmayer recibió más de 300 cartas de inversores globales con sus propios testimonios desgarradores.

Stanislav Erofimthuk (o Trofimchuk): Relató cómo invirtió los ahorros de 17 años de su familia, unos 190.000 dólares, que se esfumaron en “dos semanas de puro terror”, generando una pérdida de dinero que derivó en el divorcio de su esposa y la interrupción de la educación universitaria de sus hijos, lo que lo obligó a regresar a Croacia para vivir con sus padres.

Tatiana Dontsova: Con 58 años y sola, vendió su apartamento en Moscú por una inversión de 81.000 dólares, que tras el colapso, su dinero se redujo a tan sólo 13 dólares, dejándola oficialmente sin hogar y lidiando con una enfermedad sin tratamiento.

Chauncey St. John: Fundador de una organización sin fines de lucro, dijo que su propia pérdida de un millón de dólares destruyó los ahorros familiares para la jubilación. Peor aún, perdió fondos destinados a proyectos de ayuda y tuvo que lidiar con organizaciones sin fines de lucro que perdieron más de 2 millones de dólares y un grupo de la iglesia que perdió cerca de 900.000 dólares.

A pesar de la traición y la ruina sufrida por, St. John y las personas relacionadas con este que también perdieron su dinero, esta víctima ofreció un momento de misericordia en la corte, declarando que perdonaba a Kwon y rezaba a Dios por él.

Casos de Suicidio y Autoinculpación: Durante el juicio se reportó el dolor por el suicidio de un amigo cercano relacionado con la catástrofe y la confesión de un inversor que tuvo que vivir con la culpa de haber persuadido a sus suegros y a cientos de organizaciones sin fines de lucro para que invirtieran.

Do Kwon el Rey de las Criptomonedas condenado a 15 años de prisión por fraude

En una carta, una víctima mencionó haber contemplado el suicidio después de que su padre perdiera sus ahorros de jubilación que invirtió en el activo digital desarrollado por Terraform Labs. Decenas y decenas más de casos que resonaron en las paredes del juzgado haciendo más que evidente que Kwon, sería considerado culpable.

Además de la pena de prisión, el acuerdo de culpabilidad de Kwon conlleva una monumental penalidad económica, por lo que él y Terraform Labs deberán pagar un total de 4.550 millones como resarcimiento financiero a los afectados.

Adicionalmente, Kwon acordó renunciar a más de 19 millones de sus activos personales y ha aceptado la prohibición de operar en los mercados de criptomonedas. Es así como, la sentencia pone fin a un largo periodo de fuga, ya que después del colapso de TerraUSD en 2022, Kwon intentó reorganizar Terraform Labs en Singapur antes de huir a los Balcanes con un pasaporte falso.

Posteriormente fue arrestado en Montenegro en marzo de 2023 y, tras meses de procesos, fue finalmente extraditado a Estados Unidos. Es por ello, que el juez le acreditó en su pena los 17 meses que pasó en la prisión montenegrina.

Aunque Kwon solicitó cumplir su condena en su natal Corea del Sur, donde también enfrenta cargos y donde viven su esposa y su hija de 4 años, el juez rechazó la petición. Sin embargo, como parte del acuerdo penal, las autoridades estadounidenses no se opondrán al traslado de Do Kwon a su país de origen después de que cumpla la mitad de la sentencia en suelo estadounidense.

La condena de Do Kwon no solo significa el encarcelamiento de una figura central en la explosión de las criptomonedas de la última década, sino que sirve como una advertencia ineludible sobre la delgada línea entre la innovación y el fraude, y la obligación de rendir cuentas por el “daño humano incalculable” que puede causar el engaño en el sector financiero.

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