Trump consolida el Consejo Tecnológico PCAST que definirá la “Era Dorada” de EEUU

Trump consolida el Consejo Tecnológico PCAST que definirá la “Era Dorada” de EEUU

Este miércoles, el poder político de Washington y el músculo financiero de Silicon Valley, se reunieron con el presidente estadounidense, Donald J. Trump para que este último formalice los nombramientos vía orden ejecutiva de un “dream team” tecnológico para su Consejo de Asesores sobre Ciencia y Tecnología (PCAST, «por sus siglas en inglés»).

Los analistas de DC, indican que no se trata de un comité consultivo cualquiera porque se ha creado como una asamblea de titanes que ostentan un valor de mercado combinado de billones de dólares y que, a partir de ahora, tendrán línea directa con el Despacho Oval para moldear el futuro de la Inteligencia Artificial (IA), los semiconductores y los activos digitales.

Con la incorporación de figuras de la talla de Mark Zuckerberg (Meta), Jensen Huang (Nvidia), Larry Ellison (Oracle) y Fred Ehrsam (Coinbase) entre otras, la administración Trump avisa a todos, que la política industrial de Estados Unidos ya no se dictará solo desde las agencias gubernamentales, sino desde las salas de juntas de las empresas que dominan la infraestructura del siglo XXI.

La ampliación del PCAST cuya creación en esta segunda administración de Trump, se remonta a la orden ejecutiva de enero del año pasado, es vista como un upgrade dentro de la estructura del consejo, para reflejar aún más una visión donde la soberanía tecnológica es inseparable de la hegemonía económica.

La copresidencia del PCAST, que sigue liderada por David Sacks —el flamante “Zar de IA y Cripto”— y Michael Kratsios, asegura que cada recomendación técnica pase por el filtro de la competitividad estratégica.

La inclusión de Ehrsam y el capitalista de riesgo Marc Andreessen señala una victoria simbólica y operativa para el sector de las criptomonedas, que tras años de litigios y una “guerra fría” con los reguladores y la Casa Blanca, ahora el ecosistema Blockchain ha pasado de la periferia a ocupar una silla en la mesa principal de asesoría científica.

Esta integración ocurre en un momento crítico, mientras el Congreso lucha por destrabar la Ley CLARITY (CLARITY Act), un proyecto de estructura de mercado que busca dar claridad jurídica a los activos digitales pero que permanece estancado en el Senado tras las objeciones de figuras como Brian Armstrong, (Coinbase), sobre su redacción actual donde no se cumple lo mínimo esperado.

El análisis de los nombramientos revela un cambio de paradigma en las relaciones públicas de las Big Tech, ya que hace apenas unos años, la relación entre figuras como Zuckerberg y Trump era, en el mejor de los casos, tachada de gélida.

Hoy, el panorama es radicalmente distinto porque la visita de Zuckerberg a Mar-a-Lago en noviembre de 2024 y su posterior cena en la Casa Blanca en septiembre de 2025 subrayan un “armisticio” fundamentado en intereses compartidos, como lo es principalmente la desregulación y la lucha por la supremacía tecnológica frente a potencias externas.

Por otro lado, la presencia en el PCAST de Huang (Nvidia) y Lisa Su (AMD) destaca la urgencia de la administración Trump, por controlar la cadena de suministro de semiconductores de Estados Unidos.

Ciertamente, Huang en el pasado reciente ya ha mantenido conversaciones directas con el presidente sobre los controles de exportación de chips, un tema que no solo afecta el balance de Nvidia, sino que es el eje central de la defensa nacional en la era de la IA generativa.

“…el PCAST reúne a las figuras más destacadas del país en ciencia y tecnología para asesorar al presidente y formular recomendaciones sobre cómo fortalecer el liderazgo estadounidense en estos campos.”, reza el comunicado de la Casa Blanca.

Vale recordar que durante el discurso del Estado de la Unión, que se llevó a cabo el pasado 25 de febrero de 2026, el presidente Trump anunció la Edad de Oro de Estados Unidos. Sin embargo, para algunos analistas, detrás de la retórica de prosperidad, subyace una agenda de consolidación nacionalista de la tecnología.

Uno de los puntos más trascendentales de este nuevo consejo es su papel en la implementación del Marco Nacional de Inteligencia Artificial, publicado recientemente, un tema sobre lo cual la administración Trump ha sido enfática en señalar, que busca una legislación federal que prevalezca sobre las leyes estatales.

Para empresas como Google (representada por el cofundador Sergey Brin) y Oracle (representada por Ellison), el “mosaico” de regulaciones estatales en temas de privacidad y ética de IA es una pesadilla logística, por lo que el PCAST funcionará como el brazo de presión para que el Congreso apruebe estándares nacionales que faciliten la innovación sin las trabas de normativas locales divergentes.

Además, el consejo no se limita al software, ya que la inclusión de expertos en energía de fusión como Jacob DeWitte y Bob Mumgaard, junto al investigador de computación cuántica John Martinis, sugiere que la administración está mirando hacia la próxima frontera energética y computacional.

Como es bien sabido, las granjas de servidores para la IA y los centros de minería de criptomonedas, requieren cantidades masivas de energía, y la solución parece estar siendo cocinada entre los líderes tecnológicos y los innovadores nucleares bajo el ala del gobierno.

A pesar del optimismo en los mercados y la renovada cercanía entre Silicon Valley y Washington, el camino no está exento de obstáculos, porque mientras el PCAST diseña visiones de futuro, la realidad legislativa se ha mostrado mucho más lenta.

Tan sólo basta observar, el estancamiento de la Ley CLARITY, debido a la falta de consenso en el Comité Bancario del Senado sobre las stablecoins y la clasificación de valores sigue siendo un freno para la industria cripto.

También ha pesado, la Condicionalidad Política, porque el presidente Trump ha vinculado el avance de ciertas leyes tecnológicas a su agenda política, como la SAVE America Act, por lo que esta interdependencia podría ralentizar la aprobación de marcos regulatorios esenciales para la IA.

Del mismo modo, el Impacto en el mercado Laboral estadounidense es motivo de preocupación, porque la Casa Blanca ha admitido que el consejo debe abordar el impacto de las tecnologías emergentes en la fuerza laboral.

Con líderes de la automatización a la cabeza del consejo, el equilibrio entre la eficiencia empresarial y la protección del empleo será una de las tensiones más difíciles de resolver, de acuerdo a los analistas que hacen vida en Washington.

Sin duda, la conformación del Consejo de Asesores sobre Ciencia y Tecnología marca el inicio de una era donde la distinción entre el Estado y las grandes corporaciones tecnológicas se vuelve cada vez más borrosa, sobre todo al integrar a sus críticos más vocales y a sus aliados más poderosos en un solo organismo.

Para algunos, Trump ha creado un mecanismo para centralizar la innovación bajo una narrativa de seguridad nacional y crecimiento económico, sin embargo, para el inversor y el ciudadano común, esto significa que las decisiones que afectarán la privacidad, el dinero digital y el empleo no vendrán solo de debates parlamentarios, sino de las recomendaciones técnicas de este grupo élite.

En consecuencia, la “Era Dorada de la Innovación” prometida por la Casa Blanca tiene ahora rostro y nombre, en cada uno de los CEOs de las empresas más potentes del planeta que conforman el PCAST desde este año.

El éxito de esta apuesta dependerá de si esta concentración de poder logra traducirse en una regulación coherente o si, por el contrario, termina asfixiando la competencia en favor de los gigantes establecidos.

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