La paradoja del patriota de la GAIN Act que podría poner a los mineros de Bitcoin de EEUU de rodillas

La paradoja del patriota de la GAIN Act que podría poner a los mineros de Bitcoin de EEUU de rodillas

La reciente aprobación en el Senado de la Ley de Garantía de Acceso e Innovación para la Inteligencia Artificial Nacional (GAIN Act) de 2026, integrada en el proyecto de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA), con 77 votos a favor y 20 en contra, ha encendido las alarmas en el sector de la minería de Bitcoin.

Aunque la ley busca asegurar el liderazgo de Estados Unidos en lo que respecta al ámbito de la IA y computación de alto rendimiento (HPC, «por sus siglas en inglés»), al priorizar el suministro de chips avanzados a clientes nacionales, los expertos advierten que también podría traer una consecuencia no deseada, con una potencial desventaja competitiva para la industria criptominera dentro de las fronteras estadounidenses.

La GAIN Act es una ley proteccionista en el sector de los chips, que exige que los fabricantes estadounidenses como Nvidia y AMD tengan que satisfacer por completo la demanda nacional de chips de alto rendimiento antes de exportar estos componentes cruciales.

Indudablemente, esta medida impulsada bajo la premisa de la seguridad nacional para frenar el avance tecnológico de adversarios, podría tener un efecto de doble filo en el mercado de hardware.

Y es que el problema radica en el mercado global de hardware de computación, el cual es extremadamente complejo. Por ejemplo, si bien es cierto que la minería de Bitcoin, utiliza en gran medida equipos ASIC (Circuitos Integrados de Aplicación Específica) para su hashrate principal, también depende de otros chips asociados a la infraestructura.

La paradoja del patriota de la GAIN Act que podría poner a los mineros de Bitcoin de EEUU de rodillas La reciente aprobación en el Senado de la Ley de Garantía de Acceso e Innovación para la Inteligencia Artificial Nacional (GAIN Act) de 2026, integrada en el proyecto de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA), con 77 votos a favor y 20 en contra, ha encendido las alarmas en el sector de la minería de Bitcoin. Aunque la ley busca asegurar el liderazgo de Estados Unidos en lo que respecta al ámbito de la IA y computación de alto rendimiento (HPC, «por sus siglas en inglés»), al priorizar el suministro de chips avanzados a clientes nacionales, los expertos advierten que también podría traer una consecuencia no deseada, con una potencial desventaja competitiva para la industria criptominera dentro de las fronteras estadounidenses. La GAIN Act es una ley proteccionista en el sector de los chips, que exige que los fabricantes estadounidenses como Nvidia y AMD tengan que satisfacer por completo la demanda nacional de chips de alto rendimiento antes de exportar estos componentes cruciales. Indudablemente, esta medida impulsada bajo la premisa de la seguridad nacional para frenar el avance tecnológico de adversarios, podría tener un efecto de doble filo en el mercado de hardware. Y es que el problema radica en el mercado global de hardware de computación, el cual es extremadamente complejo. Por ejemplo, si bien es cierto que la minería de Bitcoin, utiliza en gran medida equipos ASIC (Circuitos Integrados de Aplicación Específica) para su hashrate principal, también depende de otros chips asociados a la infraestructura. Foto 2 De hecho, su demanda depende de una compleja cadena de suministro internacional que incluye chips para servidores, infraestructura de centros de datos y, en el caso de otras criptomonedas, GPUs de alta gama. Al imponer restricciones a la exportación de chips avanzados, la GAIN Act inyecta una enorme incertidumbre en la cadena de suministro internacional, que podría poner en jaque la demanda global. Concretamente, “la pérdida de potencia de hash socavaría el objetivo declarado de la administración [actual] de transformar a Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas”, advierten analistas del sector. Además, la GAIN Act al otorgar al Congreso de EEUU, la facultad de negar licencias de exportación para los procesadores de IA más avanzados y pudiendo exigir licencias de exportación para todos los productos que contengan un “circuito integrado avanzado”, tal y como sucede hoy día con las armas de EEUU, el sector se convertiría en un área vigilada y regulada en ese país. No obstante, de acuerdo con un comunicado del grupo de defensa de políticas “Americans for Responsible Innovation (ARI)”: “En los últimos años, las empresas estadounidenses se han enfrentado a retrasos constantes en la compra de chips. A finales de 2024, la línea Blackwell de Nvidia estaba agotada con aproximadamente 12 meses de antelación”. Esto fue revelado “En una conferencia telefónica sobre resultados el mes pasado, por el CEO de Nvidia, Jensen Huang, que declaró en relación con los chips que "todo está agotado"”, dijo la ARI en su comunicado de la semana pasada. La ARI es en realidad, una organización sin fines de lucro dedicada a la promoción de políticas públicas de interés público, centrada en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA) y que se encarga de hacer lobby político en Washington para promover leyes que protejan la industria estadounidense en primer lugar. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">“In the Senate, it’s a badge of honor to put the U.S. first.” <br><br>The Senate just passed the GAIN AI Act in the NDAA - a bill requiring chip makers to sell advanced AI chips to US firms before countries of concern.<br><br>Big win for competitiveness & security.<a href="https://t.co/fRK1f9tCq2">https://t.co/fRK1f9tCq2</a> <a href="https://t.co/XrTNBZIrBk">pic.twitter.com/XrTNBZIrBk</a></p>— Americans for Responsible Innovation (@americans4ri) <a href="https://twitter.com/americans4ri/status/1976469377169096887?ref_src=twsrc%5Etfw">October 10, 2025</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Este mismo grupo, dijo la semana pasada en una publicación en X firmada por el presidente de la ARI, Brad Carson: “’En el Senado, es un honor poner a Estados Unidos en primer lugar’. El Senado acaba de aprobar la Ley GAIN AI en la NDAA, un proyecto de ley que requiere que los fabricantes de chips vendan chips de IA avanzados a empresas estadounidenses antes que a los países en cuestión. Gran victoria para la competitividad y la seguridad”. Pero otros no están de acuerdo y afirman que si la GAIN Act entra en vigor en su forma actual, el escenario más probable que enfrentarían los mineros de Bitcoin dentro de Estados Unidos, sería caótico y empujaría al sector a ser menos competitivos frente a sus pares asiáticos. Al obligar a los fabricantes estadounidenses a priorizar principalmente el mercado local, se crearía una situación de sobreoferta de chips fuera de las fronteras, de ese país, haciendo que los grandes fabricantes de hardware de minería (principalmente asiáticos) y los mineros extranjeros puedan acceder a chips similares o de propósito general a precios potencialmente más bajos. De por sí, esto les brindaría una ventaja frente a sus pares de EEUU en la adquisición de equipos de próxima generación. Por otro lado, los mineros estadounidenses, que ya están sujetos a aranceles y tensiones comerciales que afectan los costos de su hardware (principalmente ASIC), se enfrentarán a un mercado global distorsionado. La ironía de la GAIN Act es que, si bien protege el acceso a la tecnología de IA, podría encarecer o retrasar la adquisición de equipos de criptominería esenciales que son producidos por ahora fuera del país. El objetivo de la legislación es asegurar que empresas, startups y universidades estadounidenses no tengan que esperar en la “parte trasera de la fila” mientras la tecnología más avanzada sale del país. Sin embargo, para la minería de Bitcoin, una industria altamente competitiva y con márgenes ajustados, cualquier distorsión en el precio o el suministro de hardware a nivel global puede tener un impacto significativo en el hashrate nacional. Foto 3 Si el hardware de minería se vuelve más barato o más accesible fuera de Estados Unidos debido a la interrupción de las exportaciones, la cuota de hashrate global de ese país podría verse erosionada. Esto supondría un revés directo al objetivo estratégico de Washington de consolidar su dominio en el ecosistema de las criptomonedas como baluarte de la seguridad de red de Bitcoin, dejando potencialmente que el hashrate sea dominado por otros países. Mientras la GAIN Act avanza hacia su inclusión final en la NDAA, la industria de los activos digitales sigue de cerca el debate para señalar los posibles problemas que enfrentarán una vez que la GAIN Act sea aprobada. Aunque la ley, ha sido concebida para fortalecer la IA estadounidense, podría inadvertidamente crear un obstáculo económico para aquellos que buscan hacer de Estados Unidos el líder indiscutible en la minería de la criptomoneda más grande del mundo.

De hecho, su demanda depende de una compleja cadena de suministro internacional que incluye chips para servidores, infraestructura de centros de datos y, en el caso de otras criptomonedas, GPUs de alta gama.

Al imponer restricciones a la exportación de chips avanzados, la GAIN Act inyecta una enorme incertidumbre en la cadena de suministro internacional, que podría poner en jaque la demanda global.

Concretamente, “la pérdida de potencia de hash socavaría el objetivo declarado de la administración [actual] de transformar a Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas”, advierten analistas del sector.

Además, la GAIN Act al otorgar al Congreso de EEUU, la facultad de negar licencias de exportación para los procesadores de IA más avanzados y pudiendo exigir licencias de exportación para todos los productos que contengan un “circuito integrado avanzado”, tal y como sucede hoy día con las armas de EEUU, el sector se convertiría en un área vigilada y regulada en ese país.

No obstante, de acuerdo con un comunicado del grupo de defensa de políticas “Americans for Responsible Innovation (ARI)”: “En los últimos años, las empresas estadounidenses se han enfrentado a retrasos constantes en la compra de chips. A finales de 2024, la línea Blackwell de Nvidia estaba agotada con aproximadamente 12 meses de antelación”.

Esto fue revelado “En una conferencia telefónica sobre resultados el mes pasado, por el CEO de Nvidia, Jensen Huang, que declaró en relación con los chips que «todo está agotado«”, dijo la ARI en su comunicado de la semana pasada.

La ARI es en realidad, una organización sin fines de lucro dedicada a la promoción de políticas públicas de interés público, centrada en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA) y que se encarga de hacer lobby político en Washington para promover leyes que protejan la industria estadounidense en primer lugar.

 

Este mismo grupo, dijo la semana pasada en una publicación en X firmada por el presidente de la ARI, Brad Carson: “’En el Senado, es un honor poner a Estados Unidos en primer lugar’. El Senado acaba de aprobar la Ley GAIN AI en la NDAA, un proyecto de ley que requiere que los fabricantes de chips vendan chips de IA avanzados a empresas estadounidenses antes que a los países en cuestión. Gran victoria para la competitividad y la seguridad”.

Pero otros no están de acuerdo y afirman que si la GAIN Act entra en vigor en su forma actual, el escenario más probable que enfrentarían los mineros de Bitcoin dentro de Estados Unidos, sería caótico y empujaría al sector a ser menos competitivos frente a sus pares asiáticos.

Al obligar a los fabricantes estadounidenses a priorizar principalmente el mercado local, se crearía una situación de sobreoferta de chips fuera de las fronteras, de ese país, haciendo que los grandes fabricantes de hardware de minería (principalmente asiáticos) y los mineros extranjeros puedan acceder a chips similares o de propósito general a precios potencialmente más bajos.

De por sí, esto les brindaría una ventaja frente a sus pares de EEUU en la adquisición de equipos de próxima generación. Por otro lado, los mineros estadounidenses, que ya están sujetos a aranceles y tensiones comerciales que afectan los costos de su hardware (principalmente ASIC), se enfrentarán a un mercado global distorsionado.

La ironía de la GAIN Act es que, si bien protege el acceso a la tecnología de IA, podría encarecer o retrasar la adquisición de equipos de criptominería esenciales que son producidos por ahora fuera del país.

El objetivo de la legislación es asegurar que empresas, startups y universidades estadounidenses no tengan que esperar en la “parte trasera de la fila” mientras la tecnología más avanzada sale del país.

Sin embargo, para la minería de Bitcoin, una industria altamente competitiva y con márgenes ajustados, cualquier distorsión en el precio o el suministro de hardware a nivel global puede tener un impacto significativo en el hashrate nacional.

La paradoja del patriota de la GAIN Act que podría poner a los mineros de Bitcoin de EEUU de rodillas

Si el hardware de minería se vuelve más barato o más accesible fuera de Estados Unidos debido a la interrupción de las exportaciones, la cuota de hashrate global de ese país podría verse erosionada.

Esto supondría un revés directo al objetivo estratégico de Washington de consolidar su dominio en el ecosistema de las criptomonedas como baluarte de la seguridad de red de Bitcoin, dejando potencialmente que el hashrate sea dominado por otros países.

Mientras la GAIN Act avanza hacia su inclusión final en la NDAA, la industria de los activos digitales sigue de cerca el debate para señalar los posibles problemas que enfrentarán una vez que la GAIN Act sea aprobada.

Aunque la ley, ha sido concebida para fortalecer la IA estadounidense, podría inadvertidamente crear un obstáculo económico para aquellos que buscan hacer de Estados Unidos el líder indiscutible en la minería de la criptomoneda más grande del mundo.

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