En el centro del ecosistema de las criptomonedas, parte de la atención de los inversores se está volviendo a enfocar en Ethereum (ETH), algo que no se veía desde la transición a The Merge, en español “La Fusión”, que fue la importante actualización de la red Ethereum de 2022, que pasó de la prueba de trabajo (PoW, «por sus siglas en inglés»), a la eficiente prueba de participación (PoS, «por sus siglas en inglés»).
De hecho, ahora mismo mientras el mercado global observa con cautela las tensiones geopolíticas y los nuevos aranceles comerciales del 25 % que impone Estados Unidos contra países que comercien con Irán, lo que podría incluir a China, (algo que podría desencadenar caídas en el criptomercado), lo cierto es que la segunda criptomoneda más grande del mundo ha decidido ignorar el ruido macroeconómico.
Al momento de escribir este artículo, ETH cotiza en 3.365,37 dólares, de acuerdo a CoinGecko, marcando un ascenso del 5.76% en las últimas 24 horas y consolidando una capitalización de mercado que ya supera los 406 mil millones de dólares.
Sin embargo, detrás de las velas verdes en los gráficos de precios, se gesta un movimiento institucional sin precedentes liderado por la firma BitMine Immersion Technologies Inc, que está dirigida por el influyente estratega Tom Lee.
BitMine, que es vista como el Strategy de Ethereum, no solo está comprando ETH, sino que está ejecutando una estrategia de “absorción de suministro” que podría cambiar para siempre la dinámica de liquidez de la red, con el objetivo de impulsar su precio a largo plazo.
Este miércoles, los ojos de la industria estaban puestos en el hotel Wynn de Las Vegas, ya que allí los accionistas de BitMine han estado votando a una propuesta histórica, sobre una emisión masiva de acciones (un aumento de 1:10 en el capital autorizado) destinada exclusivamente a financiar compras adicionales de ETH.
La meta de la compañía es tan ambiciosa como disruptiva, porque busca alcanzar la propiedad del 5% de todo el suministro circulante de ETH, como lo explicó Lee, en un video para los accionistas de BitMine.
Con 4.16 millones de tokens ya en su tesorería (aproximadamente el 3.45% del suministro), BitMine necesita adquirir cerca de 6.000 millones de dólares adicionales a precios actuales para completar su visión, bautizada internamente como “The Alchemy of 5%”.
Lo que diferencia a esta estrategia de cualquier otra compra corporativa es el compromiso con el staking, ya que BitMine no planea dejar sus activos inactivos; a través de su infraestructura MAVAN (Made in America Validator Network), la empresa ya está generando flujos de caja millonarios al validar transacciones en la red.
Al retirar millones de ETH del mercado abierto para “bloquearlos” en staking, BitMine está creando un choque de oferta, con menos ETH disponible para la venta, sumado a un comprador “insensible al precio” que compra con el capital de sus accionistas, es la receta perfecta para una tendencia alcista prolongada que, según Standard Chartered, podría llevar el activo a niveles insospechados para 2030.
A pesar del protagonismo de Ethereum, el “Rey de las Criptomonedas” no se ha quedado atrás. Bitcoin (BTC) ha logrado romper hoy la barrera psicológica de los 95.000 dólares, impulsado por una entrada neta de más de 753 millones de dólares en sus ETFs al contado.
Este repunte ha tenido un efecto colateral devastador para los especuladores bajistas, tras una jornada que los analistas ya califican como una “sangría de shorts”, se liquidaron posiciones vendidas por un valor de 589 millones de dólares.
La resistencia en los 95.700 dólares parece haber cedido, y con un Índice de Fuerza Relativa (RSI) que rompe los 60 puntos, el sentimiento del mercado ha pasado de la neutralidad al optimismo agresivo, para llevar el precio de BTC por encima de los 97.000 dólares al momento de redactar esta nota.
Los inversores institucionales parecen ver en BTC un refugio contra la inflación de diciembre (0.3%), prefiriendo la escasez digital sobre los índices bursátiles tradicionales como el S&P 500 y el Nasdaq, que cerraron en rojo.

No se puede explicar el auge actual sin mencionar el progreso en el Capitolio, gracias a que la Ley de Claridad de Activos Digitales (Ley CLARITY) está avanzando en el Senado estadounidense, prometiendo finalmente una línea divisoria clara entre lo que es una mercancía digital y lo que es un valor.
Para Ethereum, esto es vital, ya que la Ley CLARITY busca proteger la autocustodia y definir a los activos auxiliares, lo que eliminaría la amenaza de que la SEC clasifique a ETH como un valor (security). Este marco legal está abriendo las puertas a bancos y fondos de pensiones que, hasta ahora, se mantenían al margen por miedo a la ambigüedad normativa.
En lo que respecta a las altcoins más destacadas de la jornada de este miércoles, Dash (DASH) e Internet Computer (ICP), fueron las estrellas sorpresa de la jornada, con aumentos de hasta el 33% y 29% respectivamente.
DASH está recuperando terreno como activo de privacidad en un entorno de tensiones geopolíticas, mientras que por su parte ICP se beneficia de nuevas propuestas deflacionarias en su gobernanza.
Otras altcoins clave del mercado como Solana (SOL) y XRP (XRP), continuaron recibiendo flujos constantes en sus respectivos ETFs, con XRP mostrando una resiliencia notable ante los rumores de que la nueva administración de la SEC podría retirar litigios pasados.
El mercado de criptomonedas da señales que ha entrado en una fase de madurez institucional acelerada, al no depender únicamente del “hype” minorista, porque ahora la influencia de las tesorerías corporativas como la de BitMine que tratan a Ethereum como el nuevo activo de reserva mundial, están marcando la pauta en el precio de los activos digitales.
Si la votación en Las Vegas resulta favorable para Lee y su equipo, Ethereum no solo habrá superado un nivel de precio, sino que habrá iniciado una nueva era de escasez programada institucionalmente, que junto a la aprobación de la Ley CLARITY, podría ser el disparador que el mercado espera para buscar nuevos máximos comenzando el 2026.
Por ahora, el soporte de ETH en los 3.200 dólares parece ser el suelo de hierro sobre el cual ETH planea construir su camino hacia los 4.000 dólares antes de que termine el trimestre.

