El BCE avanza hacia el Euro Digital con miras a un posible lanzamiento en 2029

El BCE avanza hacia el Euro Digital con miras a un posible lanzamiento en 2029

Este jueves, el Banco Central Europeo (BCE), a través de un comunicado dijo que ha dado un paso decisivo hacia la era del dinero digital, anunciando que el Consejo de Gobierno del BCE comunicó el éxito de la fase de preparación del proyecto del Euro Digital, por lo que se ha confirmado su decisión de pasar a la siguiente etapa su implementación.

La decisión del Consejo de Gobierno del BCE, sitúa a la Eurozona en la vanguardia de la innovación financiera global y proyecta una fecha clave en el horizonte, al señalar que el Eurosistema debería estar preparado para una posible primera emisión del Euro Digital en 2029.

La fase preparatoria, había sido iniciada en noviembre de 2023, la cual sirvió para sentar las bases técnicas y conceptuales para la emisión de la Moneda Digital de Banco Central (CBDC, «por sus siglas en inglés») de la Eurozona.

El anuncio de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, refleja un compromiso con la modernización de la moneda común y una respuesta estratégica a la evolución de los hábitos de pago, donde las transacciones digitales continúan ganando terreno frente al efectivo.

Lagarde, afirmó que “el euro, nuestra moneda común, es un símbolo de la confianza en la unidad europea” y añadió: “Trabajamos para que su forma más tangible —el efectivo en euros— se adecúe al futuro, rediseñando y modernizando nuestros billetes y preparándonos para la emisión del efectivo digital”.

 

Lagarde lo tiene claro, la emisión de la CBDC del Euro Digital es clave dentro de los planes del BCE, y en una publicación de la cuenta del BCE en la red social X, señaló: “El euro digital avanza. Complementará el efectivo y extenderá sus beneficios a los pagos digitales”.

El calendario previsto por el BCE es ambicioso, pero prudente, ya que la preparación técnica y operativa se mantendrá alineada con el proceso legislativo en curso en la Unión Europea. La fecha de 2029 se materializará bajo la premisa de que los colegisladores europeos adopten el reglamento que regirá la instauración del Euro Digital en 2026.

De ser así, se iniciaría un ejercicio piloto y operaciones iniciales a mediados de 2027. Es crucial recordar que la decisión final sobre la emisión y su fecha se tomará únicamente después de que se haya aprobado el marco legal.

Pero antes, de ello, el Eurosistema ha delineado tres pilares fundamentales en esta nueva fase de trabajo: 1) La preparación técnica, que implica desarrollar los fundamentos del sistema, incluida la configuración inicial y un proyecto piloto a gran escala.

2) Luego, la participación del mercado, que busca la colaboración activa con proveedores de servicios de pago, comerciantes y consumidores para definir el código normativo y realizar pruebas exhaustivas.

3) Y como último pilar, el apoyo al proceso legislativo, que busca continuar asesorando técnicamente a los legisladores de la UE para asegurar un marco legal robusto y adecuado para la puesta en marcha de la CBDC de Europa.

Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE y presidente del Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre un Euro Digital, enfatizó que este no es solo un proyecto tecnológico, sino un esfuerzo colectivo para asegurar el futuro del sistema monetario europeo.

Cipollone, declaró: “Un euro digital permitirá a los ciudadanos disfrutar de las ventajas del efectivo también en la era digital. Reforzará así la resiliencia del panorama de pagos en Europa, reducirá los costes para los comerciantes y creará una plataforma para que las empresas privadas innoven, crezcan y compitan”.

De allí que, el Euro Digital se presenta como un instrumento para mejorar la resiliencia del panorama de pagos, reducir costes para los comerciantes y crear una plataforma para que las empresas privadas puedan innovar y competir.

Ahora bien, la iniciativa del BCE no es un hecho aislado. Se inscribe en una tendencia global de bancos centrales que exploran o ya han lanzado sus propias CBDC, como una forma de copiar lo mejor de las criptomonedas privadas como Bitcoin (BTC), Ethereum (ETH) y las stablecoins para no perder el control del uso del dinero fiduciario que está en manos de los ciudadanos.

Es por ello, que las CBDCs son la forma digital de la moneda fiduciaria de un país o una región, emitida y respaldada directamente por el banco central de dicha jurisdicción, lo que en esencia, las define como dinero fiduciario del banco central (como el efectivo o las reservas bancarias), pero en formato digital, que seguirá sujeto a la expansión cuantitativa (QE, «por sus siglas en inglés») de siempre.

Para entenderlo mejor, es importante diferenciar la CBDC de otros tipos de dinero digital que existen en la actualidad como el dinero electrónico de bancos comerciales, que poseen los cuentahabientes en su cuenta corriente, lo que se convierte en un pasivo de estos bancos comerciales. Por lo tanto, son dinero digital, pero no emitido directamente por el BCE.

Tampoco son como las criptomonedas privadas (como Bitcoin) a las que tratan de imitar, ya que son activos descentralizados que no tienen respaldo ni garantía de un banco central y que dependen de la criptografía y la tecnología de registro distribuido (DLT, «por sus siglas en inglés») que es otra forma de llamar a la tecnología Blockchain.

Asimismo, son diferentes a las stablecoins como Tether (USD₮) o USDC (USDC), porque son activos digitales cuyo valor está anclado a una moneda fiduciaria (como el dólar estadounidense o el euro) o incluso al valor del oro, pero son emitidas por entidades privadas y no por el BCE o cualquier otro banco central.

En consecuencia, la CBDC que funcionará como el Euro Digital, en cambio, sería un pasivo del Eurosistema, proporcionando el mismo nivel de seguridad y confianza que el efectivo físico que es emitido en billetes y monedas.

 

En una publicación de la red social X, el BCE dijo: “La zona euro avanza hacia la siguiente fase del proyecto del euro digital para garantizar su preparación técnica. Si la legislación sobre el euro digital se aprueba en 2026, podría iniciarse un programa piloto en 2027, con la posible emisión de un euro digital en 2029”.

Según lo que el BCE argumenta, es que el Euro Digital es necesario por múltiples razones que abordan desafíos actuales y futuros en el ecosistema de pagos, buscando la manera de justificar la emisión de esta CBDC en la euro zona.

Supuestamente, su emisión busca preservar la Soberanía Monetaria del Espacio Económico Europeo (EEE), ya que en un mundo dominado por los gigantes tecnológicos globales y la proliferación de métodos de pago privados (y potencialmente divisas digitales extranjeras), una CBDC basada en el euro garantiza que el dinero de referencia para los pagos minoristas en la Eurozona siga siendo el euro, preservando así la autonomía de Europa sobre su propia moneda.

También porque fomentaría la Competencia e Innovación en la región, porque podría impulsar una mayor competencia en el mercado de pagos, ya que al ser una plataforma abierta y estandarizada, permitiría a los proveedores de servicios de pago (PSP) expandir su alcance y ofrecer soluciones más eficientes a nivel paneuropeo, sin depender exclusivamente de las redes de pago existentes.

De igual modo, aumentaría la inclusión y la resiliencia, porque el Euro Digital está diseñado para ser accesible y fácil de usar para todos los ciudadanos y comerciantes, incluyendo a los segmentos más vulnerables.

Además, su disponibilidad sin conexión a internet garantizaría su uso incluso en situaciones de fallo de red, crisis energética o conflictos, fortaleciendo la resiliencia del sistema de pagos basado en esta CBDC.

Y por último, garantizará la privacidad de las compras, que es un punto medular en su diseño, por lo que el BCE se ha comprometido a que el Euro Digital ofrezca un nivel de privacidad equiparable al efectivo para las transacciones fuera de línea, asegurando que el Eurosistema no tendría acceso a los datos personales de los usuarios.

En el camino hacia futuro de Europa, el Euro Digital está claramente trazado. Aunque la luz verde definitiva depende del proceso legislativo, Europa ha marcado el 2029 como el año en que su moneda común podría tomar una nueva forma digital, asegurando su relevancia y resiliencia en el futuro de los pagos.

Por lo pronto, el mundo financiero estará atento a cada avance de la Eurozona en esta histórica transformación monetaria, para tomar nota de las posibles ventajas que esta decisión genere de cara a los ciudadanos.

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