La expansión de blockchain en los mercados financieros está obligando a los bancos centrales a replantear sus infraestructuras de pagos. Denis Beau, primer subgobernador del Banco de Francia, considera que la tokenización puede aportar eficiencia, pero advierte de la necesidad de preservar la estabilidad monetaria, la seguridad de las liquidaciones y el control estratégico sobre los sistemas que sostienen al euro.
La transformación de los pagos internacionales y el crecimiento de las infraestructuras financieras basadas en blockchain han abierto un debate que va más allá de la innovación tecnológica. Para los bancos centrales europeos, la cuestión ya no consiste únicamente en determinar si los activos tokenizados pueden negociarse de forma más rápida, sino en garantizar que el dinero utilizado para liquidar esas operaciones conserve las propiedades de seguridad y confianza del sistema monetario.
Denis Beau, primer subgobernador del Banco de Francia, ha defendido la necesidad de adaptar las infraestructuras de pagos a esta nueva realidad sin renunciar a las funciones fundamentales de los bancos centrales.
Su posición aparece recogida en una intervención publicada el 3 de noviembre de 2026 por el Banco de Pagos Internacionales (BIS), bajo el título Payments in a fragmenting world – sovereignty, strategy and system design. El discurso fue pronunciado originalmente el 21 de octubre durante una conferencia sobre pagos organizada por el Banco de la Reserva de Sudáfrica en Pretoria.
El mensaje central es que la tokenización puede transformar los mecanismos de compensación y liquidación, pero su desarrollo no debe comprometer la estabilidad financiera ni la autonomía de las infraestructuras monetarias europeas.
Blockchain cambia la infraestructura, no las responsabilidades de los bancos centrales
La tecnología de registro distribuido, conocida como DLT, permite representar y transferir determinados activos mediante registros digitales compartidos.
Su aplicación en los mercados financieros puede facilitar la automatización de procesos, reducir algunas tareas de conciliación y conectar operaciones que actualmente dependen de diferentes sistemas.
Sin embargo, esas posibilidades también plantean nuevos desafíos.
La emisión de un activo tokenizado no resuelve por sí sola cómo se realiza su pago, qué entidad garantiza la liquidación o quién asume la responsabilidad cuando se produce una incidencia operativa.
Para Beau, la respuesta de los bancos centrales debe centrarse en adaptar la forma en que cumplen sus funciones, manteniendo sus objetivos tradicionales de seguridad, eficiencia y estabilidad.
Este planteamiento supone reconocer el potencial de blockchain sin considerar que la tecnología pueda sustituir automáticamente las garantías institucionales que sostienen el sistema financiero.
La cuestión resulta especialmente relevante en los pagos mayoristas, donde bancos y otras entidades financieras liquidan operaciones de elevado valor.
En este ámbito, la utilización de dinero del banco central constituye una pieza esencial para reducir los riesgos asociados a la liquidación.
La soberanía monetaria entra en el debate sobre la tokenización
Uno de los aspectos destacados por el representante del Banco de Francia es la necesidad de conservar el control estratégico sobre el funcionamiento y la evolución de las infraestructuras de pagos del euro.
La preocupación está relacionada con un entorno internacional en el que la innovación financiera convive con tensiones geopolíticas, cambios en los servicios de compensación y nuevas formas de dinero digital.
La aparición de redes privadas de liquidación, depósitos bancarios tokenizados y stablecoins introduce alternativas tecnológicas que pueden competir o colaborar con los sistemas tradicionales.
No obstante, estos instrumentos presentan características diferentes.
Una stablecoin emitida por una empresa privada depende de la estructura jurídica, las reservas y los mecanismos de reembolso de su emisor.
Un depósito bancario tokenizado representa una obligación de la entidad de crédito correspondiente.
El dinero del banco central, en cambio, constituye una obligación directa de la autoridad monetaria.
Estas diferencias son fundamentales cuando se trata de liquidar operaciones financieras y evaluar el riesgo de contraparte.
La transformación digital del sistema de pagos europeo exige, por tanto, decidir qué papel desempeñará cada forma de dinero y bajo qué condiciones podrá utilizarse.
Pontes representa un paso concreto del Eurosistema
El debate planteado por el Banco de Francia coincide con el desarrollo de nuevas infraestructuras europeas para conectar los mercados tokenizados con el dinero del banco central.
El 21 de septiembre de 2026, el Banco Central Europeo anunció el lanzamiento de Pontes, una solución del Eurosistema diseñada para permitir la liquidación de operaciones mayoristas con activos tokenizados utilizando dinero del banco central.
La iniciativa constituye uno de los primeros pasos prácticos de la estrategia europea para adaptar sus servicios monetarios a los mercados basados en tecnología de registro distribuido.
Su objetivo es facilitar que las entidades participantes puedan realizar operaciones con instrumentos financieros tokenizados sin depender exclusivamente de mecanismos privados de pago.
Esta característica resulta importante porque la liquidación de una transacción no se limita a transferir un token de una dirección digital a otra.
También requiere asegurar que el comprador entregue los fondos correspondientes y que el vendedor transfiera efectivamente el activo acordado.
Cuando ambas operaciones están coordinadas, puede reducirse el riesgo de que una de las partes cumpla su obligación mientras la otra no lo hace.
El uso de dinero del banco central en estos procedimientos pretende mantener las garantías monetarias tradicionales dentro de nuevas arquitecturas tecnológicas.
El verdadero desafío está en conectar sistemas diferentes
Una de las principales dificultades de la tokenización institucional es la coexistencia de múltiples infraestructuras.
Los bancos, depositarios, cámaras de compensación y operadores de mercado utilizan sistemas tecnológicos y procedimientos jurídicos que no siempre son compatibles.
La incorporación de redes blockchain añade nuevas posibilidades, pero también aumenta la necesidad de interoperabilidad.
Para que un mercado tokenizado funcione de forma eficiente, no basta con que sus participantes utilicen una misma tecnología.
Es necesario coordinar la identificación de las entidades, el reconocimiento de los derechos sobre los activos, la disponibilidad de fondos y los procedimientos de resolución de incidencias.
También deben establecerse mecanismos de supervisión y continuidad operativa.
Una infraestructura capaz de procesar transacciones durante las 24 horas puede ofrecer ventajas, pero exige controles adecuados sobre la liquidez, los riesgos tecnológicos y la disponibilidad de los participantes.
En este contexto, la evolución de los sistemas europeos apunta hacia una integración gradual de las tecnologías digitales con las infraestructuras financieras existentes.
Los pagos internacionales también están cambiando
La reflexión del Banco de Francia se produce mientras otras organizaciones financieras internacionales desarrollan iniciativas relacionadas con la transferencia de valor tokenizado.
Swift, la red de mensajería financiera utilizada por miles de entidades, anunció en julio de 2026 que su infraestructura de registro compartido basada en blockchain estaba preparada para una primera fase de utilización.
La organización señaló que 17 bancos de seis continentes se disponían a participar en pruebas de transacciones con depósitos tokenizados para facilitar pagos transfronterizos durante las 24 horas.
Este proyecto y las iniciativas del Eurosistema responden a necesidades relacionadas, aunque sus modelos tecnológicos e institucionales son diferentes.
En ambos casos se busca reducir determinadas fricciones de los pagos internacionales, especialmente las derivadas de la coordinación entre bancos, monedas y sistemas de liquidación.
La evolución de estas iniciativas muestra que blockchain está dejando de ser exclusivamente un ámbito de experimentación vinculado a las criptomonedas.
Su aplicación se está extendiendo a procesos fundamentales de la infraestructura financiera regulada.
Sin embargo, los anuncios de desarrollo y las pruebas piloto no deben confundirse con una adopción generalizada ni con resultados operativos demostrados a gran escala.
Innovación financiera sin perder estabilidad
El planteamiento defendido por Denis Beau introduce una distinción importante entre modernizar las herramientas y modificar los objetivos de la política monetaria.
Los bancos centrales pueden adoptar nuevas tecnologías para prestar sus servicios, pero siguen siendo responsables de contribuir a la seguridad de los sistemas de pago y de preservar la confianza en el dinero.
La tokenización abre oportunidades para mejorar determinados procesos financieros, aunque también obliga a revisar las dependencias tecnológicas, los mecanismos de gobernanza y los riesgos operativos.
Por ello, la discusión sobre el futuro de los pagos digitales no puede limitarse a comparar velocidades de procesamiento o costes de transacción.
Debe incorporar cuestiones relacionadas con la soberanía monetaria, la protección de las infraestructuras críticas y el reconocimiento jurídico de los instrumentos utilizados.
La creciente presencia de stablecoins, depósitos tokenizados y plataformas blockchain plantea además la necesidad de establecer mecanismos de convivencia entre distintas formas de dinero.
El desafío consiste en aprovechar las ventajas de la innovación sin generar una fragmentación que dificulte la liquidación de operaciones o incremente los riesgos para las entidades participantes.
Europa busca construir su propia infraestructura financiera digital
La posición del Banco de Francia refleja una tendencia cada vez más visible entre las autoridades monetarias europeas.
La tokenización ya no se contempla únicamente como una innovación que deba observarse desde fuera del sistema financiero tradicional.
Los bancos centrales están comenzando a desarrollar herramientas que les permitan participar directamente en su evolución.
Pontes representa una aplicación concreta de esa estrategia, mientras otros proyectos internacionales exploran modelos de interoperabilidad y pagos transfronterizos con dinero tokenizado.
La principal incógnita es cómo evolucionará la relación entre estas infraestructuras y los instrumentos privados que están apareciendo en el mercado.
El resultado dependerá de factores tecnológicos, regulatorios y económicos, pero también de la capacidad de los participantes para construir sistemas compatibles y seguros.
La transformación de los pagos europeos no consistirá simplemente en incorporar blockchain. Su alcance real dependerá de que la innovación permita mejorar la infraestructura financiera sin debilitar las garantías que sostienen la confianza en el euro.
Fuentes
Las siguientes referencias quedan fuera del cuerpo del artículo para facilitar su publicación.

