El panorama de la seguridad digital en los Estados Unidos ha cruzado un umbral histórico y alarmante, ya que de acuerdo a los datos del informe recién publicado Internet Crime Report 2025 del FBI, las pérdidas por ciberdelitos no solo han aumentado sino que han mutado, impulsadas por una combinación letal de euforia en los mercados de criptomonedas y la sofisticación sin precedentes de la Inteligencia Artificial (IA).
El informe publicado este lunes, señala que por primera vez, el Centro de Denuncias de Delitos en Internet (IC3) superó la barrera del millón de quejas anuales, registrando un total de 1.008.597 denuncias.
Sin embargo, la cifra que ha dejado helados a los analistas de ciberseguridad es el impacto económico en los estadounidenses y sus empresas de ese país, ya que da cuenta de unos 20.9 mil millones de dólares en pérdidas totales, un incremento del 26% respecto al año anterior.
Si hay un protagonista absoluto en este informe, son los activos digitales. Y es que, las criptomonedas han pasado de ser una herramienta alternativa a convertirse en el motor principal del fraude en el país.
En 2025, los estadounidenses perdieron la cifra récord de 11.370 millones de dólares en esquemas relacionados con cripto, lo que representa más de la mitad de todos los daños económicos reportados al FBI.
Los analistas en ciberseguridad destacan que, aunque el volumen de denuncias creció un 21%, el valor de lo robado aumentó a un ritmo mayor, lo que sugiere que los delincuentes están apuntando a objetivos cada vez “más grandes”.
De hecho, las estafas de inversión —específicamente aquellas que prometen retornos astronómicos en Bitcoin ($BTC) o Ether ($ETH) de Ethereum— dominan este apartado con 7.200 millones de dólares en pérdidas.
Este reporte de 2025 pasará a la historia por ser el primero en dedicar una sección exclusiva a la Inteligencia Artificial (IA), pues los datos son claros con un total de 22.364 quejas y pérdidas por 893 millones de dólares directamente atribuidas a herramientas de IA generativa.
The FBI’s 2025 Internet Crime Report shows that Cyber-related crimes cost Americans nearly $21 billion in 2025. Last year, IC3 received more than 1 million complaints, with about 45% of those involving cyber-enabled fraud or scams, accounting for 85% of the reported losses.
The… pic.twitter.com/U5YmqRs7Xt
— FBI (@FBI) April 6, 2026
El informe que fue brevemente tendencia en la red social X, apunta a que los delincuentes ya no se limitan a correos electrónicos con mala ortografía, porque ahora utilizan deepfakes de video para suplantar a celebridades como Elon Musk en transmisiones falsas de YouTube, o clonación de voz para simular emergencias familiares.
La IA ha permitido que la ingeniería social —el arte de engañar a las personas— se ejecute a una escala industrial, eliminando las barreras geográficas, las del idioma e incluso la barrera de la sospecha inicial.
A pesar de que la imagen del inversor cripto, es casi siempre asociada con un joven (casi siempre Hipster) experto en tecnología, el informe revela una realidad demográfica devastadora, que simplemente los adultos mayores son las víctimas más lucrativas para las redes criminales.
Las personas de 60 años o más reportaron pérdidas por 7.7 mil millones de dólares, de los cuales 4.430 millones de dólares estuvieron vinculados a criptomonedas, lo que básicamente representa un aumento del 37% en la vulnerabilidad de este grupo.
El problema de este sector de la población, es que por su condición de poco entendimiento de este tipo de situaciones y de la tecnología subyacente en las criptomonedas, suele ser blanco de estafas de “confianza” o “romance”, donde los delincuentes dedican meses a construir una relación antes de sugerir una inversión “segura” en una plataforma de criptomonedas controlada por ellos.
De hecho, el mapa del ciberdelito en Estados Unidos sigue una lógica poblacional pero también de riqueza digital, con estados cómo California, Texas y Florida que encabezan la lista con la mayor cantidad de víctimas y pérdidas.
Tan solo en California, las pérdidas superaron los 2.000 millones de dólares, consolidándose como el epicentro de la actividad fraudulenta. No obstante, también existen otras tácticas emergentes, entre las cuales el FBI destaca:
1) Estafas de Recuperación: Víctimas que ya perdieron dinero son contactadas por supuestos «agentes de recuperación» o “hackers éticos” que prometen devolverles sus fondos a cambio de una comisión, robándoles por segunda vez.
2) Quioscos y Cajeros Cripto: El uso de cajeros físicos para depositar efectivo que se convierte instantáneamente en cripto inrastreable ha crecido exponencialmente, con más de 12.000 denuncias vinculadas a estos dispositivos, lo que ha llevado a varios estados a prohibirlos en su jurisdicción.
Y 3) Con las stablecoins como Botín Preferido: Los criminales están optando por robar monedas estables (USDT, USDC), ya que mantienen su valor frente al dólar y son más fáciles de liquidar en mercados secundarios si no se congelan a tiempo.

Obviamente, ante este tsunami digital, el FBI así como otras autoridades en EEUU, han intensificado sus esfuerzos proactivos para detener estas amenazas crecientes que están cambiando el panorama digital delictivo.
Concretamente, iniciativas como la Operación Level Up han permitido notificar a más de 8.000 víctimas potenciales antes de que perdieran la totalidad de sus fondos, ahorrando un estimado de 500 millones de dólares en pérdidas.
Asimismo, en 2026 se lanzó la Operación Winter SHIELD, enfocada en blindar la infraestructura digital de las organizaciones frente a correos empresariales comprometidos (BEC), es por ello, que el informe del IC3 de 2025 es un recordatorio de que la tecnología avanza más rápido que la legislación o la precaución pública.
Las transacciones cripto, por su naturaleza irreversible y transfronteriza, siguen siendo en parte, una pequeña sede del “salvaje oeste” del sistema financiero, por lo que la recomendación del FBI y de los expertos del sector es unánime: desconfiar de cualquier contacto no solicitado, verificar las plataformas de inversión en sitios oficiales y, sobre todo, entender que en el mundo digital se debe respetar la premisa: “si algo suena demasiado bueno para ser cierto (especialmente si involucra cripto e IA), casi con total seguridad es una estafa”.

