Las stablecoins buscan abrirse paso en la financiación del comercio exterior de América Latina

Las stablecoins buscan abrirse paso en la financiación del comercio exterior de América Latina

La fintech peruana Linka utiliza USDT como infraestructura de liquidez para pagos internacionales y financiación comercial, en un mercado donde el acceso al crédito, los costes bancarios y los plazos de liquidación siguen condicionando a importadores y exportadores.

El uso de stablecoins en América Latina comienza a extenderse más allá de las transferencias internacionales y la compraventa de activos digitales. Su incorporación a los servicios de financiación del comercio exterior abre una nueva vía para empresas que necesitan pagar proveedores, gestionar distintas monedas y mantener liquidez mientras sus mercancías atraviesan fronteras.

La fintech peruana Linka es una de las compañías que está desarrollando servicios en este ámbito, combinando financiación comercial, pagos transfronterizos y operaciones de conversión entre monedas tradicionales y stablecoins.

El objetivo es abordar algunas de las fricciones que afectan a las empresas importadoras y exportadoras, especialmente aquellas que deben adelantar fondos para adquirir mercancías antes de recibir los ingresos correspondientes a su comercialización.

La propuesta llega en un contexto de importantes necesidades de financiación. Según el Banco Asiático de Desarrollo (ADB), la brecha mundial de financiación del comercio se situó en aproximadamente 2,5 billones de dólares en 2025, una magnitud equivalente a cerca del 10 % del comercio global.

Esta cifra refleja la dimensión de las necesidades de financiación comercial no atendidas, aunque no significa que todas esas operaciones puedan financiarse mediante stablecoins.

El problema de liquidez que condiciona al comercio internacional

El trade finance, o financiación del comercio exterior, comprende los instrumentos que permiten a las empresas financiar operaciones de importación y exportación y gestionar determinados riesgos asociados al pago y la entrega de mercancías.

Su función responde a una dificultad habitual en las relaciones comerciales internacionales: el proveedor quiere asegurarse el cobro antes de enviar sus productos, mientras que el comprador necesita recibirlos y comercializarlos antes de comprometer toda su liquidez.

Entre la orden de compra, el transporte, los trámites aduaneros y el cobro final pueden transcurrir semanas o meses.

Durante ese periodo, las empresas deben disponer de capital suficiente para mantener sus operaciones, afrontar nuevos pedidos y atender sus obligaciones financieras.

Los mecanismos tradicionales de financiación comercial incluyen cartas de crédito, garantías bancarias y otras modalidades de crédito vinculadas a operaciones específicas.

Sin embargo, estos instrumentos pueden implicar procesos documentales complejos, exigencias de garantías, comisiones y la participación de distintas entidades financieras.

Estas condiciones resultan especialmente relevantes para pequeñas y medianas empresas que realizan operaciones internacionales recurrentes.

Perú refleja la importancia creciente de la financiación comercial

El mercado peruano constituye un ejemplo de la magnitud que han adquirido las necesidades financieras asociadas al comercio exterior latinoamericano.

De acuerdo con las cifras del Banco Central de Reserva del Perú recogidas en la documentación facilitada por Linka, las exportaciones tradicionales del país alcanzaron los 69.428 millones de dólares en 2025, un incremento del 24,6 %.

Las exportaciones no tradicionales sumaron 23.405 millones de dólares, con un crecimiento del 14,4 %, mientras que las importaciones llegaron a 58.505 millones de dólares, un 12,3 % más que el año anterior.

Detrás de estas operaciones existen empresas que deben financiar compras de maquinaria, insumos industriales, bienes de consumo y procesos de producción destinados a mercados internacionales.

En sectores como la agroindustria, la pesca o la manufactura, el desfase entre los gastos de producción y la recepción del pago puede generar importantes necesidades de capital circulante.

La financiación comercial permite atender parte de estas necesidades, aunque su disponibilidad depende de factores como el historial crediticio, las garantías y las características de cada operación.

Linka incorpora USDT a su infraestructura de financiación y pagos

La fintech Linka plantea una combinación de servicios financieros tradicionales e infraestructura basada en stablecoins para atender operaciones internacionales.

Su oferta incluye financiación comercial para importadores y exportadores, pagos transfronterizos y una mesa OTC destinada a operaciones de conversión de importes elevados entre dinero fiduciario y activos digitales.

Según la empresa, USDT forma parte de la infraestructura de liquidez utilizada para estas operaciones.

La utilización de una stablecoin vinculada al dólar puede facilitar la transferencia de valor entre participantes que operan en distintos países y monedas, especialmente cuando se integra con proveedores de liquidez y mecanismos de conversión a moneda local.

Sin embargo, conviene distinguir dos procesos diferentes.

Por un lado, la transferencia de fondos mediante stablecoins puede reducir determinados tiempos de liquidación y facilitar la disponibilidad del dinero.

Por otro, la concesión de financiación comercial continúa requiriendo evaluar el riesgo del cliente, la operación y las condiciones de devolución.

Una liquidación más rápida no elimina el riesgo de impago ni sustituye los procedimientos de análisis crediticio.

«En el comercio entre Perú y China, la velocidad y la certeza del pago son hoy tan importantes como el precio de la mercadería», afirmó Víctor Egoávil, CEO de Linka.

La compañía identifica precisamente el corredor comercial entre Perú y China como uno de los ámbitos donde estas soluciones pueden resultar relevantes.

Pagos internacionales y financiación no son lo mismo

La integración de stablecoins en servicios financieros empresariales puede aportar ventajas operativas, pero no debe confundirse con una transformación automática de las condiciones de acceso al crédito.

Linka afirma que su infraestructura permite realizar determinados pagos internacionales en menos de 24 horas y disponer de comisiones visibles.

También ofrece servicios de conversión OTC y financiación de operaciones comerciales.

Estas funcionalidades pueden complementarse, pero responden a necesidades distintas.

Un importador puede utilizar un servicio de pagos para transferir fondos a su proveedor sin solicitar financiación. En cambio, cuando necesita capital para adquirir mercancías, debe acceder a un producto financiero sujeto a evaluación y condiciones específicas.

De forma similar, un exportador puede necesitar adelantar el cobro de una operación o convertir fondos recibidos del exterior.

La tecnología utilizada para mover el dinero puede mejorar la eficiencia del proceso, pero el riesgo financiero asociado a cada operación continúa existiendo.

El papel de las stablecoins en las relaciones comerciales internacionales

La incorporación de stablecoins al comercio internacional forma parte de una tendencia más amplia hacia infraestructuras financieras que permiten transferir valor fuera de los horarios y circuitos habituales de la banca corresponsal.

Su disponibilidad continua y la posibilidad de operar entre diferentes jurisdicciones explican parte del interés empresarial.

No obstante, estas soluciones también presentan riesgos que deben evaluarse.

La estabilidad de una stablecoin depende de su emisor, sus reservas y sus mecanismos de reembolso. A ello se añaden los riesgos operativos, tecnológicos, de custodia y de cumplimiento normativo.

Las empresas que utilizan estos instrumentos deben considerar igualmente los requisitos de identificación de clientes, prevención del blanqueo de capitales y regulación aplicable en cada jurisdicción.

Además, la velocidad de una transferencia en blockchain no garantiza que el destinatario pueda disponer inmediatamente del importe en su moneda local.

Ese resultado depende de la liquidez disponible, los intermediarios utilizados y las condiciones de conversión.

Por tanto, el valor de estas infraestructuras no reside únicamente en utilizar activos digitales, sino en su capacidad para integrarse de forma segura y eficiente en operaciones comerciales reales.

Una oportunidad para las fintech latinoamericanas

Linka, de origen peruano, señala que presta servicios en mercados como Perú, México, Chile, Colombia, Argentina, Bolivia y Honduras, además de trabajar con clientes de Estados Unidos, Europa y Asia.

Su actividad refleja el interés de determinadas fintech por conectar servicios de pagos, liquidez y financiación comercial en una misma infraestructura.

Este enfoque puede resultar especialmente atractivo para empresas que mantienen relaciones comerciales recurrentes con proveedores internacionales y necesitan gestionar distintas monedas.

Sin embargo, la expansión de estas soluciones dependerá de su capacidad para demostrar ventajas medibles frente a las alternativas existentes.

Entre los aspectos relevantes figuran el coste total de las operaciones, los tiempos efectivos de disponibilidad de fondos, las garantías exigidas, la transparencia contractual y la seguridad de los mecanismos utilizados.

La financiación comercial basada en infraestructura de activos digitales tampoco debe considerarse necesariamente una alternativa excluyente a la banca tradicional.

Ambos modelos pueden coexistir y complementarse, especialmente cuando las entidades financieras y los proveedores tecnológicos colaboran para resolver necesidades específicas de sus clientes.

El verdadero desafío es ampliar el acceso a la financiación

La brecha mundial de financiación comercial evidencia que numerosas empresas continúan encontrando dificultades para obtener los recursos necesarios para participar en el comercio internacional.

Las stablecoins pueden contribuir a mejorar determinados procesos de pago y circulación de liquidez, pero no resuelven por sí solas las limitaciones estructurales del crédito empresarial.

Para conseguir un impacto significativo será necesario combinar tecnología, evaluación de riesgos, financiación disponible y marcos regulatorios adecuados.

En ese escenario, propuestas como la de Linka muestran cómo los activos digitales están empezando a utilizarse como parte de servicios financieros vinculados a la economía productiva.

La cuestión decisiva no será cuántas operaciones utilizan stablecoins, sino si estas infraestructuras consiguen reducir costes, mejorar los plazos y facilitar financiación a empresas que realmente la necesitan.

Ese será el indicador que permita determinar hasta qué punto la innovación tecnológica está transformando el comercio exterior latinoamericano.

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