La tokenización está entrando en una etapa diferente.
Durante años, la pregunta fue si era técnicamente posible representar acciones, bonos, fondos, inmuebles o materias primas mediante blockchain.
Ahora la cuestión empieza a ser otra.
¿Qué se puede hacer con esos activos una vez que están dentro de una blockchain?
Franklin Templeton y Animoca Brands han revelado una colaboración estratégica destinada a explorar y facilitar la adopción institucional de activos del mundo real tokenizados, conocidos habitualmente como RWA.
Las dos compañías han presentado este 5 de octubre de 2026 una iniciativa conjunta alrededor del futuro de la tokenización y la convergencia entre las finanzas tradicionales y la economía onchain.
La combinación resulta especialmente interesante.
Franklin Templeton representa a una de las grandes gestoras tradicionales que más temprano apostó por blockchain.
Animoca Brands procede precisamente del extremo contrario.
Web3.
Activos digitales.
Economías tokenizadas.
Propiedad digital.
La colaboración intenta construir un puente entre ambos ecosistemas.
De TradFi a onchain
Las dos compañías parten de una tesis clara.
Las finanzas tradicionales y las finanzas descentralizadas han evolucionado durante años como sistemas prácticamente independientes.
Eso está empezando a cambiar.
La infraestructura financiera convencional incorpora blockchain.
Mientras tanto, los mercados cripto están incorporando productos regulados procedentes de las finanzas tradicionales.
Franklin Templeton y Animoca consideran que esta convergencia se encuentra cerca de un punto de inflexión.
Y los datos ayudan a explicar por qué.
Según el análisis publicado por ambas compañías, los activos del mundo real tokenizados han multiplicado aproximadamente por cinco su tamaño desde 2023 y por tres entre 2025 y 2026. Algunas previsiones sitúan este mercado en hasta 30 billones de dólares para 2033, aunque se trata de proyecciones y no de una garantía sobre su evolución futura.
Franklin Templeton ya lleva cinco años haciéndolo
Para Franklin Templeton la tokenización no es únicamente una declaración de intenciones.
Su Franklin OnChain U.S. Government Money Fund comenzó a operar en 2021 y fue el primer fondo de inversión estadounidense registrado que utilizó una blockchain pública como sistema oficial para registrar transacciones y propiedad de las participaciones.
Las participaciones están representadas mediante BENJI.
Cinco años después, el ecosistema BENJI alcanzaba 1.980 millones de dólares en activos bajo gestión a finales de abril de 2026.
El detalle realmente importante es cómo funciona.
El registro blockchain no es simplemente una copia decorativa de una base de datos tradicional.
En este caso forma parte del sistema oficial de registro.
Un token puede hacer más cosas que representar un activo
Aquí aparece uno de los argumentos centrales de la nueva colaboración.
Tokenizar no significa simplemente crear una versión digital de un activo.
Un token puede incorporar derechos y funciones.
Flujos de caja.
Voto.
Acceso.
Transferencias.
Distribuciones.
Garantías.
Restricciones.
Los smart contracts permiten automatizar parte de esos procesos.
Una participación de un fondo tradicional suele permanecer dentro de una cuenta.
Una participación tokenizada puede, dependiendo de su estructura jurídica y tecnológica, moverse entre wallets, utilizarse como garantía o interactuar con otros servicios financieros.
El activo deja de ser únicamente algo que se posee.
Puede convertirse en una pieza programable de infraestructura.
La liquidez no aparece por poner algo en blockchain
Las compañías introducen, sin embargo, una advertencia especialmente importante.
Tokenizar un activo no crea automáticamente liquidez.
Convertir un inmueble, una obra de arte o una participación empresarial en tokens no garantiza que aparezcan compradores.
Para conseguir adopción siguen siendo necesarios inversores, distribución, mercados, regulación, custodia y mecanismos de salida.
Esta distinción resulta fundamental en un sector donde durante años se ha presentado la tokenización como una solución automática para activos ilíquidos.
Blockchain puede reducir fricciones.
No puede fabricar demanda.
El dinero también se está tokenizando
La transformación tampoco afecta únicamente a los activos.
También afecta al dinero utilizado para comprarlos.
Stablecoins.
Depósitos tokenizados.
Fondos monetarios tokenizados.
Sistemas de liquidación blockchain.
La combinación de activos y dinero dentro de la misma infraestructura permite empezar a modificar procesos que tradicionalmente funcionan en sistemas separados.
Una operación puede ejecutarse.
La propiedad puede cambiar.
El pago puede producirse.
Y el registro puede actualizarse prácticamente al mismo tiempo.
Wall Street ya prepara mercados permanentes
Franklin Templeton y Animoca sitúan su colaboración dentro de un movimiento institucional mucho mayor.
DTC trabaja en infraestructura para representar valores custodiados mediante blockchain.
NYSE anunció planes para desarrollar una plataforma de valores tokenizados con negociación 24/7.
Nasdaq también avanza en el diseño de acciones tokenizadas.
Y bancos de diferentes continentes están probando depósitos tokenizados para operaciones internacionales.
El denominador común es sencillo.
El mercado financiero empieza a perder sus horarios.
Blockchain funciona continuamente.
Los activos tokenizados también pueden hacerlo.
La garantía puede seguir produciendo rentabilidad
Uno de los casos más interesantes aparece en el colateral.
Normalmente, un activo utilizado como garantía queda inmovilizado o debe convertirse previamente en efectivo.
Los activos tokenizados pueden modificar esa dinámica.
Franklin Templeton ya está experimentando con sus participaciones tokenizadas como garantía fuera de exchanges.
La gestora anunció recientemente una colaboración con Bybit mediante la cual determinados clientes institucionales pueden mantener participaciones emitidas a través de la plataforma Benji bajo custodia y utilizarlas como respaldo para obtener líneas de negociación en USDT o USDC.
El activo permanece fuera del exchange.
Continúa generando rendimiento.
Pero simultáneamente sirve como garantía.
Ese tipo de utilidad explica mucho mejor el potencial de la tokenización que simplemente colocar un activo dentro de una blockchain.
De RWA a beneficios reales
Franklin Templeton y Animoca introducen incluso un nuevo concepto.
En lugar de centrarse exclusivamente en Real-World Assets, proponen observar los Real-World Benefits.
Los beneficios reales.
La cuestión deja de ser cuántos activos están tokenizados.
Pasa a ser qué ventaja obtiene el usuario por utilizar la versión tokenizada.
Acceso.
Movilidad.
Liquidación.
Rentabilidad.
Programabilidad.
Uso como garantía.
Transferencia internacional.
Si el token no mejora ninguna de esas características, la tokenización puede terminar siendo simplemente otra capa tecnológica.
La inteligencia artificial aparece en la ecuación
La colaboración introduce además una conexión especialmente interesante con otra de las grandes transformaciones tecnológicas actuales.
Los agentes de inteligencia artificial necesitarán realizar pagos.
Comprar servicios.
Contratar capacidad informática.
Acceder a datos.
Pagar pequeñas cantidades automáticamente.
Y hacerlo potencialmente miles o millones de veces.
Los sistemas bancarios tradicionales no fueron diseñados para que software autónomo realice micropagos continuamente.
Las blockchains sí pueden ofrecer una infraestructura programable para ese tipo de operaciones.
Franklin Templeton y Animoca consideran precisamente que la convergencia entre blockchain e IA agéntica puede convertirse en uno de los grandes motores de la próxima economía digital.
El mercado asiático será especialmente importante
La elección de Animoca Brands también introduce una dimensión geográfica.
La compañía tiene sus raíces en Hong Kong y una presencia especialmente fuerte dentro del ecosistema asiático de activos digitales.
La región está avanzando rápidamente en tokenización institucional.
Singapur desarrolla desde hace años Project Guardian.
Hong Kong emitió un bono verde tokenizado gubernamental ya en 2023.
Y diferentes jurisdicciones asiáticas están creando marcos para stablecoins y activos digitales.
Para una gestora estadounidense, disponer de un socio profundamente integrado en ese ecosistema puede abrir una vía de distribución y experimentación diferente.
TradFi necesita Web3 y Web3 necesita TradFi
Quizá esta sea la lectura más interesante de la colaboración.
Las instituciones financieras tradicionales tienen activos.
Clientes.
Licencias.
Capital.
Experiencia regulatoria.
Confianza.
Las compañías Web3 tienen wallets.
Comunidades.
Infraestructura blockchain.
Mercados onchain.
Programabilidad.
Ninguno de los dos mundos posee necesariamente todas las piezas.
Franklin Templeton y Animoca están apostando por conectarlas.
La tokenización entra en su segunda fase
La primera fase consistió en demostrar que un activo podía representarse sobre blockchain.
Eso está prácticamente resuelto.
La segunda consiste en demostrar que hacerlo proporciona una ventaja suficiente para justificar el cambio de infraestructura.
Un bono tokenizado tiene que ser mejor en algo que un bono convencional.
Un fondo tokenizado debe ofrecer alguna funcionalidad adicional.
Una acción tokenizada debe resolver alguna fricción.
De lo contrario, blockchain solamente estará reproduciendo el sistema existente.
La verdadera oportunidad aparece cuando el activo puede hacer cosas que antes no podía hacer.
La tokenización dejará de ser relevante cuando podamos poner cualquier activo en blockchain. Empezará a ser realmente relevante cuando esos activos puedan moverse, generar rendimiento, servir como garantía e interactuar con otros mercados de formas que el sistema tradicional no permite.
La colaboración estratégica entre Franklin Templeton y Animoca Brands ha sido presentada públicamente este 5 de octubre de 2026 junto con una serie conjunta dedicada a la evolución de los RWA y la infraestructura financiera. Las propias compañías advierten de que el contenido refleja su visión sobre el sector y que ambas pueden obtener beneficios económicos de la relación.

