Celestia da el salto de rendimiento en su red modular que alcanza los 3 Tb/s en disponibilidad de datos

Celestia da el salto de rendimiento en su red modular que alcanza los 3 Tb/s en disponibilidad de datos

Desde la creación del ecosistema de las criptomonedas y las blockchain, esta tecnología se encuentra constantemente en una encrucijada de escalabilidad, ya que las redes electrónicas del sistema financiero tradicional evolucionaron durante años para mejorar su eficiencia y capacidad.

Aunque en líneas generales la brecha entre el TradFi y el DeFi se ha acortado significativamente, a medida que la adopción global cripto se expande, la cantidad de datos que generan las aplicaciones descentralizadas (dApps, «por su acrónimo en inglés»), las finanzas globales y los nuevos modelos de interacción impulsados por agentes de inteligencia artificial supera con creces la capacidad de las arquitecturas tradicionales.

Es por ello, que en este escenario, la modularidad se ha consolidado como el paradigma dominante para resolver los cuellos de botella históricos de las redes monolíticas y al frente de esta transformación se encuentra la red Celestia (TIA), un proyecto pionero que acaba de protagonizar un hito monumental en su infraestructura de disponibilidad de datos.

Para comprender la magnitud del reciente avance de Celestia, es necesario entender primero su arquitectura fundamental porque tradicionalmente, las blockchains como Bitcoin o Ethereum han operado bajo un diseño monolítico.

Esto significa que una sola red se encarga simultáneamente de múltiples tareas pesadas, desde la ejecución de contratos inteligentes, el procesamiento de transacciones, la llegada a un consenso sobre el orden de las operaciones hasta la garantía de que los datos estén disponibles para todos los participantes.

 


Este enfoque genera una congestión inevitable por la arquitectura planteada por lo que cuantas más aplicaciones se suman a la red, más pesado se vuelve el bloque, elevando los costos de transacción y ralentizando el sistema para el usuario final.

Pero el equipo de la red Celestia adoptó una visión radicalmente distinta al diseñar la primera red blockchain modular, que en lugar de intentar hacerlo todo, dicha red desacopla las funciones y se especializa exclusivamente en dos pilares críticos que son: el consenso y la disponibilidad de datos (Data Availability – DA).

Al delegar la ejecución de las transacciones en cadenas secundarias e independientes (como los Rollups o Capas L2), Celestia funciona como una potente capa base neutral, donde los desarrolladores pueden desplegar sus propias blockchains con la misma facilidad con la que se lanza un contrato inteligente, utilizando a Celestia como una base de datos segura, descentralizada y altamente optimizada.

De allí que, Celestia plantee dos innovaciones técnicas que sostienen este diseño de estructura modular. En primer lugar el Muestreo de Disponibilidad de Datos (DAS) que permite que los nodos ligeros de la red —dispositivos con recursos limitados— verifiquen criptográficamente que los datos de un bloque están verdaderamente disponibles sin necesidad de descargar el bloque entero. Esto preserva la descentralización sin sacrificar la seguridad.

Y el segundo pilar lo constituyen los Árboles Merkle con Espacio de Nombres (NMT), los cuales facilitan que los rollups busquen y descarguen únicamente la información que les concierne de manera altamente eficiente, evitando sobrecargas innecesarias.

Con esto en mente podemos ahora entender el gran hito logrado la semana pasada por la red Celestia Fibre que ahora alcanza los 3,07 Tb/s. El equipo de desarrollo de Celestia, liderado por ingenieros como Vlad Krinitsyn, sacudió el panorama tecnológico al anunciar los resultados de una prueba de rendimiento comparativa (benchmark) extrema para su sistema de disponibilidad de datos conocido como Fibre.

Utilizando una red experimental compuesta por 120 validadores distribuidos en máquinas AWS, Celestia Fibre logró sostener un rendimiento de 3,07 terabits por segundo (Tb/s) durante una ventana de carga completa de 143 segundos.

Para comprender la dimensión de esta cifra, que en picos de rendimiento de 30 segundos, el sistema llegó a tocar los 4,27 Tb/s, esta tasa de transferencia es suficiente teóricamente para manejar casi dos mil millones de transacciones por segundo.

Para ponerlo en perspectiva con la economía tradicional, el equipo señaló que todo el volumen de transacciones procesado por Visa a lo largo de todo un año cabría en poco más de dos minutos bajo esta capacidad de procesamiento y ya eso es monstruoso.

Alcanzar la escala de los terabits requirió superar múltiples cuellos de botella técnicos que tradicionalmente limitaban a las redes descentralizadas, realizando una optimización criptográfica con ARM NEON.

Es decir, antes de enviar un bloque de datos (blob), Fibre lo divide en fragmentos y añade datos de recuperación mediante la codificación Reed-Solomon y al reescribir los kernels vectorizados utilizando el conjunto de instrucciones NEON de los chips ARM modernos, el tiempo medio de codificación para un enorme blob de 2 GiB se desplomó de 6,8 segundos a tan solo 0,9 segundos (aproximadamente 7,5 veces más rápido).

Además, empleando la paralelización en la cadena, permitió mitigar el propio cuello de botella inicial que residía en la red esperando las confirmaciones. Para ello, los desarrolladores optimizaron la verificación reutilizando comprobaciones de firmas exitosas y ejecutándolas en paralelo.

Como resultado, la validación de propuestas de bloques pasó de demorar más de 10 segundos a completarse en 1,12 segundos. Asimismo, incorporando la infraestructura de almacenamiento en la nube el rendimiento se multiplicó exponencialmente.

Y es que, ante la imposibilidad de que los discos locales tradicionales escribieran al ritmo de la ingesta de datos, el sistema migró el almacenamiento de fragmentos hacia Amazon S3, empaquetando múltiples fragmentos por objeto y distribuyendo las escrituras de forma inteligente para evitar la degradación del rendimiento.

Aunque se trató de una prueba ejecutada en un entorno de desarrollo experimental —utilizando bloques más grandes y límites operativos superiores a los que se implementarán inicialmente en la red principal—, este hito demuestra que las limitaciones de velocidad e infraestructura que padece la tecnología de bloques actual tienen solución técnica.

Este hito de Celestia, demuestra que a medida que las finanzas globales y los pagos automatizados entre agentes de inteligencia artificial migren masivamente hacia entornos descentralizados, la demanda de espacio y velocidad de datos crecerá de manera exponencial.

Este logro destaca la importancia de la disponibilidad de datos en el ecosistema de rollups y la necesidad de infraestructuras que puedan manejar grandes volúmenes de datos de manera eficiente y segura.

Con infraestructuras como Celestia Fibre apuntando a superar los 3 Tb/s, el ecosistema cripto se prepara para soportar escenarios donde millones de agentes autónomos interactúen en tiempo real, abriendo una nueva era de escalabilidad masiva para la Web3.

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