Bancos y reguladores prueban wallets cripto preparadas para la era cuántica

Bancos y reguladores prueban wallets cripto preparadas para la era cuántica

La próxima gran amenaza para la seguridad de Bitcoin y los activos digitales puede no proceder de un ataque informático convencional.

Puede llegar de una nueva generación de ordenadores.

Bancos y reguladores financieros de Europa, Oriente Medio y Asia han comenzado a participar en un proyecto internacional destinado a probar wallets y transferencias de activos digitales resistentes a futuros ataques realizados mediante computación cuántica.

La iniciativa, impulsada por el Responsible Fintech Institute junto al proveedor de infraestructura de custodia Safeheron, traslada la denominada criptografía poscuántica desde los laboratorios hasta un entorno de pruebas diseñado específicamente para instituciones financieras.

Entre los participantes aparecen Bison Bank y DK Bank, mientras que Abu Dhabi Global Market, la Gelephu Financial Services Office de Bután y la Malta Financial Services Authority participan inicialmente como observadores regulatorios.

El objetivo no es demostrar que actualmente exista un ordenador cuántico capaz de romper la seguridad de las principales blockchains.

Precisamente se trata de prepararse antes de que eso ocurra.

El problema está en las claves criptográficas

La seguridad de una wallet depende fundamentalmente de la criptografía.

Cuando un usuario firma una transacción demuestra matemáticamente que controla la clave privada correspondiente sin necesidad de revelarla.

Ese mecanismo permite que redes blockchain puedan verificar millones de operaciones sin depender de una autoridad central.

Pero la llegada de ordenadores cuánticos suficientemente potentes podría alterar ese equilibrio.

Determinados algoritmos cuánticos tienen el potencial teórico de resolver problemas matemáticos que para los ordenadores actuales resultarían prácticamente imposibles dentro de un periodo razonable de tiempo.

Eso podría afectar a algunos sistemas de criptografía de clave pública utilizados actualmente.

El riesgo todavía no es inmediato, pero las instituciones financieras trabajan con horizontes tecnológicos mucho más largos que los usuarios particulares.

La infraestructura construida hoy puede continuar funcionando durante décadas.

Un estándar desarrollado para sobrevivir al ordenador cuántico

El proyecto utilizará ML-DSA-65, un estándar de firma digital poscuántica incluido dentro de FIPS 204 del National Institute of Standards and Technology estadounidense.

La tecnología se combinará con un protocolo MPC o computación multipartita desarrollado para el entorno institucional.

MPC permite distribuir determinadas operaciones criptográficas entre diferentes participantes de forma que ninguna parte tenga necesariamente que controlar por sí sola toda la información necesaria para ejecutar una transacción.

El piloto utilizará provisionalmente una arquitectura no custodial 2 de 2, diseñada para mantener el control institucional de las claves mientras se reduce la complejidad operativa.

Las pruebas incluirán generación de wallets y transferencias onchain sobre una red de prueba de NEAR preparada para experimentar con criptografía resistente a ataques cuánticos.

Los bancos tendrán que generar wallets poscuánticas

Aquí aparece una de las partes más interesantes del proyecto.

No se trata únicamente de ejecutar una demostración criptográfica.

Las instituciones participantes utilizarán un entorno compartido para comprobar cómo podría integrarse este tipo de tecnología dentro de operaciones financieras reales.

Eso implica crear wallets, firmar transacciones y transferir activos digitales utilizando mecanismos criptográficos diferentes a los empleados habitualmente.

También se analizarán aspectos que van más allá de la tecnología.

Interoperabilidad entre jurisdicciones.

Resiliencia operativa.

Gobernanza.

Control institucional.

Y supervisión regulatoria.

La preparación frente al riesgo cuántico deja así de ser únicamente un problema de matemáticos y criptógrafos.

Empieza a convertirse también en un problema bancario.

Los reguladores quieren entender la tecnología antes de regularla

La participación de autoridades financieras resulta especialmente significativa.

Durante la primera fase actuarán principalmente como observadores, pero posteriormente contribuirán a un grupo de trabajo centrado en gobernanza.

El modelo permite que los supervisores estudien la tecnología mientras las instituciones financieras realizan las pruebas.

Es una aproximación bastante diferente a esperar que una tecnología alcance adopción masiva para posteriormente intentar regularla.

En este caso, reguladores y entidades financieras intentan entender conjuntamente cómo debería funcionar una infraestructura de activos digitales preparada para un futuro poscuántico.

La seguridad blockchain necesita pensar a décadas vista

La computación cuántica plantea además un problema particular para los activos digitales.

Una entidad financiera puede actualizar un servidor, sustituir un algoritmo de cifrado o migrar una base de datos.

Una blockchain descentralizada necesita coordinar a miles de participantes.

Modificar determinados componentes criptográficos puede requerir cambios de protocolo, actualizaciones de wallets, migraciones de fondos y coordinación entre desarrolladores, custodios, exchanges y usuarios.

Cuanto mayor sea la adopción de una red, más compleja puede resultar esa transición.

Por eso la preparación debe comenzar mucho antes de que exista una amenaza operativa.

Hong Kong ya mira hacia 2030

La preocupación tampoco se limita a este proyecto.

La Hong Kong Monetary Authority ha establecido como objetivo que el sector bancario de Hong Kong esté preparado para afrontar riesgos relacionados con la computación cuántica en 2030.

El Bank for International Settlements también ha defendido que las instituciones financieras deberían iniciar una transición temprana, coordinada y progresiva hacia sistemas criptográficos poscuánticos.

La lógica es sencilla.

Esperar hasta que aparezca un ordenador cuántico capaz de comprometer determinados sistemas sería demasiado tarde.

El código terminará siendo abierto

El proyecto tiene otra característica especialmente relevante para la industria blockchain.

Safeheron y RFI prevén publicar un documento técnico con el diseño del protocolo, la investigación realizada y los resultados de las pruebas.

Posteriormente, la tecnología criptográfica desarrollada deberá convertirse en código abierto para facilitar auditorías independientes y permitir que otras organizaciones puedan estudiarla y construir sobre ella.

En seguridad criptográfica, esa transparencia resulta fundamental.

Un sistema no debería considerarse seguro simplemente porque su funcionamiento permanezca oculto.

Debe ser capaz de resistir el análisis público.

El riesgo cuántico puede convertirse en la próxima gran migración tecnológica

Durante los últimos años, la industria financiera ha tenido que adaptarse a cloud computing, blockchain, inteligencia artificial y activos tokenizados.

La criptografía poscuántica puede convertirse en la siguiente gran migración.

Probablemente será menos visible para los clientes.

No aparecerá necesariamente como una nueva aplicación ni como un nuevo producto financiero.

Pero puede obligar a modificar una de las capas más profundas de la infraestructura digital.

Las matemáticas que protegen el dinero.

El piloto de RFI y Safeheron todavía está en una fase inicial y no demuestra que el riesgo cuántico para las criptomonedas sea inminente.

Demuestra algo diferente.

Las instituciones financieras han decidido que esperar a que aparezca la amenaza ya no es una estrategia suficiente.

Y en seguridad, prepararse antes de necesitarlo suele ser precisamente la parte más importante.

La iniciativa fue anunciada el 24 de agosto de 2026 y este 25 de agosto continúa generando información internacional por la participación conjunta de bancos y supervisores. He utilizado como fuente principal el anuncio de Safehron y la comunicación del Responsible Fintech Institute, además de contrastarla con la información publicada hoy

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"