Mercados de predicción de EEUU bloqueados en España e Indonesia tienen el apoyo de Trump

Mercados de predicción de EEUU bloqueados en España e Indonesia tienen el apoyo de Trump

El ecosistema cripto vive una de sus transformaciones más convulsas y polarizadas, porque lo que para un sector de Wall Street y Silicon Valley representa la evolución definitiva de los instrumentos financieros basados en datos y tecnología blockchain, para gobiernos de tres continentes se ha convertido en una amenaza latente que da refugio a una actividad regulada.

Y es que para muchas autoridades los mercados predictivos son prácticamente un esquema de apuestas ilegales y especulación desregulada que opera al filo de la ley, por lo que el choque de trenes entre la innovación tecnológica y los marcos regulatorios tradicionales ha escalado a nivel de conflicto diplomático y político, con las plataformas Polymarket y Kalshi en el centro de un huracán que ya involucra directamente a la Casa Blanca.

La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), organismo dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de España, sacudió el sector al ordenar este martes de manera formal a los proveedores de servicios de internet el bloqueo precautorio del acceso a Polymarket y Kalshi.

La medida se ejecutó tras la apertura de procedimientos disciplinarios contra ambas compañías estadounidenses tras constatar que operaban en territorio español sin la autorización administrativa ni las licencias correspondientes.

Para el regulador español, el debate sobre si estos contratos constituyen derivados financieros o meros juegos de azar está zanjado, porque en España, cualquier actividad donde se crucen apuestas económicas sobre resultados futuros e inciertos se considera juego.

Al operar fuera del radar institucional, las autoridades subrayaron que estas plataformas carecen de las garantías básicas exigidas por la legislación local, tales como sistemas estrictos de verificación de identidad, mecanismos eficaces de control de acceso para menores de edad y herramientas para proteger a ciudadanos inscritos en los registros de autoexclusión de juego.

En por ello, que los sitios Web de estas plataformas de mercados predictivos, permanecerán completamente bloqueadas por un periodo estimado de tres a cuatro meses mientras concluyen las investigaciones.

Pero, eso no es todo, porque si en Europa los motivos responden a la protección del consumidor y el ordenamiento fiscal, en el sudeste asiático el detonante adquirió tintes estrictamente geopolíticos.

La semana pasada, el Ministerio de Comunicación y Asuntos Digitales de Indonesia bloqueó el acceso a Polymarket argumentando una violación directa de sus leyes locales contra las apuestas en línea. Sin embargo, la drástica acción regulatoria se aceleró tras un hecho específico como lo fue, la apertura de un mercado predictivo vinculado a la estabilidad política del país.

Polymarket permitió a usuarios globales apostar capital real sobre si el actual presidente del país, Prabowo Subianto, abandonaría su cargo de forma anticipada, lo que hizo que el mercado acumulara rápidamente miles de dólares en volumen de negociación, asignando probabilidades matemáticas a la salida del mandatario.

Por razones más que obvias, el gobierno indonesio reaccionó de forma tajante argumentando que no tolerará la especulación financiera sobre la institucionalidad del Estado, así que además del bloqueo técnico de los servidores, las agencias de inteligencia digital indonesias iniciaron un rastreo exhaustivo de todas las cuentas de redes sociales afiliadas o promotoras de la plataforma para aplicar restricciones de acceso integrales en todo su territorio.

La ofensiva coordinada de Madrid y Yakarta no es un hecho aislado, sino parte de un efecto dominó global, porque si evaluamos los bloqueos a nivel global, Polymarket arrastra restricciones de acceso en más de 30 naciones.

De hecho, en Asia, la represión es generalizada porque gigantes regionales como China y Japón, junto con Taiwán y Tailandia, ya sostienen estrictas prohibiciones contra este tipo de plataformas de mercados predictivos.

A esta lista se suma la India, cuyo gobierno avanza decididamente en la implementación técnica de bloqueos financieros y digitales contra los dominios de las plataformas estadounidenses Kalshi y Polymarket.

La mayoría de los reguladores globales argumentan que la falta de supervisión unificada facilita escenarios opacos, como el uso de información privilegiada (insider trading). Y es que, el escrutinio internacional se recrudeció tras detectarse billeteras criptográficas sospechosas que obtuvieron millonarias ganancias apostando sobre eventos geopolíticos con resultados inesperados.

Como por ejemplo, el desarrollo de la guerra de Irán y los bombardeos sobre su territorio o el caso de un soldado estadounidense acusado de lucrarse utilizando información confidencial del ejército para predecir escenarios sobre la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro.

Mientras el resto del mundo levanta murallas regulatorias, en los Estados Unidos el panorama es diametralmente opuesto debido al espaldarazo incondicional del poder ejecutivo, ya que este martes, el presidente Donald J. Trump ha salido en defensa abierta de los mercados de predicción, calificándolos como herramientas críticas para el futuro económico.

A través de su plataforma Truth Social, Trump afirmó categóricamente que es de “críticamente importante” que la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC, «por sus siglas en inglés») asuma la “autoridad exclusivasobre el sector, impidiendo que los gobernadores y fiscales estatales interfieran en su desarrollo.

Bajo mi liderazgo, estamos estableciendo ‘reglas de la carretera’ que son el Estándar de Oro para los Estados”, aseguró Trump, atacando directamente a figuras políticas como el gobernador de Minnesota, Tim Walz, o la fiscal de Nueva York, Letitia James, quienes intentan vetar o sancionar a estas empresas en sus respectivas jurisdicciones.

Esta férrea defensa de la industria por parte del mandatario no está exenta de suspicacias políticas y comerciales. Donald Trump Jr., hijo mayor del presidente estadounidense, ejerce funciones estratégicas directas como asesor e inversionista de Polymarket y Kalshi, las dos firmas que hoy dominan el mercado global de eventos futuros.

Adicionalmente, el entorno empresarial de la administración está fuertemente imbricado en este ecosistema, porque la bolsa de criptomonedas Gemini, fundada por los gemelos Winklevoss (activos aliados financieros de la campaña de Trump), acaba de lanzar su propia división de mercados de predicción buscando el aval regulatorio federal.

Para la Casa Blanca, frenar el avance de los mercados predictivos bajo argumentos de juego de azar es un error geopolítico que cedería terreno a potencias extranjeras, de manera que la administración insiste en vincular el éxito de estos mercados con su promesa electoral de consolidar de forma definitiva a los Estados Unidos como la “capital mundial de las criptomonedas”.

Sin embargo, la encarnizada batalla legal entre el gobierno federal y los estados autónomos norteamericanos, sumada al bloqueo unánime de las principales economías europeas y asiáticas, plantea una enorme incertidumbre sobre si estas plataformas lograrán sostener su multimillonario volumen de negocios o si terminarán asfixiadas por las normativas de control.

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