Japón integra las criptomonedas al sistema financiero bajo la ley FIEA

Japón integra las criptomonedas al sistema financiero bajo la ley FIEA

El pasado viernes, Japón dio un paso histórico para su sistema financiero interno, que posiblemente tendrá repercusiones fuera de sus fronteras al crear un precedente para la regulación global de los activos digitales.

Y es que, el pasado 10 de abril, el gabinete japonés aprobó un proyecto de enmienda para integrar las criptomonedas bajo la Ley de Instrumentos Financieros y de Intercambio (FIEA, «por sus siglas en inglés»).

Con esta decisión se del gobierno japonés se pone fin a una era donde los criptoactivos eran vistos principalmente como herramientas de pago, para pasar a ser clasificados formalmente como productos financieros.

Este cambio de estatus, que se espera entre en vigor plenamente en el año fiscal 2027, no es un simple tecnicismo legal, porque realmente refleja cómo el gobierno japonés tomó una decisión -que varios gobiernos alrededor del mundo han venido sopesando- de tratar al Bitcoin y otras altcoins con el mismo rigor, protección y vigilancia que a las acciones en Bolsa.

Desde la creación de la Ley de Servicios de Pago, Japón fue pionero en otorgar un marco legal a las criptomonedas, que apenas estaba diseñado para dar forma legal a la transaccionalidad y operatividad, porque se enfocaba en la custodia de fondos, la prevención del lavado de dinero (AML) y el registro de los criptointercambios.

El problema es que la realidad del mercado superó a la ley y hoy en día, el uso de las criptomonedas como vehículo de inversión y especulación supera con creces su uso como medio de pago cotidiano.

Por lo que, al trasladar la regulación a la FIEA, la Agencia de Servicios Financieros (FSA, «por sus siglas en inglés») reconoce esta realidad, que los activos digitales ya no son solo “monedas virtuales”, sino instrumentos de capital y vehículos financieros de inversión.

Este cambio conlleva una profesionalización forzosa del sector; de hecho, las plataformas ya no se conocerán como “empresas de intercambio”, sino como “empresas de negociación de criptoactivos”, para ir a tono con los cambios implementados.

Uno de los pilares más robustos de esta reforma es el endurecimiento drástico de las sanciones, ya que el gobierno japonés espera que la era de la impunidad o de las multas simbólicas que casi cualquiera podía pagar haya terminado.

De ahora en adelante, la prisión y multas serán el pan nuestro de cada día en el ámbito cripto japonés, por lo que si alguien opera sin el registro debido, esta violación a la ley ahora podrá acarrear penas de hasta 10 años de prisión (un aumento significativo frente a los 3 años actuales) y multas que ascienden a los 10 millones de yenes (aproximadamente 62.800 dólares).

La multa sigue siendo simbólica frente a la pena de cárcel, pero ahora se ha endurecido notablemente la pena de prisión. Asimismo, con el nuevo marco regulatorio se da de baja a los Insider Trading, el cual ha sido probablemente el avance más celebrado por los inversores institucionales.

Obviamente, la prohibición explícita del uso de información privilegiada en el ecosistema cripto, es una necesidad, sobre todo donde los listados en criptointercambios o las actualizaciones de protocolo suelen filtrarse a grupos selectos, esta norma busca nivelar el campo de juego.

Por otro lado, la divulgación obligatoria de los estados financieros anualizados, es uno de los nuevos requisitos impuestos a los emisores de criptoactivos, haciendo que esta transparencia sea el requisito mínimo para que cualquier activo sea considerado “confiable” en el sistema financiero tradicional.

La ministra de Servicios Financieros, Satsuki Katayama, ha sido enfática al declarar que estas medidas buscan garantizar la equidad y la transparencia, ya que para Japón como nación es proyección es atraer capital de crecimiento a dicho sector.

De esta forma, al elevar los estándares, Japón está en posición de ofrecer a los grandes fondos de inversión y a las instituciones bancarias un mercado cripto un entorno seguro, bastante sano y regulado donde predominan las reglas claras.

La entrada en juego de la Comisión de Supervisión de Valores y Bolsa (SESC, «por sus siglas en inglés») otorga a las autoridades una lupa mucho más potente, ya que su vigilancia no se limitará a ver si el criptointercambio tiene los fondos de los usuarios segregados y respaldados, sino que analizará patrones de trading, posibles manipulaciones de mercado y la integridad de los emisores de tokens.

Ahora la pregunta del millón que muchos traders podrían hacerse es: ¿Por qué es esto relevante para el resto del mundo? La respuesta concreta es que Japón suele ser el canario en la mina de la regulación financiera.

Lo que ocurre en Tokio suele ser estudiado de cerca por reguladores en Europa y Estados Unidos, pero también en otras partes de Asia y el resto del mundo, por lo que al clasificar las criptomonedas como productos financieros, Japón está forzando a la industria a madurar y al resto de países a mirar las posibilidades que ello brinda.

Sin embargo, esta regulación no está exenta de desafíos, ya que el cumplimiento de estas normas requiere una infraestructura legal y contable que muchas startups pequeñas no están en capacidad de costear.

De allí que, un cambio de este tipo podría llevar a una consolidación del mercado, donde solo los criptointercambios con gran respaldo financiero sobrevivan, limitando quizás la innovación más disruptiva en favor de la estabilidad.

El periodo de implementación hasta 2027 es una ventana de gracia vital para muchas de las empresas del sector que están radicadas en ese país, así que tienen poco menos de un año para adaptar sus operaciones, contratar oficiales de cumplimiento y ajustar sus sistemas a los nuevos estándares de reporte o simplemente mudarse a una jurisdicción algo más laxa.

En todo caso, la decisión de Japón de integrar las criptomonedas en la Ley de Instrumentos Financieros y de Intercambio, es visto por los analistas y traders como la llegada a la mayoría de edad del sector.

Si el gobierno ha dejado de intentar “encajar” las cripto en leyes de pago obsoletas y ha creado un traje a medida que las reconoce como lo que son: una nueva y poderosa clase de activo financiero, es más que evidente que las criptomonedas son consideradas importantes para su economía.

Este cambio trae beneficios para el inversor promedio, porque les ofrece más seguridad y menos fraude, mientras que para la industria, significa que el juego ha subido de nivel, y las reglas ahora son tan serias como las de Wall Street.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"