El mercado de criptomonedas parece mostrar señales reveladoras de lo que se avecina para el cuarto trimestre (Q4) de este año, donde quizás salga más fortalecido, por el drama político y económico que se conjuga desde Washington D.C. con el cierre del gobierno.
Y es que, este lunes el mercado mostró un notable repunte en las principales criptomonedas, con Bitcoin (BTC) superando la marca psicológica de 114.000 dólares y Ethereum (ETH) recuperando con firmeza el nivel de los 4.200 dólares, un umbral que ambos activos digitales habían cedido en medio de la volatilidad de la semana pasada.
Este movimiento alcista del mercado cripto, se produce en un entorno de aparente conciliación con Wall Street que también repuntó al cierre de la jornada, dejando en verde sus tres principales indicadores el Dow Jones, la Nasdaq y el S&P 500.
Concretamente, el Promedio Industrial Dow Jones, compuesto por las acciones de 30 gigantes, subió 0.15% hasta 46,316.07 unidades, mientras que el Nasdaq ganó 0.48% a 22,591.15 puntos y el S&P 500, que sigue a las 500 empresas más valiosas de EEUU, avanzó 0.26% a 6,661.21 puntos.
El mercado cripto y Wall Street, registraron ganancias este lunes a pesar que los inversionistas estaban a la espera de varios reportes del mercado laboral de Estados Unidos, lo que podría afectar aún más el sentimiento de los inversores, por la posibilidad de un cierre parcial del gobierno.
Y es que, el mercado espera que los datos de las cifras laborales que se publicarán esta semana, en especial las de nóminas no agrícolas del viernes, podría vislumbrar una posible decisión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, «por sus siglas en inglés») de la Reserva Federal (Fed), sobre el futuro recorte de la tasa de interés.
Como lo demuestra la herramienta Fed Watch, de CEM Group, que sigue la tasa objetivo en las próximas reuniones del FOMC, de la cual de acuerdo a la gran mayoría de los inversionistas, se espera que sufra un ajuste de 25 puntos base en la sesión de octubre.
Pero este aumento del mercado cripto y del mercado bursátil, surgió en un momento inesperado y claramente contradictorio, signado por un inminente cierre del gobierno federal estadounidense (government shutdown), que estaría por producirse en las próximas horas.
Aunado a esto, las noticias del ámbito laboral se ponen más oscuras luego que se conociera que este martes se presentarían un grupo masivo de renuncias voluntarias dentro del gobierno federal (unas 100.000 renuncias) lo que podría ser interpretado por los inversionistas como una señal de profunda incertidumbre laboral.
Aunque también existe la posibilidad, que dicha noticia sea vista desde una perspectiva enfocada en la extrema confianza en la administración del presidente Donald J. Trump, y en otros caminos económicos que podría tomar, quizás incluso en el ecosistema descentralizado.

No obstante, el estado actual del mercado cripto y el sentimiento de los inversores pareciera estar mostrando una resiliencia estructural que luce desconectada de los temores del mercado financiero tradicional (TradFi).
Esta resiliencia está apoyada por la narrativa de Bitcoin como un valor refugio y su capacidad para repuntar frente a la inestabilidad política y el riesgo de cierre gubernamental, ya que este activo de reserva no soberano, es decir que no depende de ningún país o gobierno en el mundo, se ha convertido prácticamente, en el nuevo “oro digital 2.0”.
Por esta razón, desde hace algunos años los inversores minoristas e institucionales, están acudiendo a Bitcoin como una cobertura contra la disfunción gubernamental percibida y la posible debilidad del dólar que podría derivarse de un estancamiento fiscal prolongado.
Por otro lado, Ethereum ha mostrado una recuperación clave, tras su regreso al nivel de los 4.200 dólares, lo que era sin dudas crucial para este activo digital que hace unos días atrás se había hundido por debajo de los 4.000 dólares.
Literalmente, la demanda de infraestructura descentralizada y el valor del ecosistema de smart Contracts, DeFi, NFTs, etc., que lo convierte en el segundo activo más importante y valioso del ámbito de las criptomonedas, una vez más ha demostrado su solidez, superando los contratiempos de la semana pasada.
Pero en perspectiva, hay que señalar que un posible cierre del gobierno federal de Estados Unidos (que podría ocurrir si el Congreso no llega a un acuerdo bipartidista para aprobar una ley de financiación antes de la fecha límite) tiene múltiples implicaciones para el ecosistema cripto, la mayoría de las cuales se inclinan hacia un catalizador alcista a largo plazo.
Aunque también podrían traer una especie de neutralidad operativa, que se traduciría en un impacto regulatorio, que generaría el Silencio de los Reguladores, además, de una parálisis de agencias clave del gobierno federal.
Es por ello, que agencias como la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, «por sus siglas en inglés») y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC, «por sus siglas en inglés»), verían afectado su funcionamiento, dejando a la deriva al ecosistema cripto.
En consecuencia, se ocasionarían retrasos en la Regulación del ecosistema, ya que las funciones “no esenciales” de estas agencias se suspenderían, lo que probablemente incluiría la revisión de solicitudes de ETF de Bitcoin al Contado, Ethereum al Contado o de otro activo digital, así como las acciones de aplicación de la ley.
Del mismo modo, para muchos en el sector, una pausa en la ofensiva regulatoria puede ser vista como un respiro temporal, lo que reduce la presión a corto plazo sobre las grandes plataformas y promueve un sentimiento de “riesgo” regulatorio momentáneo.
Incluso, esto también significaría una mayor posibilidad de un atraso en la legislación cripto que está pendiente en el Congreso de EEUU, lo que retrasaría las audiencias, la elaboración de los borradores, que deben ser enviados a revisión en los diferentes comités de la cámara y el senado, los cuales a la fecha, todavía no tienen un borrador final claro.

Pero, el cierre del gobierno federal, simboliza la disfunción y la incapacidad de la principal potencia económica mundial para gestionar sus asuntos fiscales básicos. Históricamente, este tipo de incertidumbre política y fiscal erosiona la confianza en su moneda fiduciaria (el dólar) y en los mercados tradicionales, sirviendo de impulso a las criptomonedas.
Esto es capitalizado por Bitcoin y las criptomonedas en general, llevándolos a posicionarse como activos resistentes a la política y a la inflación, cuyo suministro y gobernanza están codificados en lugar de depender de la voluntad volátil de los políticos.
Un cierre prolongado del gobierno federal estadounidense podría traducirse en una ligera debilidad del dólar, que históricamente ha sido un viento de cola para los activos de riesgo como las criptomonedas, impulsando a que los inversores activen el manual de juego de “activos alternativos” en un entorno de creciente inestabilidad estatal.
De allí que, si el cierre se materializa, el freno regulatorio y la erosión de la confianza en el dólar podrían proporcionar un impulso inesperado a la tesis de la descentralización, por lo que, los ojos de la comunidad cripto estarán puestos en si esta confluencia de factores se mantiene a medida que la saga política estadounidense se desarrolle.

