No cabe duda que la llegada del presidente Donald J. Trump a la Casa Blanca, sacudió todos los mercados, tras el inicio de su política arancelaria con el resto de países que comercian bienes y servicios en Estados Unidos, generando fuertes caídas en algunos sectores mientras al mismo tiempo, impulsaba la demanda en otros.
Pero este movimiento político de los aranceles que generó incertidumbre y caídas en los mercados bursátiles y el de criptomonedas, realmente no tuvo un efecto negativo en la cotización del oro, el cual es crucial en tiempos de crisis, ya que permite a los inversores que necesitan acceder a su capital, hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar.
Y es que, el oro que figura como un activo altamente líquido, puede convertirse rápidamente en efectivo en casi cualquier parte, además de servir de reserva para muchas de las grandes economías del mundo y empresas.
Históricamente, cuando los mercados de valores experimentan volatilidad, caídas o crisis, los inversores buscan activos que tiendan a mantener su valor o incluso a apreciarse durante la crisis, para que sirva de reserva de capital.
En ese sentido, el oro a lo largo de la historia de la humanidad, se ha convertido en una opción atractiva porque su cotización a menudo se mueve de forma inversa o con baja correlación con otros activos como acciones y bonos e incluso las criptomonedas.
En aquellas situaciones donde las principales monedas fiduciarias como el dólar estadounidense (USD), el euro (EUR) o la libra esterlina (GBP), o también Bitcoin (BTC) y el resto de las criptomonedas comienzan un impulso bajista en los mercados, perdiendo su valor rápidamente o cuando hay una crisis de confianza en el sistema financiero, el oro ofrece una alternativa estable y universalmente aceptada en dicha turbulencia.
Sólo basta con ver dos ejemplos históricos recientes, como la crisis financiera de 2008 o la pandemia de COVID-19, los cuales han demostrado cómo el oro se revaloriza significativamente cuando el sistema financiero se ve amenazado.

Esto aplica también, a épocas de inestabilidad geopolítica, donde los conflictos armados entre naciones, las tensiones comerciales, las crisis políticas y la incertidumbre global aumentan la demanda de oro.
Los inversores lo perciben como un “puerto seguro” donde resguardar su capital cuando el panorama internacional es incierto. La diversificación de las reservas por parte de los bancos centrales con oro es un claro reflejo de esta búsqueda de seguridad ante la fragmentación geopolítica.
Por todo esto y más, varios analistas, bancos, fondos de inversiones, gestores de capital, etc., están pronosticando que el desempeño del metal durante lo que queda de 2025 será excepcional. De hecho, recientemente, el Citigroup identificó lo que calificó como un “regalo que se ve una vez cada 50 años” para los inversionistas y productores de oro.
De acuerdo a un informe publicado el domingo del equipo de estrategia de materias primas de la mayor empresa de servicios financieros del mundo con sede en Nueva York, el alza actual del oro, es gracias a una combinación poco frecuente de factores macroeconómicos y geopolíticos que han impulsado su demanda.
A pesar que el oro continúa consolidándose alrededor de los 3.300 dólares la onza, no ha visto el último de sus máximos históricos (ATH, «por sus siglas en inglés»), de acuerdo los analistas de materias primas de Citigroup.
Ahora, estos analistas han mejorado su pronóstico para el oro a corto plazo, esperando que la cotización oscile en un rango de entre 3.100 y 3.500 dólares en los próximos tres meses, frente a su estimación anterior de fecha 12 de mayo que calculaba el precio del metal precioso en 3.000 a 3.300 dólares la onza.
Básicamente, la amenaza de la Casa Blanca de imponer aranceles del 50% a todas las importaciones europeas a partir del 1 de junio. Sin, embargo más tarde Trump se retractó de su amenaza, afirmando que la Unión Europea tiene hasta julio para llegar a un acuerdo comercial.
Además, este equipo de estrategia del Citigroup, estima que casi el 0,5% del PIB mundial está actualmente dirigido a la compra de oro, ya sea en forma de joyería, monedas, lingotes o inversiones respaldadas en metal físico, lo que representa la mayor proporción en medio siglo.
El Citigroup, prevé que la cotización del oro subirá aún más, por lo que decidió elevar su meta de precio para el metal precioso en el corto plazo. Su nuevo pronóstico para los próximos tres meses sube hasta los 3.500 dólares por onza, frente al rango anterior de entre 3.000 y 3.300, que había sido publicado en su actualización del 12 de mayo.
En consecuencia, Citigroup anticipa que durante el segundo semestre de 2025 los precios se moverán dentro de un rango de consolidación entre 3.100 y 3.500 dólares por onza, a medida que el mercado absorbe el impacto de nuevas tensiones comerciales impulsadas por Estados Unidos, al tiempo que persisten los riesgos geopolíticos globales y se mantienen elevadas las preocupaciones fiscales.
Según estos analistas del equipo de estrategia de materias primas, han sido tres (3) las fuerzas estructurales detrás del auge del oro, como el deterioro de las expectativas de crecimiento global, la depreciación progresiva de las monedas de Estados Unidos y China, y el proceso sostenido de diversificación de las reservas de los bancos centrales fuera del dólar.

Este pronóstico se basa en el concepto de las “3D” (Deterioration, Debasement, Diversification), lo que supuestamente ha generado que la cotización del oro en los mercados, haya sido impulsada por una ola de compras tanto de instituciones como de inversionistas individuales de alto patrimonio, en especial desde 2022.
Pero esto parece formar parte de una tendencia mundial, ya que generalmente en ausencia de recesiones significativas en economías como India y China históricamente ha sostenido la demanda física de oro para joyería, incluso en un contexto de precios altos. Sin embargo, esa demanda se ha disparado desde 2024.
Los analistas del Citigroup subrayan que la participación del oro dentro de la riqueza neta de los hogares en estos dos países, así como en todo el mundo ha alcanzado su mayor nivel en medio siglo.
Se explica que en regiones como India, la proporción del oro en el patrimonio familiar ha pasado de 7% a entre 15% y 18% en tan solo tres años. Mientras que en China, la participación se duplicó, del 1,5% al 3%.
Pero no todo lo que brilla es oro, ya que estos analistas del equipo de estrategia de materias primas del Citigroup, consideran que aunque se ha impulsado las compras de esta materia prima, se debe ser prudente con los movimientos del mercado,
Para ellos, al menos dos factores invitan a la cautela. El primero de ellos, es la posibilidad de que los riesgos que impulsaron la demanda se disipen si las elecciones intermedias en Estados Unidos, traen un giro hacia políticas más favorables al crecimiento, o si la Reserva Federal inicia un ciclo de recortes de tasas.
Pero eso no es todo, porque el segundo factor sería que los hogares ya han acumulado niveles históricamente altos de oro, lo cual podría reducir su disposición a seguir comprando en el futuro. “Los altos precios podrían ser el antídoto de sí mismos”, advierte el informe.
Otros actores del mercado también están de acuerdo en que los precios del oro están marcados por una tendencia alcista y posiblemente alcance nuevos récords, aunque con variaciones en sus estimaciones.
Sin embargo, habrá que seguir monitoreando los mercados y evaluar el comportamiento de Bitcoin, porque si este activo digital, aumenta mucho más de precio, como está previsto, sin duda el oro perderá gran parte de su impulso alcista.

