El cerco regulatorio pone a prueba a Binance y a Bybit a pesar de su tamaño

El cerco regulatorio pone a prueba a Binance y a Bybit a pesar de su tamaño

El ecosistema global de las criptomonedas está viviendo su mayoría de edad de la manera más dolorosa posible, a través de choques con la burocracia, plazos legales inflexibles y el escrutinio de los bancos centrales, así como de reguladores locales en países y de organismos multilaterales.

Ciertamente, durante años, se dijo que los exchanges más grandes del mundo eran entidades transnacionales, casi inmunes a las fronteras físicas y regulatorias debido a sus monumentales volúmenes de comercio diario.

Sin embargo, lo ocurrido en las últimas 48 horas en los despachos de la Unión Europea y de Singapur demuestra que el tamaño ya no es un escudo suficiente, porque dos de los mayores colosos del corretaje digital, Binance y Bybit, se encuentran en este momento en el ojo del huracán.

Aunque los casos responden a dinámicas geográficas y marcos jurídicos distintos, ambos comparten una misma realidad de fondo, ya que los reguladores tradicionales han dejado de observar el mercado cripto con curiosidad para empezar a dictar las reglas del juego con mano de hierro.

El caso más crítico por su inmediatez se está desarrollando en los despachos de la Comisión del Mercado de Capitales Helénica (HCMC) en Grecia, en vista que, de acuerdo a lo que revelaron fuentes cercanas al proceso, el organismo supervisor está a punto de rechazar la solicitud de licencia de Binance bajo el marco de la regulación de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Unión Europea.

La gravedad de este rechazo, de confirmarse oficialmente, no puede ser subestimada, porque bajo la estructura de MiCA, concebida para unificar el fragmentado panorama cripto europeo, el bloque de los 27 países opera mediante un sistema de “pasaporte”.

Esto significa que cualquier empresa que obtenga la aprobación regulatoria en un solo estado miembro adquiere automáticamente el derecho legal de ofrecer sus servicios en todo el territorio de la Unión Europea.

 


Binance, buscando una base operativa estratégica que combinara una fuerza laboral cualificada y costes competitivos, apostó fuertemente por Grecia a principios de año a través de una filial local. Sin embargo, el tiempo juega en contra del gigante fundado por Changpeng Zhao y hoy liderado globalmente por Richard Teng.

El periodo de transición de MiCA expira de forma improrrogable el próximo 1 de julio de 2026, por lo que si la HCMC formaliza una negativa en los próximos días, Binance se enfrentará a un vacío legal absoluto dentro de la Unión Europea, perdiendo la capacidad de captar o atender a clientes del bloque comunitario de manera conforme.

 


La respuesta de Binance ante los medios refleja la clásica diplomacia corporativa de alta tensión, ya que el intercambio asegura haber trabajado constructivamente con los reguladores durante los últimos 18 meses y afirma que, según sus auditorías internas, el expediente cumple con cada una de las exigencias técnicas e institucionales revisadas incluso a nivel de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA).

Mientras la HCMC mantiene un estricto silencio institucional citando reglas de confidencialidad, el mercado asimila la noticia con nerviosismo, conscientes de que competidores directos como Coinbase y Kraken ya tienen sus infraestructuras listas para absorber la cuota de mercado de los usuarios europeos que busquen plataformas plenamente reguladas.

A miles de kilómetros de Atenas, en el corazón financiero de Asia, Bybit se enfrenta a su propio desafío institucional, ya que en esa jurisdicción la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) ha incluido formalmente a Bybit Fintech Limited y a su plataforma principal este miércoles en su Investor Alert List (Lista de Alerta para Inversores).

 


A diferencia de la crisis de Binance en Europa, la medida de la MAS no constituye una prohibición operativa inmediata ni una sanción penal, porque la Lista de Alerta es, por definición, una herramienta de comunicación pública diseñada para señalar a aquellas entidades que operan en un limbo respecto a las licencias locales.

El objetivo de la MAS es derribar la percepción errónea de los inversores minoristas que asumen que, por el simple hecho de que una plataforma sea masiva o global, cuenta con el respaldo y la supervisión del estricto marco de la Ley de Servicios de Pago de Singapur.

El caso de Bybit encierra una paradoja notable, porque la firma, cofundada por el singapurense Ben Zhou, tiene sus bases de operaciones principales en Dubái y prohíbe explícitamente en sus términos de servicio el registro de residentes de Singapur, llegando incluso a bloquear de forma activa las direcciones IP de dicho país.

Sin embargo, las autoridades singapurenses son conscientes de la porosidad de las fronteras digitales y del uso generalizado de herramientas como las redes privadas virtuales (VPN), por lo que al incluir el sitio Web principal de Bybit en la lista negra reputacional —donde ya figura Binance desde 2021—, el regulador se exime de cualquier responsabilidad ante futuras disputas comerciales o pérdida de fondos de ciudadanos locales.

Para Bybit, este movimiento empaña una racha de éxitos en materia de cumplimiento en la región, tras haber logrado salir de la lista de alerta de Malasia el pasado mes de abril mediante intensas mesas de diálogo técnico.

No obstante, demuestra que el estándar de la MAS para otorgar licencias de tokens de pago digitales sigue siendo uno de los más rigurosos y excluyentes del planeta, por lo que no es tan sencillo de sortear.

Lo que reflejan ambos acontecimientos simultáneos es el fin de la era del arbitraje regulatorio, aquella época en la que las plataformas cripto podían esquivar las leyes locales simplemente mudando sus servidores a paraísos fiscales o cambiando de entidad jurídica.

El diseño actual de las normativas de vanguardia como MiCA en Europa o las directrices de la MAS en Singapur obliga a los exchanges de criptomonedas a elegir un bando, convirtiéndose de facto en instituciones financieras tradicionales hiperreguladas con pesadas estructuras de cumplimiento. Es eso o aceptar la exclusión de los mercados más lucrativos y de mayor poder adquisitivo del mundo.

Para los usuarios e inversores, el mensaje de los reguladores es idéntico tanto en Occidente como en Oriente, y es que la liquidez y la variedad de activos ya no justifican la falta de una licencia oficial.

Lo cierto es que muchos están atentos de lo que ocurra con Binance en Grecia, porque a medida que nos acercamos a la fecha límite del 1 de julio, el mapa cripto global parece que podría cambiar, por voluntad de los reguladores.

Advertencia "La inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido"